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Críticas de Cine

Dom03262017

Last updateDom, 26 Mar 2017 1am

Gente de Sunset Boulevard

Mistress... Everybody Has One

Es inevitable comparar esta primera película como director del actor Barry Primus con El juego de Hollywood, de Robert Altman. Ambos films, a través de una soberbia galería de personajes, escudriñan sin piedad la Meca del cine. Pero así como la mirada de Altman no salva el escollo del cinismo, la de Primus se enriquece con el humanismo que toma prestado de Jean Renoir.

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Granujas de medio pelo

Small Time Crooks

Como en el personaje de la famosa novela de R. L. Stevenson, conviven en Woody Allen dos personalidades bien diferentes y hasta contradictorias: un Dr. Jeckyll lúcido y divertido, capaz de sacar punta a un poste de la luz; y un Mr. Hyde agresivo y atormentado, con una obsesiva tendencia hacia la desesperación y el cinismo. Afortunadamente, en Granujas de medio pelo —su película nº 32 y la primera que le ha distribuido la poderosa DreamWorks—, Allen muestra su cara más amable. Quizá por ello ha sido uno de sus filmes más taquilleros en Estados Unidos.

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Graceland

Finding Graceland

Byron Gruman ha perdido a su mujer en un accidente de coche. Se encuentra solo y con un tremendo sentimiento de culpa. De hecho, sigue utilizando el vehículo del accidente sin atreverse a llevarlo al taller. Cerca de Menphis recoge a un autoestopista, que viaja con una pequeña y gastada maleta llena de pegatinas, y que pretende ser Elvis Presley. Elvis se convertirá en un incomodo compañero de viaje de quien no logra desembarazarse. Elvis le obligará a vivir una serie de aventuras, entre ellas el encuentro con una imitadora de Marilyn Monroe, y a llegar a Graceland, la casa museo de Elvis. Bajo la guía de Elvis, Byron recuperará la esperanza y las ganas de vivir.

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Ganar de cualquier manera

Blue Chips

Esta película ha roto el tópico que condenaba hasta ahora al fracaso comercial a las películas sobre temas deportivos. Sin duda que en su éxito ha colaborado decididamente la participación en papeles más o menos importantes de algunas de las estrellas del baloncesto USA, sobre todo de Shaquille O’Neal.

Firma el guión Ron Shelton, que ya ha escrito y dirigido otras películas sobre el mundo del deporte. El protagonista es Pete Bell (Nick Nolte), un hombre cuyo difícil carácter le alejó de su inteligente mujer (Mary McDonnell). Apasionado por el baloncesto, Bell entrena desde hace años a los Dolphins de la Western University. Tras ganar algunos campeonatos nacionales de la NCL, ahora el equipo está en franca decadencia. Bell se desespera, pero sus firmes principios éticos le impiden inicialmente saltarse las reglas que prohíben contratar a jugadores no universitarios como si fueran profesionales. Considera que eso prostituye el baloncesto universitario y desvirtúa su misión de formar también a los jugadores como personas trabajadoras y estudiosas. Pero cuando conoce a tres jóvenes Blue Chips (Shaquille O’Neal, Anfernee Penny Hardaway y Matt Nover), los mejores jugadores de la enseñanza secundaria, no puede resistir la tentación de contar con ellos en su equipo a cualquier precio.

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Georgia

Georgia

Ha tardado un año en aparecer en las pantallas españolas, y en exhibición reducida; a pesar de haber sido seleccionada en el Festival de Cannes 1995 para la sección «Un certain regard», y a pesar de venir precedida de diversos premios internacionales.

Se trata de una historia escrita por la guionista Barbara Turner, madre de Jennifer Jason Leigh, y basada en la propia realidad familiar, felizmente resuelta, no así en la ficción, que el director ha preferido dejar ambiguamente abierta. Dos hermanas dedicadas a la música, a la canción folk: una, Georgia (Mare Winninhgam), con éxito indiscutido y sin especial vocación o entusiasmo; y la otra, Sadie (Jennifer Jason Leigh), sin condiciones, pero empeñada en cuerpo y alma en dedicar su vida a la canción. El director introdujo una variante decisiva en el guión: no hay odio entre las hermanas ni envidia, sino amor: admiración de la fracasada por la triunfadora, y desvelo de ésta por la que sufre, perdida en una vida inmoral, deshecha, entre el alcohol, la droga, los amantes pasajeros... Ciertamente era más fácil el drama basándolo en el odio. El amor introduce no sólo mayor riqueza espiritual y psicológica, sino muchos matices que adensan los sentimientos, en especial cuando se mezclan: profesionalidad, condiciones naturales, vocación, amor y moralidad y libertad personal.

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