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Críticas de cine

Sábado
13/3/2010
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El oficio de las armas

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Il mestiere delle armi

La filmografía de Ermanno Olmi es una de las más atípicas e interesantes de la historia del cine, y le convierte en uno de los mejores cineastas italianos de todos los tiempos. Nacido en Bérgamo en 1931, Olmi estudió teatro en la Academia de Arte Dramático de Milán antes de ser contratado por la compañía eléctrica Edison-Volta. Allí se hizo cargo de las actividades lúdicas de la empresa y comenzó a dirigir cortos documentales de carácter industrial, algunos convencionales, otros experimentales y todos con un profundo contenido humanístico, de clara inspiración católica.

En 1959, la propia Edison-Volta produce el primer largometraje de ficción de Olmi: Il tempo si é fermato. Ya en él destacan la hondura de los planteamientos dramáticos y éticos del guión, así como su original factura visual, plagada de originales intuiciones visuales. Esta fórmula, siempre controlada por Olmi desde la primer redacción del guión hasta el montaje final, la desarrolla a la largo de los años 60 a través de películas como El empleo (1961), Los novios (1963), E venne un uomo (1965), Raconti di giovani amori (1967) y Un cierto día (1968). El reconocimiento definitivo le llega en las últimas dos décadas, a través de películas como El árbol de los zuecos Palma de Oro en el Festival de Cannes 1978 y Premio Cesar a la mejor película extranjera, Camina, camina (1983), Larga vida a la señora León de Plata en el Festival de Venecia 1987, La leyenda del santo bebedor León de Oro en el Festival de Venecia 1988 e Il segreto del bosco vecchio (1993).

Tras ocho años de inactividad, el ya septuagenario cineasta dirigió en 2001 El oficio de las armas, sensacional drama histórico que ha tardado tres años en estrenarse en España, a pesar de haber ganado nueve premios David di Donatello, el equivalente a los Goya españoles. En él, Olmi demuestra que todavía tiene mucho que decir.

La película arranca con el funeral del noble caballero Giovanni de Médicis, capitán de las tropas pontificias muerto el 29 de noviembre de 1526, cuando sólo contaba 28 años de edad. La causa de su fallecimiento fue la herida de arma de fuego que recibió durante su campaña bélica contra los lasquenetes alemanes, mercenarios luteranos, al servicio del emperador Carlos V, que irrumpieron en Italia bajo el mando del General Zorzo Frundsberg y que llevaron a cabo el famoso Saco de Roma.

En un largo flash-back, la película recuerda los momentos álgidos de esas luchas entre Giovanni de Médicis y Frundsberg, trágicamente marcadas por la falta de efectivos y el agobio económico del italiano que no podía pagar a sus hombres, el afán del alemán por evitar a toda costa la lucha directa y avanzar sin pausa hasta Roma, y las traiciones de los supuestos aliados del Papa, ansiosos por quedar en una buena posición con unos y con otros, aunque eso supusiera realizar maquiavélicas alianzas. El fresco se completa con los dramas de la frágil esposa de Giovanni de Médicis y de la principal amante de éste, que espera un hijo suyo.

El guión tiene una cierta estructura de reportaje histórico, impulsado a veces por declaraciones de los personajes mirando a cámara. En el hábil manejo de este arriesgado recurso se aprecia la veteranía de Olmi, que nunca ha dejado de dirigir documentales para el cine y la televisión, y que maneja el género como le da la gana. Sobre este sólido entramado documental se asienta una trama de ficción de impactante dramatismo y con profundas reflexiones sobre la crueldad de la guerra, la traición como recurso del juego político, el ideal inalcanzable del caballero cristiano, el valor del perdón y el arrepentimiento, y la necesidad de la fe, la esperanza y la caridad como únicas armas eficaces frente al pecado y al mal que genera. Todo ello, con la excusa externa de reivindicar el combate cuerpo a cuerpo frente a la deshumanización de la artillería y las máquinas de guerra.

En este sentido, cabe incluir en las antologías secuencias como la del Cristo románico despedazado por unos soldados digna de las mejores obras de Bergman o Dreyer o la de la amputación de la pierna de Giovanni de Médicis. En esta última escena alcanza su punto álgido el duelo entre carnalidad y espiritualidad que domina al personaje, expresado puntualmente a través de un erotismo explícito.

Este esfuerzo de Olmi por adentrarse en las profundidades antropológicas, socioló-gicas y religiosas de la Europa del siglo XVI se manifiesta también en un impecable trabajo de ambientación, resuelto siempre con un naturalismo de altísimo vigor visual. En este sentido, la sustancial planifi-cación, el atrevido montaje lleno de vigorosas elipsis, los constantes encade-namientos de símbolos salvan alguna que otra premiosidad narrativa e involucran al espectador en el angustioso universo que describe la película. Un universo hiper-realista pero matizado por un empleo casi onírico de la iluminación la espléndida fotografía de Fabio Olmi se mueve siempre entre exteriores neblinosos e interiores tenebristas y de la música de Fabio Vacchi, ésta con irritantes contrastes sonoros, nada convencionales.

Todo este despliege de talento se redondea con unas interpretaciones muy sólidas, fundamentalmente gestuales, pero también eficaces en la elegante declamación del refinado guión. Ni un sólo anacronismo ensombrece la labor de los actores, metidos hasta los tuétanos en una época muy distinta a la nuestra, aunque sorprendentemente actual y universal en sus conflictos sociales y en sus dilemas morales. Un punto más a favor de una película profundamente pacifista y espiritual, que refuerza la posición de Ermanno Olmi entre los grandes del séptimo arte. J.J.M.

Director: Ermanno Olmi. Intérpretes: Hristo Jivkov (Giovanni de Médicis), Sergio Grammatico (Federico Gonzaga), Dimitar Ratchkovña (Luc'Antonio Cuppano), Fabio Giubbani (Matteo Cusastro), Sasa Vulicevic (Pietro Aretino), Dessy Tenekedjieva (Maria de Médicis). País: Italia-Francia-Alemania. Año: 2001. Producción: Alessandro Calosci, para Rai y Studio Canal. Guión: Ermanno Olmi. Música: Fabio Vacchi. Fotografía: Fabio Olmi. Dirección artística: Luigi Marchione. Montaje: Paolo Cottignola. Estreno en Madrid: 02-IV-04. Distribuidora en cine: Lauren Films. Distribuidora en vídeo y DVD: Lauren. Duración: 105 minutos. Género: Drama histórico. Premios principales: Premios David de Donatello 2002 a la Mejor Película, Mejor Director, Mejor Fotografía, Mejor Vestuario, Mejor Montaje, Mejor Música, Mejor Producción, Mejor Dirección Artística y Mejor Guión. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V X-

 
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