Bloggermania

Críticas de Cine

Mié08232017

Last updateMié, 23 Ago 2017 2am

Juana de Arco

Joan of Arc

Juana de Arco es una figura histórica compleja, elevada a los altares en 1920, cuya apasionante vida resulta imposible que deje a nadie indiferente. Que una campesina analfabeta de 17 años, en plena Guerra de los Cien Años, lidere al ejército francés a instancias de una revelación divina y consiga la coronación de su rey no es pequeña aventura. Resulta lógico que su peripecia haya sido repetidas veces adaptada al cine; Robert Bresson, Carl Th. Dreyer, Roberto Rossellini, Victor Fleming son algunas de las vacas sagradas de la pantalla que han quedado fascinadas por la doncella de Orleans. Y, muy recientemente, Christian Duguay ha hecho una notable película para la televisión, con una maravillosa interpretación de la prometedora Leelee Sobieski.

Ahora, el francés Luc Besson da un quiebro a su trayectoria fílmica —Nikita, El quinto elemento, El profesional— al abordar la figura de Juana. En líneas generales, sigue los hechos históricos y demuestra innegable admiración por el personaje. Las variaciones estriban en imaginar que una hermana fue violada por soldados de Borgoña cuando Juana era niña, y en permitir una doble lectura en cuanto a su misión: se puede pensar que, en efecto, recibió un encargo divino, o bien —mensaje para incrédulos— que fueron imaginaciones suyas. Con el fin de mantener este juego de posibles interpretaciones, se introduce un personaje, el de la conciencia (al que da vida Dustin Hoffman), que atormenta a Juana con dudas. Pues este es el rasgo de la joven que más se pretende destacar: que, enviada de Dios, o autoengañada, supo actuar en conciencia, procurando hacer lo que consideraba correcto.

Desde el punto de vista visual, Besson logra resultados impresionantes en unas cuantas secuencias: hay una perfecta reconstrucción de la época y mete al espectador en las acciones bélicas, donde casi salpica la sangre. El principal error de la película está en Juana. Fuerte de voluntad, histérica, ignorante campesina, temerosa, iluminada... Juana cambia de escena en escena sin ton ni son, y al resultado le falta coherencia. Da la impresión de que a Milla Jovovich le falta una mano firme que la dirija y aúne ese manojo de rasgos contradictorios. Como si el director estuviera más interesado en meterse en el campo de batalla cámara en mano, para obtener imágenes espeluznantes, o en presentar las revelaciones divinas con estética de videoclip —algo insoportable, todo hay que decirlo—, que en perfilar el personaje que da título al film. Quizá era demasiado pedir a Besson que de un producto hueco como El quinto elemento diera el salto a las grandes honduras. Al menos hay que agradecerle el haberlo intentado. J.M.A.

Director: Luc Besson. Intérpretes: Milla Jovovich (Juana de Arco), John Malkovich (Carlos VII), Faye Dunaway (Yolanda de Aragón), Dustin Hoffman (Conciencia de Juana), Pascal Gregory (Alençon), Vincent Cassel (Gilles des Rais), Tchéky Karyo (Dunois). País: Estados Unidos-Francia. Año: 1999. Producción: Patrice Ledoux para Gaumont. Presentada por: Columbia Pictures. Argumento: La vida de Juana de Arco. Guión: Andrew Birkin y Luc Besson. Música: Eric Serra. B.S.O.: Sony Classical. Fotografía: Thierry Arbogast. Dirección artística: Hughes Tissandier. Montaje: Sylvie Landra. Estreno en Madrid: 28-I-00. Distribuidora cine: Columbia TriStar. Distribuidora vídeo: Columbia TriStar. Duración: 152 minutos. Género: Drama histórico. Temas de cinefórum: Juana de Arco. Guerra de los Cien Años. Iglesia en Francia. Santidad. Mística. Inquisición. Público adecuado: Jóvenes-adultos. Contenidos especiales: V.

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información