Prairie Fire 
Primera película de este director antes dedicado a series televisivas. Se trata de un thriller dramático, que se quiere intimista o psicológico, en tanto que se trata de un grupo de fanáticos religiosos, asediados por la policía en medio de un fuego cruzado, que intentan sobrevivir; se crea entre ellos, y los rehenes, una intrincada red de mentiras y traiciones, y hasta de muertes violentas, en un ambiguo juego de velar y desvelar las personalidades, entre el sentido común y el irracional fanatismo.
El director es el autor del guión, basado en hechos reales sucedidos en Estados Unidos; pero ha querido penetrar en la mentalidad y sentimientos de los asediados. La idea es buena, y los actores ponen de su parte, pero los diálogos resultan inflados y ampulosos, y la dirección, mediocre; la acción está extremadamente teatralizada, y recurre a tramposos efectos de susto, sorpresa y desconcierto espacial —a pesar de estar entre cuatro paredes—, que no resulta ni legítimo ni honrado. Ese fácil y falso recurso hace que la película pierda credibilidad y seriedad. P.A.U.
Director: Andrew Chapman. Intérpretes: Natasha Henstridge, Keith Carradine, Robert Sean Leonard, Dennis Haysbert, Keith Carradine, Paul Ben-Victor. País: Estados Unidos. Año: 1997. Producción: Dan Stone y Lisa Zimble para Trimark Pictures. Guión: Andrew Chapman. Música: Pray For Rein. Fotografía: Nancy Schreiber. Dirección artística: Amy Beth Ancona. Montaje: Samuel Craven. Estreno en Madrid: 30-I-98. Distribuidora cine: Araba Films. Distribuidora vídeo: Araba/Buena Vista. Duración: 92 minutos. Género: Suspense. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V S D.



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