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Críticas de Cine

Dom03262017

Last updateDom, 26 Mar 2017 1am

Rebelión en la granja

Animal Farm

Convendría aconsejar a la media España que se enganchó a El Gran Hermano que releyera la novela 1984, de George Orwell. Así podría conocer los fascinantes perfiles del famoso personaje de dicha obra que dío título al programita. Pero como esa media España adicta probablemente no sea muy aficionada a leer, también se le puede proponer ver la película Rebelión en la granja, interesante adaptación de la otra gran novela del visionario escritor inglés, y que también afronta, aunque más de pasada, los riesgos de la manipulación mediática y de la carencia de un sano espíritu crítico.

La obra original fue escrita en 1945, al final de la II Guerra Mundial. Como es bien sabido, tuvo problemas para ser publicada por ser una alegoría demoledora contra la tiranía de Stalin, en ese momento aliado de Gran Bretaña. Sin embargo, una vez en la calle, se convirtió en una de las novelas más populares y emblemáticas del siglo XX, y en la primera gran llamada de atención contra la falacia del marxismo soviético, especialmente certera e incisiva pues la lanzó un escritor que se consideraba a sí mismo socialista.

Para los que todavía no la hayan leído, la trama describe la revolución que llevan a cabo, hacia los años 50, un grupo de animales domésticos. Hartos de su amo, un granjero borracho y cruel, se rebelan contra él, lo expulsan y se hacen con el control de la granja y del propio hogar del granjero. El inspirador de la rebelión —trasunto de Carlos Marx— es un cerdo llamado Old Major, que muere a manos del granjero antes de ver realizado su sueño. Se convierten en sus herederos los cerdos Napoleón (Stalin), Bola de Nieve (Trotsky) y Squaler (una especie de Goebbels o la encaranción del diario Pravda), que encabezan el primer triunvirato directivo de la recién nacida república animal. Poco a poco, Squaler va dando forma jurídica al animalismo, presidido por una teórica igualdad, pero en el que los cerdos supervisan y los demás animales trabajan. Al cabo del tiempo surgen las primeras protestas ante los crecientes privilegios de los cerdos. Estas críticas se acallan por la eficaz labor propagandística de Squaler, sobre todo después de que los animales derroten a los humanos en un fallido intento de éstos por recuperar la granja y de que construyan juntos un molino de viento. Esta construcción ofrece la ocasión a Napoleón para expulsar a Bola de Nieve y asumir plenamente el poder con la ayuda de unos fieros perros guardianes, que ha estado entrenando en secreto.

Desde entonces, la tiranía se precipita y Napoleón quebranta uno tras otros los mandamientos del animalismo primigenio: se da a la bebida, duerme en cama, comercia con los humanos y explota hasta la extenuación a los animales que trabajan, como el diligente caballo Boxer, símbolo del laborioso obrero que nunca cuestiona la autoridad establecida. El único atisbo de esperanza lo encarnará Jessie, una valiente perra, desesperada por el funesto destino de sus hijos, convertidos en la feroz KGB de Napoleón, que se los arrebató cuando eran unos cachorros.

Al ser una fábula protagonizada por animales, fue el cine de animación el primero en llevar a la gran pantalla la obra de Orwell. Dirigida en 1955 por los prestigiosos animadores ingleses John Halas y Joy Batchelor (History of the Cinema, Automania), su notable versión de Rebelión en la granja ha pasado a la historia como el primer largometraje británico de animación y uno de los mejores films europeos del género, aunque en su tiempo fue criticado por su tono excesivamente infantil. Ahora llega por fin la primera adaptación en imagen real, que ha sido posible gracias a las mejoras en el entrenamiento de animales para el cine y, sobre todo, a los impresionantes avances tecnológicos de la Jim Henson’s Creature Shop, la empresa líder en diseño y animación de animatronics de látex y silicona.

Precisamente ha debutado como director en esta película —destinada inicialmente al mercado televisivo— el inglés John Stephenson, durante doce años máximo dirigente de la sección británica de la factoría Henson, y en la actualidad Vicepresidente Senior y Supervisor Creativo. Su experiencia previa en títulos como Babe, el cerdito valiente o Dr. Dolittle se aprecia sobre todo en el poderoso diseño visual de la película, en el aprovechamiento de la sugestiva partitura de Richard Harvey, en la perfecta integración de seres humanos, imágenes digitales y animatronics, y en las matizadísimas interpretaciones de estos últimos, que eran decisivas para dotar de autenticidad y entidad a los profundos conflictos éticos que plantea Orwell en su novela. Unos conflictos que encaran sobre todo la disolución de la libertad individual en la falsaria retórica del colectivismo estalinista, así como los mecanismos de manipulación política inherentes a toda tiranía, presentada como esencialmente tendente a la corrupción, a la traición y a la discriminación racial, social o de otro tipo.

Bien recreado el núcleo central de la novela, el guión de Alan Janes y Martyn Burke añade una breve trama heroica, que propicia alguna idea nueva sobre la lucha contra los tiranos y un eficaz desenlace, algo más esperanzado que el original. Quizá molesta un poco el tono de la historia, excesivamente trágico y siniestro, que a ratos espesa demasiado el desarrollo de la trama. Da la impresión de que los guionistas, para alejarse de una nueva interpretación infantil de la novela, han rebajado en exceso o no han sabido recrear adecuadamente los mordaces golpes satíricos que introducía Orwell de vez en cuando.

En todo caso, queda una película notable, que hace justicia a la riqueza literaria e ideológica de ese clásico de la literatura del siglo XX, cuya dramática llamada de atención sigue siendo desgraciadamente actual. J.J.M.

Director: John Stephenson. Intérpretes: Pete Postlethwaite (Mr Jones), Alan Stanford (Mr. Pilkington), Caroline Gray (Mrs Jones), Gail Fitzpatrick (Mrs Pilkington), Joe Taylor (Mr. Frederick), Jimmy Keogh (Dennis), Noel O’Donovan (Eric). Voces de los animales en la versión original en inglés: Peter Ustinov (Old Major), Patrick Stewart (Napoleón), Paul Scofield (Boxer), Julia Ormond (Jessie), Pete Postlethwaite (Bejamin), Julia-Louis-Dreyfuss (Mollie), Kelsey Grammer (Snowball). País: Estados Unidos. Año: 1999. Producción: Greg Smith y Morgan O’Sullivan, para Hallmark Entertainment. Presentada por: Lakeshore Entertainment. Argumento: Basado en la novela homónima de George Orwell. Guión: Alan Janes y Martyn Burke. Música: Richard Harvey. Fotografía: Mike Brewster. Dirección artística: Brian Ackland-Snow. Montaje: Colin Green. Estreno en Madrid: 14-VII-00. Distribuidora cine: Aurum. Distribuidora vídeo: Aurum/Columbia TriStar. Duración: 91 minutos. Género: Drama. Temas de cinefórum: Cine y literatura. Sátira. Marxismo. Colectivismo estalinista. Totalitarismo. Manipulación de masas. Corrupción política. Traición. Discriminación racial. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: V S.

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