Lundi matin 
Director: Otar Iosseliani. Intérpretes: Jacques Bidou (Vincent), Anne Kravz-Tarnavsky (Joséphine), Arrigo Mozzo (Carlo), Narda Blanchet (madre de Vincent), Dato Tarielashvili-Iosseliani (Nicolas), Anna Lamour-Flori (Berthe), Myriam Laidouni-Denis (Odile), Adrien Pachod (Gaston), Pascal Chanal (Michel). País: Francia-Italia. Año: 2002. Producción: Martine Marignac, Maurice Tinchant, Roberto Cicutto y Luigi Musini para Centre Nationale de la Cinematographie, Cofimage 12, Gimages 4, Le Studio Canal+, Mikado Films, Pierre Grise Productions, Rhone-Alpes Cinema. Guión: Otar Iosseliani. Música: Nicolas Zouravichvili. Fotografía: William Lubtchansky. Dirección artística: Emmanuelle de Chauvigny. Montaje: Otar Iosseliani. Estreno en Madrid: 5-XII-02. Distribuidora cine: Sherlock. Duración: 120 minutos. Género: Drama. Premios Principales: Ganador del Premio FIPRESCI y del Oso de Plata a Mejor Director (Otar Iosseliani) y nominado al Oso de Oro en el Festival de Berlín 2002. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: S.
Vincent (Jacques Bidou) lleva una vida monótona y aburrida en un mezquino mundo rural que Iosseliani fotografía con un realismo no exento de ternura y humor. Un día cualquiera, sin estridencias, no llega a entrar en la fábrica en la que trabaja. A esa primera transgresión le siguen otras, cada vez menos pequeñas: se pasa el día tumbado, fumando; no regresa a casa con su mujer; se emborracha; consigue que su moribundo padre —un viejo vividor feliz de ver que su hijo "despierta"— le dé dinero para viajar y realizar su sueño de dedicarse a la pintura; y, finalmente, se va a Venecia en busca de "algo" que llene su vida.
Otar Iosseliani (Adieu, plancher des vaches) es un director especial. Georgiano, alumno del Instituto Cinematográ-fico de Moscú, afincado en Francia desde hace unos años, retrata de un modo admirable la vida cotidiana. Combina con habilidad fragmentos diversos que acaban formando una imagen completa de un mundo vacío. Adieu, plan-cher des vaches termina con la huida del rico padre de familia, harto de su familia. En Lundi matin el padre, que no es rico, también huye de su familia. No es la cuestión social lo que interesa a este director, sino la soledad de sus gentes. Iosselani, en el mejor estilo de los retratos colectivos, que este director ha podido beber en diversas fuentes, aplica una vuelta de tuerca a la fórmula y dibuja un pueblo donde todos y cada uno van a lo suyo. No son malvados; simplemente son egoístas. En un mundo así, el personaje peor parado es el cura, siempre fácil de ridiculizar, en este caso muy pendiente de las mujeres.
Si bien está rodada de forma admirable, su interés es relativo. En una hora el público ha visto y entendido todo lo que se le ofrece. A partir de ese momento Iosseliani imparte información superflua hasta que Vincent regresa y el filme concluye. Hay demasiadas secuencias llenas de naderías; brillantes tal vez, pero superfluas y, para la mayoría de los espectadores, aburridas. J.J.M./F.G.-D.



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