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Críticas de Cine

Mié10182017

Last updateMié, 18 Oct 2017 2am

2046

2046

La octava película del prestigioso director chino Wong Kar-Wai (Shanghai, 1958) se esperaba ansiosamente, después del éxito de Deseando amar (In the Mood for Love) (ver servicio 33/01). 2046 no defrauda pero, al tratarse de una variación sobre la temática abordada en el título antecedente, podría decirse que sorprende menos.

Kar-Wai cuenta cosas parecidas de manera semejante pero desde una perspectiva diferente, la de un cínico periodista y escritor, consumidor de mujeres hermosas y alérgico al compromiso. El vigor estilístico de Kar-Wai es sencillamente arrolador, y a la vez, capaz de detener el tiempo para escribir bellísimos poemas con su cámara-pincel, mientras suenan morosos boleros que marcan el tempo de la contemplación. Por otro lado 2046 no oculta las dudas y el reduccionista planteamiento de un artista que se acerca a algo misterioso e importantísimo, el amor humano, con la colaboración de un reparto extraordinario que Christopher Doyle fotografía de manera exquisita.

«La historia es parte integrante de la película, pero no la película», nos señaló Kar-Wai en una larga y cordial entrevista. «Pareces mucho más interesado en la potencia que en el acto» aventuré. «Tienes mucha razón» contestó. Por eso, a mí me desconcierta —y me parece contradictorio— que abandone, en varias secuencias, la delicada y elegante poética de cuerpos y almas de su película anterior, tan hecha de miradas y movimientos. El director se excusa y dice sentirse un estudiante perplejo, más intuitivo que analítico.

Esta cautivadora historia, angosta y atormentada, de puertas y escaleras que actúan como signos de puntuación, de paredes gastadas por el fragor de las pasiones, permite una conclusión positiva, al final de tanto amorío y de algún amor noble, misterioso y desgraciado. Cabe una lectura de la coda final en clave de elogio de la fidelidad, de esa fidelidad «sin tacones» que es capaz de redimir la soledad que genera el egoísmo fashion. Lastima que, por el camino, se confundan los términos y se prescinda del pudor —ese admirable pudor oriental— que tanto favorecía la extraña y magnética belleza de la película anterior. Quizás se trate de una maniobra comercial de Kar-Wai (le ha pasado lo mismo a Zhang Yimou en La casa de las dagas voladoras) para atraer espectadores poco imaginativos, de esos que necesitan una cámara notarial dentro del dormitorio. A.F.

Director: Wong Kar-Wai. Intérpretes: Tony Leung (Chow Mo Wan), Gong Li (Su Li Zhen), Kimura Takuya (Tak Kimura), Faye Wong (Wang Jing Wen), Zhang Ziyi (Bai Ling). País: China-Francia-Alemania-Hong Kong. Año: 2004. Producción: Wong Kar Wai y Zhang Yimou, para Block 2 Pictures, Columbia Pictures, France 3 Cinéma, Jet Tone Films, Orly Films, Paradis Films, Shanghai Film Studios, Zweites Deutsches Fernsehen y arte France Cinéma. Guión: Wong Kar-Wai. Música: Peer Raben, Shigeru Umebatashi. Fotografía: Christopher Doyle, Lai Yiu Fai, Kwan Chi Leung. Dirección artística: William Chang. Montaje: William Chang. Estreno en Madrid: 26-XI-04. Distribuidora en cine: Araba. Distribuidora en vídeo y DVD: Araba. Duración: 120 minutos. Género: Drama. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: X

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