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Críticas de Cine

Mar10172017

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Jackie Brown

Jackie Brown

Después de los éxitos progresivos e inesperados de Reservoir Dogs y Pulp Fiction, y de sus posteriores colaboraciones, más bien decepcionantes, con Robert Rodríguez, Allison Anders, Alexander Rockwell y compañía, Quentin Tarantino se doctora como director de cine con Jackie Brown. Se trata de una singular tragicomedia de cine negro, basada en la novela Rum Punch, de Elmore Leonard. Con muchos elementos del peculiar estilo de Tarantino —reiterada y torpemente copiado en los últimos años—, ofrece también alguna que otra novedad más o menos interesante.

En términos generales, Tarantino se ha contenido un poco —sólo un poco— en este film. Por decirlo así, ha intentado ser más fiction y menos pulp. De hecho, los personajes pulp son los menos interesantes. A esta categoría de personajes muy por debajo del límite de la normalidad pertenecen: Ordell (Samuel L. Jackson), un rastrero, violento y desconfiado traficante de armas; Melanie (Bridget Fonda), la tontita e incitadora rubia de playa de Ordell; y Louis (Robert De Niro), el último compinche del traficante, un pasmado e inepto criminal recién salido de la cárcel. También son algo pulp, pero menos, los dos policías (Michael Keaton y Michael Bowen) que siguen los pasos de ese trío de perdedores. Y no son nada pulp los dos mejores personajes del film: Jackie (Pam Grier), la inteligente y audaz azafata que lleva a y trae de México el dinero negro de Ordell; y Max (Robert Forster), un veterano y desencantado agente de fianzas, contratado por Ordell, que se enamora perdidamente de Jackie. El enredo se desencadena cuando Ordell decide traerse de México todo su dinero negro justo en el momento en que la policía detiene a Jackie y llega a un acuerdo con ella. Lista como un lince, Jackie organizará, en connivencia con Max, un complejo entramado de engaños a varias bandas, con la intención de salir ilesa, absuelta y enriquecida de la peligrosa operación. Pero Ordell no es tonto y se mantiene permanentemente al acecho...

A lo largo de dos horas y media, Tarantino articula todo este complejo rompecabezas narrativo con sus proverbiales sentido del ritmo, singular empleo subsidiario de los diálogos y despliegue de cinefilia, y sin tantas idas y venidas como en Pulp Fiction. Sólo se permite de vez en cuando, y sobre todo en el inquietante desenlace, algunos flash-back y cambios de puntos de vista bastante arriesgados pero bien resueltos. Este mayor rigor narrativo, sólo roto en algún pasaje aislado más irregular, facilita el seguimiento del relato, aunque también le quita un punto de frescura y originalidad. Afortunadamente, ese punto no intenta recuperarlo Tarantino con recursos efectistas a la violencia o al sexo, y en ambos aspectos se muestra más contenido que en sus anteriores películas y a menudo recurre con habilidad a peculiares elipsis.

De todos modos, la película es enormemente violenta y amoral, incluye una escena sexual explícita y otras de gran sensualidad, y está plagada de diálogos groseros. Tarantino rebaja un poco la carga desagradable de todo esto recurriendo una vez más a un eficaz tono paródico y caricaturesco, que le permite poderosos golpes de humor, alguno de ellos con aceradas críticas sociales, por ejemplo, a la venta indiscriminada de armas. Además, se esfuerza en humanizar a todos los personajes y en asignar el leve referente ético de la historia a los dos personajes más presentables, Jackie y Max, cuya clásica historia de amor imposible, llena de magníficos juegos de miradas y de sutiles matices escondidos, es sin duda lo mejor del film.

En este sentido destaca el espléndido trabajo de Pam Grier y Robert Forster, dos veteranos actores rescatados del olvido por el mitómano Tarantino. Desde luego, sus interpretaciones son mucho más valiosas que las del resto del reparto, integrado por un alucinante plantel de actores de primera categoría que dotan de verosimilitud a sus inverosímiles personajes. Gracias a ellos y a la indudable personalidad narrativa y visual de Tarantino, sale a flote esta película singular y arriesgada, que gustará sobre todo a los cinéfilos y confirma que, a pesar de sus excesos morbosos, Tarantino es un cineasta maduro, que podría decir muchas cosas interesantes si apuntara más lejos y más adentro. J.J.M.

Director: Quentin Tarantino. Intérpretes: Pam Grier (Jackie Brown), Samuel L. Jackson (Ordell Robbie), Robert Forster (Max Cherry), Bridget Fonda (Melanie), Michael Keaton (Ray Nicolette), Robert De Niro (Louis Gara), Michael Bowen (Mark Dargus). País: Estados Unidos. Año: 1997. Producción: Lawrence Bender, para A Band Apart. Presentada por: Miramax Films. Argumento: La novela Rum Punch, de Elmore Leonard. Guión: Quentin Tarantino. Música: Delfonics, Bobby Womack, Randy Crawford, Brothers Johnson, Foxy Brown, B. Withers, Pam Grier y otros. B.S.O.: Maverick / Warner. Fotografía: Guillermo Navarro. Dirección artística: David Wasco. Montaje: Sally Menke. Estreno en Madrid: 27-II-98. Distribuidora cine: Lauren Films. Distribuidora vídeo: Lauren Films. Duración: 153 minutos. Género: Thriller. Premios principales: Nominación al Oscar 1997 al mejor actor (Samuel L. Jackson). Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V+ X D+.

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