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Críticas de Cine

Mié10232019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

American Beauty

American Beauty

Esta película tiene esa perspectiva que en las novelas se llama de autor omnipresente o cualquier otra expresión que indique que el narrador está en todas partes, en todo tiempo, en el interior e intenciones de las personas... todo lo sabe. En American Beauty el autor omnipresente es el protagonista —Lester Burnham (Kevin Spacey)—; su voz, que parece venir del Más Allá, cuenta lo ocurrido en su casa y su entorno en los últimos meses, con un tono distanciado, comprensivo, algo irónico, algo triste, algo humorístico...

La cámara viene desde muy alto y va bajando suavemente en picado sobre un barrio residencial, una calle, una casa y su jardín...: los de la familia Burnham. Él, Lester, es un hombre todavía joven, cansado de su vida rutinaria y sin meta, sin amor, marido y padre fracasado, ridículo donjuanillo de adolescentes; y ahora de la brillante amiga de su hija, la obsexa pardilla sexual Angela (Mena Suvari). La esposa, Carolyn (Annette Bening), es una doña perfecta en su imagen social, y del todo vacía por dentro, tanto, que ni siquiera advierte que lo está. Una única hija, la adolescente Jane (Thora Birch), distanciada de sus padres, antipática, egoísta, perdida en su soledad e ignorancia. Y el vecino Ricky Fitts (Wes Bentley), que se unirá a Jane, en su soledad y en el amargo distanciamiento de su padre (Chris Cooper), déspota, hipócrita y obseso sexual. Todo muy lindo.

Ciertamente, la lindura del sueño americano, la American Beauty, es de superficie, de barniz. Dentro, en su realidad, está su vastísima ignorancia en lo que más importa: virtudes humanas, valores morales, Dios. Y ese globo lleno de aire estalla en tragedia; esa bolsa blanca de plástico, vacía, que golpes de viento y remolinos de aire la llevan aquí y allá, con el polvo y las hojas secas, la suben, se hincha, desciende, rueda por el suelo... Esta es la imagen que filma el joven Ricky, oscuramente fascinado por el terrible parecido que tiene con sus propias vidas.

Si Lester Burnham es el primero en reaccionar contra esta falsa American Beauty, no se piense en una conversión profunda; se parte de un radical materialismo, de una casi muerte del espíritu. Es más bien, por tanto, un como intuitivo malestar el que empuja a Lester.

Piénsese también en la amplia gama de... amoralidades en las que viven esa media docena de personajes citados. No las esconde el guionista Alan Ball ni el director Sam Mendes. Entiendo que no es para sorprender que un sobresaliente hombre de teatro, como es Mendes, realice una primera película más que notable: se trata de un cine muy cercano al teatro: su fuerza está en los diálogos, en las interpretaciones, magníficas en todos.

Y entiendo también que pueda escapar a cierto espectador esa sutil e irónica lección que empapa la historia: bienestar material/miseria moral, éxito público/amargura solitaria... No es necesario entrar en un planteamiento ideológico de gran tragedia, ni es posible: estos personajes de la american beauty no dan más de sí, y son como paganos: su dignidad espiritual, mal lavada y en frío, se les quedó encogidísima; hace tiempo que no se la ponen. P.A.U.

Director: Sam Mendes. Intérpretes: Kevin Spacey (Lester Burnham), Annette Bening (Carolyn Burnham), Mena Suvari (Angela Hayes), Thora Birch (Jane Burnham), Wes Bentley (Ricky Fitts), Chris Cooper (Coronel Fitts), Peter Gallagher (Buddy Kane), Allison Janney (Barbara Fitts), Scott Bakula (Jim). País: Estados Unidos. Año: 1999. Producción: Bruce Cohen y Dan Jinks para Jink/Cohen Company. Presentada por: DreamWorks Pictures. Guión: Alan Ball. Música: Thomas Newman. B.S.O.: DreamWorks Records. Fotografía: Conrad L. Hall. Dirección artística: Naomi Shohan. Montaje: Tariq Anwar y Christopher Greenbury. Estreno en Madrid: 28-I-00. Distribuidora cine: UIP. Distribuidora vídeo: CIC/DreamWorks. Duración: 121 minutos. Género: Comedia dramática. Temas de cinefórum: Matrimonio. Infidelidad conyugal. Crisis de los 40. Relaciones padres-hijos. Drogas. Malos tratos. Homosexualidad. Hedonismo. Individualismo. Materialismo. Premios principales: Globos de Oro 1999 a la mejor película dramática, director y guión original. Oscar 1999 a la mejor película, director, guión original, actor (Kevin Spacey) y fotografía; y candidaturas a la mejor actriz (Annette Bening), banda sonora y montaje. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V X D+.

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