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Críticas de Cine

Dom09222019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Besos de mariposa

Butterfly Kiss

Presentada en 1995 en los Festivales de Berlín y de Valladolid, es un arriesgado primer largometraje de este documentalista televisivo, escritor de biografías de directores de cine, como la de Bergman; tiene con ello, una marcada carga intelectual, que la hace, y no sólo por eso, muy minoritaria.

Sobre la estructura de los films llamados road-movies, y también del thriller, aquí angustioso, muestra la anhelante búsqueda de Eunice (Amanda Plummer) de una quizá inexistente Judith, la única persona de quien dice haber recibido verdadero amor. La búsqueda se interrumpe de vez en vez con la narración de los hechos que, ante la cámara —supuestamente ante la policía—, hace Miriam (Sasskia Reeves). Ésta, una muchacha solitaria y tímida, empleada en una gasolinera, es convencida por la arrolladora Eunice para que la acompañe en su búsqueda; queda dominada por su desasosegante personalidad.

Entre las dos se establece, más que amistad, una relación lésbica. Recorren Inglaterra en automóviles y camionetas robadas; viven del hurto. En su desatada locura, Eunice vende su cuerpo a los camioneros que encuentra en los restaurantes de carretera; les mata luego y les roba. Entierran u ocultan los cadáveres; nada se evita en este horror espantoso. Miriam sigue obedeciendo, con un desconcertado y asustado intento de ayudar a su amiga.

Se va mostrando, en la creciente perturbación mental de Eunice, el verdadero carácter de su búsqueda: una ansiosa y casi desesperada necesidad de Dios. Todo acaba con el aparentemente lúcido suicidio de Eunice, ante el mar abierto, en una especie de inmolación a Dios, cuyo silencio quiere romper.

El riesgo, antes apuntado, de este inusual cúmulo de atrocidades, con verismo casi documental, aterrador, es que el símbolo que Winterbottom pretende quede ahogado por esas mismas atrocidades. El clamor religioso del hombre de hoy, materializado, embrutecido, solo, al borde de la desesperación, es el sentido de esta parábola. En muchos aspectos real, tanto la monstruosa degeneración como el grito de súplica casi animal dirigido a Dios, no impide sin embargo juzgar la película de excesiva, desproporcionada y, en su recurso a esa envilecida y tan peculiar locura, menos real o verdadera, y menos eficaz su pretensión de retrato universal religioso del hombre actual.

Sin embargo, resulta laudable un enfoque temático tan serio, expresado con vigor —dejada aparte la truculencia—, con apasionada tensión, un ritmo electrizante, belleza plástica, y unas interpretaciones memorables. P.A.U.

Director: Michael Winterbottom. Intérpretes: Amanda Plummer (Eunice), Saskia Reeves (Miriam), Paul Bown, Kathy Jamieson, Des Macleer, Lisa Jane Riley, Freda Dowie, Ricky Tomlinson, Fine Time Fontayne. País: Estados Unidos. Año: 1995. Producción: Julie Baines, para Dan Films. Presentada por: British Screen y Merseyside Film Production Fund. Guión: Frank Cottrell Boyce. Música: John Harle y Björk, Shampoo, The Cranberries, PJ Harvey, etc... Fotografía: Seamus McGarvey. Montaje: Trevor Waite. Estreno en Madrid: 16-II-96 (Renoir Plaza de España). Distribuidora cine: Vértigo Films. Distribuidora vídeo: Luna Llena. Duración: 88 minutos. Género: Road movie dramático. Premios principales: Sección oficial del Festival de Berlín 1995 y de la Seminci de Valladolid 1995. Público apropiado: Adultos, con reparos. Contenidos específicos: V+ X+ D+.

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