Sin dejar huella 
Se ha estrenado por fin esta fallida película de la directora mexicana María Novaro (Danzón y El jardín del edén), después de su aciago paso por el Festival de San Sebastián, varios cambios de fechas y un remontaje que no mejora casi nada la primera versión. Dos mujeres muy diferentes huyen juntas en camioneta por todo México, desde el desierto de Chihuahua hasta Cancún. Ana es española, trafica con falsificaciones de arte maya, y es perseguida por un agente judicial corrupto y libidinoso. Por su parte, Aurelia roba a su novio, que es un camello impresentable, deja a su hijo mayor con una tía y huye con su bebé recién nacido en busca de lugar mejor donde poder recomenzar. La película está bien interpretada —sobre todo por Tiaré Scanda—, esboza una leve reflexión positiva sobre la redención y se distancia del desolador pesimismo de Thelma y Louise. Sin embargo, padece una estructura demasiado parecida a la del filme de Ridley Scott, y comparte con ella un feminismo de bajos vuelos, amoral y ya pasado de moda. Además, Novaro alarga en exceso las situaciones, muchas de ellas sin la fuerza dramática que deberían o bien distorsionadas por un poco afortunado recurso al humor negro o a estridentes groserías. Así que sólo cabe salvar la película como documental sobre México. J.J.M.




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