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Críticas de Cine

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Pulp Fiction

Pulp Fiction

Después del éxito de crítica de Reservoir Dogs, su primera película como director, y de su guión para Amor a quemarropa, de Tony Scott, Quentin Tarantino se vio envuelto en la enconada polémica que desató Asesinos natos, de Oliver Stone, de la que renegó a pesar de haber participado en la escritura de su guión. Ahora ha saboreado las mieles del triunfo con Pulp Fiction, de la que es guionista y director.

Con la palabra Pulp se denomina a un tipo de novelas baratas con delirantes historias sensacionalistas de crímenes horrendos, amores sórdidos, etc, casi siempre tendentes al color negro. Este es el estilo que adopta Tarantino en esta película, con la que desciende a los infiernos de la droga, el asesinato y la degeneración moral del submundo más miserable de Los Ángeles. Para ello se sirve de las historias entrecruzadas de un mafioso, su bella mujer, sus dos matones, un boxeador al que tiene comprado... y una pobre pareja de ladrones de poca monta.

Desde el punto de vista narrativo y visual, la película es un portento de rigor y originalidad. Tarantino demuestra un dominio total de las técnicas cinematográficas y una soberbia dirección de actores, facilitada por un reparto de lujo, en el que sobresale un resucitado John Travolta. Las tres pasiones de Tarantino —el cine, los cómics y la música rockabilly— se dan cita en un inteligente guión lleno de réplicas redondas y en una puesta en escena compleja y vertiginosa, que mantiene al espectador pegado a la butaca durante todo el metraje.

La película está cargada de una gran violencia, no siempre directamente explícita, lograda sobre todo por la gran capacidad de Tarantino para ir aumentando la tensión hasta llegar al clímax, manteniendo siempre la acción muy cercana al espectador. También hay numerosos diálogos groseros e incluso irreverentes —al menos en la versión española—, así como situaciones muy fuertes, que reflejan la degeneración moral de los personajes y de la sociedad que los rodea. Tampoco evita un par de pasajes de contenido sexual a cargo de Bruce Willis.

Hasta aquí todo se parece a Asesinos natos. ¿Qué es lo que cambia? En primer lugar, que Tarantino no se toma en serio la acción de la película. Lo suyo es una parodia descarada, llena de humor negro; una broma en la que sólo son serios los mensajes de fondo, introducidos a veces en los diálogos más banales. Es un realismo el suyo muy poco realista, a pesar de sus apariencias. Su violencia es sólo de película. Además, Pulp Fiction oculta muchos destellos de humanidad tras su demencial fachada pulp. Debajo de toda degeneración, quiere latir un sincero acercamiento a los aspectos más positivos del ser humano. Este enfoque enriquece a los personajes, da un cierto sentido moral a toda la historia en la última secuencia y arranca de vez en cuando jirones líricos en medio de la basura.

Pulp Fiction es, en definitiva, lo que Oliver Stone intentó conseguir y no logró en Asesinos natos, quizá porque él es incapaz de tomarse nada a broma y porque le cuesta mucho trabajo retratar, aunque sea implícitamente, la bondad humana.

Si todo lo dicho hasta ahora lo entiende el espectador, la violencia de la película, aparentemente brutal, resulta menos molesta. Y lo mismo ocurre con los diálogos groseros y las situaciones fuertes, aunque sigan siendo criticables por demasiado explícitas.

Quedaría así la película como una parábola de las raíces de la maldad del hombre y también de su capacidad de redención y de perdón. Y levantaría acta crítica, de un modo paródico, de la cultura de la violencia, de la perversión sexual, de las drogas y del desconcierto moral. Hasta cabría elogiar su enfoque de lo sobrenatural, aunque sea, como todo en la película, decididamente kitsch.

En cualquier caso, Pulp Fiction es una película durísima y compleja, de ésas que hay que pensar mucho antes de aconsejarlas a alguien. Pues si ese alguien no capta su planteamiento paródico puede sufrir daños importantes o, al menos, pasar un rato muy desagradable. Hay que tener muchísimo cuidado con eso que ha dado en llamarse la poesía de la violencia para inteligentes. J.J.M.

Director: Quentin Tarantino. Intérpretes: John Travolta (Vicentr Vega), Samuel L. Jackson (Jules Winnfield), Tim Roth (Pumpkin), Amanda Plummer (Honey Bunny), María de Medeiros (Fabianne), Ving Rhames (Marsellus Wallace), Harvey Keitel (El Lobo), Eric Stoltz (Lance), Rosanna Arquette (Jody), Christopher Walken (Koons), Bruce Willis (Butch). País: Estados Unidos. Año: 1994. Producción: Lawrence Bender, de Band Apart y Jersey Films, para Band Apart y Jersey Films. Presentada por: Miramax Films. Argumento: Quentin Tarantino y Roger Avary. Guión: Quentin Tarantino. Editorial del guión: Tusquets. Música: Varios intérpretes, supervisados por Karyn Rachtman. B.S.O.: MCA. Fotografía: Andrzej Sekula. Dirección artística: David Wasco. Montaje: Sally Menke. Estreno en Madrid: 13-I-95 (Albufera, Aluche, Cid Campeador, Imperial, Madrid, Novedades, Proyecciones, Rosales y Vaguada). Distribuidora cine: Lauren. Distribuidora vídeo: Lauren. Duración: 153 minutos. Género: Thriller paródico. Premios principales: Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1994. Premios 1994 a la mejor película, director, guión y actor principal (John Travolta) de la Asociación de Críticos Cinematográficos de Los Ángeles. Premios 1994 al mejor director y guión de la Asociación de la Crítica Cinematográfica de Nueva York. Dos premios de la crítica de Estados Unidos. Cuatro premios en el Festival de Estocolmo 1994. Seis nominaciones a los Globos de Oro 1994. Oscar 1994 al mejor guión original. Público apropiado: Adultos, con reparos. Contenidos específicos: V+ X D+.

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