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Críticas de Cine

Dom04232017

Last updateDom, 23 Abr 2017 2am

La ceremonia

La ceremonie

Se ve que es un argumento querido este de Las criadas de Jean Genet: últimamente —con leves diferencias marcadas por la reproducción de sucesos reales o bien por modificaciones creativas del guionista— se han realizado varias películas de criadas que asesinan a sus señores.

En todo caso ésta se basa en la novela La mujer de piedra, de Ruth Rendell. Chabrol dice que será su última película marxista. Marxista, en tanto que en ella —supongo— la lucha de clases (criadas contra señores) es causada por el odio puro: no hay opresión patronal que pudiera de algún modo excusar la violencia con el derecho a la justicia; y en La ceremonia hay, a más de justicia, trato amable y familiar con las criadas.

Ha sido casi una constante en la obra de Chabrol la truculencia, y un regusto por mostrar o describir vicios y errores de una cierta burguesía, con parcialidad, desde un prejuicio inexplicado, lo cual le ha llevado a hacer unos retratos sociales cerradamente negativos, a dar una visión de los hombres sólo necia o egoísta en unos, y de asesina revancha terrorífica en otros. Algo semejante —y con prometida conclusión— sucede en La ceremonia.

Una joven sirvienta es contratada por una acomodada familia con dos hijos adolescentes; parece que los informes de su anterior señora son satisfactorios, pero poco a poco se va descubriendo su oscuro pasado y su turbia personalidad, así como también los de una amiga, empleada de Correos del pueblo donde los señores viven, en una magnífica villa aislada. Ambas llevarán a cabo un espeluznante festival de sangre, desalmado y cínico, inhumano.

Chabrol construye una narración cálida, llena de naturalidad, sin el recurso a fáciles efectismos ni estridencias, de ritmo pausado, elegante. A esta elegancia cooperan la de Jacqueline Bisset y su medida interpretación, la atractiva fotografía, la entonada conjunción de colores y objetos... y el leve contraste inquietante de los tipos que componen Sandrine Bonnaire e Isabelle Huppert, en un gradual y taimado desvelamiento de su absurda maldad.

La película alcanza la calificación de sobresaliente si se mira sólo como relato de serie negra. Si Chabrol pretende más, pierde. P.A.U.

Director: Claude Chabrol. Intérpretes: Isabelle Huppert (Jeanne), Sandrine Bonnaire (Sophie), Jacqueline Bisset (Catherine), Jean-Pierre Cassel (Georges), Virginie Ledoyen (Melinda), Valentin Merlet (Gilles), Julien Rochefort (Jerémie). País: Francia. Año: 1995. Producción: Marin Karmitz, para MK2 Productions, France 3 Cinéma, Prokino Filmproduktion, Gmbh y Olga Film Z.D.F., con la participación de Canal +, Centre National de la Cinématographie y el apoyo de Procirep y Les Productions Traversière. Presentada por: Wanda Films. Argumento: La novela La mujer de piedra, de Ruth Rendell. Editorial: Plaza & Janés. Guión: Claude Chabrol y Caroline Eliacheff. Música: Matthieu Chabrol. Fotografía: Bernard Zitzermann. Dirección artística: Daniel Mercier. Montaje: Monique Fardoulis. Estreno en Madrid: 1-III-96 (Arlequín, Ideal y Minicines). Distribuidora cine: Wanda/Fox. Duración: 126 minutos. Género: Drama de cine negro. Premios principales: Premio a la mejor interpretación femenina (Isabelle Huppert y Sandrine Bonnaire) en el Festival de Venecia 1995. Premio Cesar 1995 a la mejor actriz (Isabelle Huppert). Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V X D.

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