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Críticas de Cine

Mié06282017

Last updateMié, 28 Jun 2017 2am

Billy Elliot (Quiero bailar)

Billy Elliot

El título lo dice todo. Billy Elliot quiere bailar. Es un chaval de once años, de familia obrera. Su destino sería ir a parar a la mina, como su padre viudo; a no ser que antes Margaret Tatcher dé cerrojazo a las explotaciones mineras del Norte de Inglaterra. Pues estamos en los años 80, época dura para la clase obrera; el mismo telón de fondo que inspiró títulos como Full Monty (Peter Cattaneo) o Tocando al viento (Mark Herman). Pero a Billy no le atrae ni la negrura del carbón ni un par de guantes de boxeo. Lo que le gusta es la danza.

El desconocido Stephen Daldry se basa en un guión del dramaturgo Lee Hall, que elaboró la trama a partir de sus recuerdos de infancia. Y logra una perfecta simbiosis entre el drama personal (Billy hará lo imposible para ver cumplido su sueño) y social (el modo de vida de una serie de personas, a punto de desaparecer). En efecto, el pesimismo ante el probable desenlace de una huelga lleva al progenitor de Billy a sacrificar la lucha en una batalla perdida de antemano, por la posible salida del pozo de uno de ellos, Billy. El film también aporta una interesante reflexión sobre el acceso de la clase obrera a la cultura. Tras la incomprensión inicial, las imágenes del padre de Billy extasiado cuando ve el talento de su hijo, o su deslumbramiento al llegar a la capital, Londres, y descubrir la existencia de un mundo que desconocía, son muy ilustrativas.

Los temas mencionados están bien engarzados en la trama, dura y sensible a la vez, expuesta con un imaginativo uso de música y danza. Vivimos con Billy su aprendizaje, sufrimos con él la cerrazón de padre y hermano, o la relación ambivalente con la profesora: por un lado, se agradece su ayuda; por otro, cuesta creer que ella, de posición relativamente acomodada, le esté ayudando desinteresadamente; hay como un inevitable rechazo a su auxilio al "pobre obrero". La historia también incluye la amistad de Billy con un chaval del colegio, que parece tener una cierta inclinación homosexual. Es la forma que el director escoge para subrayar que Billy tiene derecho a desmarcarse de lo que es normal en su ambiente; aunque, digámoslo claro, hay diferencias y diferencias.

Billy Elliot es una pequeña gran película. Su aparente falta de pretensiones la engrandece. Unos grandes actores, poco conocidos a excepción de Julie Walters —que fue candidata al Oscar por Educando a Rita—, la llenan de una grata huma-nidad. J.M.A.

Director: Stephen Daldry. Intérpretes: Julie Walters (Mrs. Wilkinson), Jamie Bell (Billy Elliot), Jamie Draven (Tony Elliot), Gary Lewis (III) (Jackie Elliot), Jean Heywood (Abuela), Stuart Wells (Michael), Mike Elliot (George Watson), Janine Birkett (Madre de Billy), Nicola Blackwell (Debbie Wilkinson). País: Reino Unido. Año: 2000. Producción: Greg Brenman y Jonathan Finn, para Arts Council, BBC y Working Title. Guión: Lee Hall. Música: Stephen Warbeck. Fotografía: Brian Tufano. Dirección artística: Maria Djurkovic. Montaje: John Wilson. Estreno en Madrid: 26-I-01. Distribuidora cine: UIP. Distribuidora vídeo: Universal. Duración: 110 minutos. Género: Drama social. Premios principales: Candidaturas a los Oscar 2001 al mejor director, actriz secundaria (Julie Walters) y guión original. Premio Pilar Miró al Mejor Nuevo Director y el Premio del Público en la Seminci de Valladolid 2000. Premio del Público en los Festivales de Dinard, Edimburgo y Flanders. Candidaturas a los Globos de Oro 2000 a la mejor película dramática y a la mejor actriz de reparto (Julie Walters). Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: D.

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