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Críticas de Cine

Mié11222017

Last updateMié, 22 Nov 2017 1am

Homicidio en primer grado

Murder in the First

Una denuncia carcelaria, ciertamente basada en hechos reales, pero referida a los hombres de la prisión de Alcatraz, que ahora ya es Museo.

Finales de los años 30: un preso intenta escapar de esa isla del diablo; es cogido, y castigado a pasar tres años de aislamiento total en un oscuro agujero. Recién salido a la vida carcelaria normal, y provocado, mata en un impulso de venganza al que frustró su huida y, con ello, provocó esos tres años de inhumano castigo. El homicida va a ser condenado a muerte en un precipitado juicio de puro trámite; pero un joven abogado no sólo le defenderá con justicia, sino que pondrá en el banquillo de los acusados a los mismos responsables de Alcatraz. Ramificaciones menores enriquecen y dan más calor sentimental a la historia.

La película, de una impecable factura formal, goza con ello de todas las perfecciones propias de un producto que se ha querido de calidad; no se han ahorrado gastos, por así decir, con el fin de recrear aquellos años en San Francisco (California) y su Bahía: restaurantes, edificios oficiales, tribunal de justicia, decoraciones interiores —hasta los enchufes e interruptores son marrones—, más de 700 extras en traje de época..., y, sobre todo, Alcatraz, sus barrotes de hierro, sus lóbregas paredes. Todo esto, magníficamente fotografiado, y el mar. Hay tanto cuidado en los detalles, que hasta podría distraer de la sustancia del relato.

El relato goza de un guión preciso y eficaz, sobrio, bien ritmado, al que el director parece haber obedecido rigurosamente. Se mueven de manera inteligente los hilos y se combinan elementos para conseguir despertar los básicos sentimientos de justicia, o menos, en el espectador: odio al malo, piedad por la víctima, entusiasmo con el héroe... Héroe y víctima que, sin embargo, padecen una lamentable penuria moral y religiosa, y no dejan de mostrar, groseramente a veces, sus... debilidades. La cámara atiende de manera adecuada las espléndidas interpretaciones: al valiente e idealista abogado (Christian Slater), al doliente y torturado preso (Kevin Bacon), al cruel y sádico alcaide (Gary Oldman), junto a la breve y convincente presencia de magistrales secundarios. La violencia, con serlo, no deja de estar matizada para que no resulte en exceso ofensiva; nada resulta en exceso ofensivo. En resumen, un muy entretenido y emotivo producto de calidad, fuerte, bien pensado para el gran público. P.A.U.

Director: Mark Rocco. Intérpretes: Christian Slater (James Stamphill), Kevin Bacon (Henri Young), Gary Oldman (Milton Glenn), Embeth Davidtz (Mary McClassin), Brad Dourif (Byron Stamphill), William H. Macy (Bill McNeil), F. Lee Ermey (Juez Clawson). País: Estados Unidos. Año: 1995. Producción: Marc Frydman y Marc Wolper, para Le Studio Canal Plus y Wolper Organization. Argumento: Basado en un hecho real. Guión: Dan Gordon. Editorial: Novela de Don Gordon a partir del guión (Ediciones B). Música: Christopher Young. B.S.O.: LBS. Fotografía: Fred Murphy. Dirección artística: Kirk M. Petruccelli. Montaje: Russell Livingstone. Estreno en Madrid: 27-X-95 (Albufera, Canciller, Paz, Plaza Aluche, Pompeya, Princesa, Vaguada). Distribuidora cine: TriPictures. Distribuidora vídeo: TriPictures. Duración: 124 minutos. Género: Drama carcelario y judicial. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V X D.

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