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Críticas de Cine

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Last updateLun, 18 Dic 2017 1am

¡Que te calles!

Tais-tois

Ruby (Jean Reno), un peligroso y taciturno criminal, es arrestado después de robar 20 millones de euros. En la cárcel lo encierran con un tal Quentin (Depardieu), un gigante hablador y muy corto de luces. Quentin se cree amigo de Ruby y se pega a él como una a lapa hasta el punto de estropearle un plan de fuga fuga y organizar una evasión alternativa que funciona a base de torpeza. Incapaz de deshacerse del torpe y bien intencionado Quentin, Ruby va en busca de sus antiguos socios del hampa para vengar el asesinato de su novia.

A lo largo de la historia del cine ha habido comedias de todos los colores y tonos. Pero, básicamente, cabe dividir el género en dos categorías: las comedias sofisticadas, que basan su eficacia sobre todo en los golpes de guión, las réplicas y contrarréplicas chispeantes y una lúcida crítica social. Este tipo de comedia se inicia en algunos títulos de Chaplin, se consolida con Capra, Lubitsch, Hawks, Cukor, La Cava, Sturges, Billy Wilder, los chicos de la Ealing, Saenz de Heredia, Berlanga, Monicelli, Comencini y Risi, pierde fuelle en la época de los mejores filmes de Blake Edwards, Richard Lester y Peter Bogdanovich, y entra en barrena en la últimas décadas, dejando a Woody Allen, Nora Ephron y Rob Reiner como únicos representantes dignos. A este tipo de comedias de les podría aplicar aquello que decía el maestro Chaplin: «Me gusta mil veces más obtener la risa mediante un acto inteligente que mediante brutalidades y banalidades».

Precisamente los golpetazos, caídas y otras rudezas son lo característico del otro tipo de comedia: la sátira disparatada, iniciada por el propio Chaplin, Keaton, Lloyd y otros maestros del slapstick, consolidada con Lauren y Hardy, los hermanos Marx, Jerry Lewis y Jacques Tati, enturbiada más tarde por Mel Brooks y los Monthy Python, y hoy practicada con discutibles resultados por los hermanos Farrelly y sus imitadores. En este caso, predomina el humor visual y físico sobre la palabra, y son más aplicables Las reglas de oro de una comedia de éxito, que estableció Preston Sturges con cierta sorna: «Una chica bonita es mejor que una fea. Una pierna, mejor que un brazo. Un dormitorio, mejor que una sala de estar. Una llegada, mejor que una partida. Un nacimiento, mejor que una muerte. Una persecución, mejor que una charla. Un perro, mejor que un paisaje. Un gatito, mejor que un perro. Un bebé, mejor que un gatito. Un beso, mejor que un bebé. Y una buena caída, mejor que ninguna otra cosa».

Dentro de estas coordenadas cómicas, necesariamente esquemáticas y parciales, el ya veterano dramaturgo y cineasta francés Francis Veber lleva dos décadas impulsando el género en su país, saltando con agilidad de uno a otro estilo, aunque con cierta tendencia a la sátira disparatada y física. A él se deben títulos estimables y populares, como La cabra (1981), Compadres (1983), Tres fugitivos (1986) o El jaguar (1996), y dos exitazos recientes del género: La cena de los idiotas (1998) y Salir del armario (2001). Ahora ha vuelto a acertar en ¡Que te calles!, una de las películas francesas más taquilleras de la temporada, en la que ha reunido a dos pesos pesados del cine galo: Jean Reno y Gérard Depardieu.

Ellos son dos ladrones muy distintos que se conocen accidentalmente. Después de esconder un botín, un silencioso ladrón llamado Ruby (Jean Reno) es detenido y encarcelado. En la prisión conoce a Quentin (Gérard Depardieu), un ladrón de poca monta y escasa inteligencia, que agota a todo el mundo con sus constantes preguntas. Sin querer, Quentin estropea la fuga en solitario de Ruby con una esperpéntica escapada conjunta que une los destinos de estos dos entrañables cacos. Una vez fuera, intentan recuperar juntos el botín de Ruby y vengar el asesinato de su novia Sandra a manos de los sicarios de un mafioso llamado Vogel. Durante su accidentado periplo, perseguidos sin tregua por la policía y por los antiguos colegas de Ruby, los dos inesperados amigos ayudan a Katia, una joven inmigrante ilegal, muy parecida físicamente a la desaparecida Sandra.

Limitada por su propia ligereza argumental, ¡Que te calles! seguramente no tiene la jugosa redondez de La cena de los idiotas ni la ácida mordacidad de Salir del armario. En todo caso, Francis Veber mezcla eficazmente la fórmula de las buddy movies de Hollywood con el tono disparatado del vodevil europeo, logrando así una comedia ágil y divertida, cuya exaltación de la amistad y la vida sencilla compensa su simpatía quizá excesiva hacia los ladrones protagonistas. Unos personajes premeditadamente histriónicos, encarnados por Reno y Depardieu con una frescura y un despliegue físico muy encomiable. Además, esta vez Veber rueda bastante bien varias secuencias de acción espectaculares, que hace años eran su talón de Aquiles. J.J.M.

Director: Francis Veber. Intérpretes: Jean Reno (Ruby), Gérard Depardieu (Quentin), Leonor Varela (Katia / Sandra), Jean-Pierre Malo (Vogel), Richard Berry (Vernet), Michel Aumont (Nosberg), André Dussollier (Psiquiatra). País: Francia. Año: 2003. Producción: Saïd Ben Saïd. Guión: Francis Veber. Música: Marco Prince. Fotografía: Luciano Tovoli. Montaje: Georges Klotz. Estreno en Madrid: 20-VIII-04. Distribuidora en cine: TriPictures. Distribuidora en vídeo y DVD: TriPictures. Duración: 85 minutos. Género: Comedia. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: V D

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