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Críticas de Cine

Lun12182017

Last updateLun, 18 Dic 2017 1am

Francis, el detectigato

Felidae

Singular largometraje de animación europeo destinado a los adultos. Narra las aventuras de Francis, el inteligente gato de un escritor de izquierda, que luchó durante los años 60 y ahora sobrevive escribiendo tontas novelas rosas. Nada más llegar a su nuevo barrio, Francis se encuentra con una serie de misteriosos asesinatos de gatos. Junto a su amigo Barbazul, Francis descubrirá que detrás de los crímenes se oculta una turbia trama racista dirigida por una cruel secta gatuna que busca la recreación de la raza primigenia de gatos a través de la ingeniería genética.

La animación de los personajes, la definición de los fondos y la puesta en escena —en la línea de las últimas películas de la Disney— son muy buenas, de las mejores que ha ofrecido el cine europeo de animación en muchos años. Destacan sobre todo los numerosos encuadres subjetivos y los movimientos de cámara, siempre sugerentes y a veces muy espectaculares, como en la espléndida persecución por los tejados o en las diversas secuencias oníricas. También están muy cuidados los efectos sonoros, que apoyan muy bien el clima de suspense de la historia, reforzado además por la eficaz partitura de Anne Dudley y por una bellísima paleta de colores fríos.

El problema es que todo este despligue de medios se pone al servicio de una historia policiaca, inicialmente muy interesante, que se vuelve poco a poco muy confusa, hasta llegar a una resolución más que discutible en su mensaje. La película comienza al más puro estilo del cine negro, con personajes muy bien perfilados —dentro de la galería de perdedores característica del género— y con diálogos jugosos, llenos de guiños al cinéfilo y al espectador culto. En este sentido, se ofrecen referencias a Walt Disney —«la escena que vi entonces nada tenía que ver con Los Aristogatos...»— o a Hitchcock —se homenajean sus películas más conocidas—, y lúcidas reflexiones críticas sobre el proceso de decadente aburguesamiento que ha sufrido la generación del Mayo del 68, siempre desde unos planteamientos de izquierda. Sin embargo, este lúcido enfoque cultural-sociológico inicial va centrando poco a poco los objetivos de sus dardos en otras direcciones. Ciertamente, resulta aceptable y ponderada su crítica al ecologismo radical —«los humanos no siempre son malos», dice Francis— y al progreso científico descontrolado, presentado en el film como uno de los responsables principales de la deshumanización que padece la sociedad contemporánea. Pero resulta tópica, sectaria y a veces ridícula —además de enormemente confusa desde el punto de vista narrativo— la visión que se da finalmente de la religión, presentada al modo marxista como una especie de alienación enormemente peligrosa. También resulta criticable la apología que se hace entre líneas, aunque claramente, del sexo libre; ya se sabe que los gatos... se cruzan entre sí sin ningún criterio ético.

En fin, es una lástima esta falta de nitidez moral, porque la idea de partida de la película era muy interesante y se había logrado una resolución visual y narrativa de primera categoría. J.J.M.

Director: Michael Shaack. Dibujos animados. País: Alemania-Gran Bretaña. Año: 1995. Producción: Hanno Huth, para Senator, Trickompany y Fontana Films. Argumento: Basado en la novela Felidae, de Akif Pirincci. Guión: Martin Kluder y Akif Pirincci. Música: Anne Dudley. Canción: Félidos, compuesta e interpretada por Boy George. Director de animación: Bernie Denk. Fotografía: Werner Loss. Dirección artística: Desmon Downes. Diseño de personajes: Paul Bolger. Diseño de fondos: Armen Melkonian. Estreno en Madrid: 30-VIII-96 (Conde Duque Alberto Aguilera). Distribuidora cine: Araba. Distribuidora vídeo: Buena Vista / Araba. Duración: 72 minutos. Género: Cine negro. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V S.

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