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Críticas de Cine

Mié04242019

Last updateMié, 24 Abr 2019 2am

Babe, el cerdito valiente

Babe

Esta singular película ha sido la gran sorpresa de 1995; no sólo ha conseguido un enorme éxito de público en todo el mundo, sino que se ha ganado también el favor de la crítica, poco habituada a encontrar en una producción familiar tantos alicientes visuales y argumentales. Ahí están sus numerosos premios —entre ellos el Globo de Oro a la mejor película de comedia— y sus sorprendentes siete nominaciones al Oscar, incluidas las más importantes. Las gracias hay que dárselas al cineasta australiano George Miller (Mad Max, Lorenzo’s Oil. El aceite de la vida), productor, co-guionista y principal impulsor de este ambicioso proyecto, que necesitó 18 meses de preproducción, 5 de rodaje y 12 de postproducción.

La película relata las aventuras y desventuras de Babe, un simpático cerdito huérfano que es comprado por el Sr. Hoggett (James Cromwell), un honesto ganadero a la vieja usanza. Babe será adoptado por Fly, una sensible perra collie, ante la oposición de su esposo, el fiero Rex, que se encarga de que cada animal cumpla su misión en la granja. Allí, Babe descubrirá la dureza de la vida y conocerá su trágico destino: servir de segundo plato en la comida de Navidad de la familia Hoggett. Las cosas darán un giro inesperado cuando Babe comience a demostrar, ante la admiración de todos, unas grandes dotes innatas de perro ovejero.

El primer atractivo del film es el inteligente guión de Chris Noonan y George Miller, basado en la novela El cerdo ovejero, de Dick King-Smith, quien, a su vez, se inspira de algún modo en Rebelión en la granja, la espléndida narración de George Orwell. Aquí la parábola no es tanto política, como antropológica, y quiere ser, en primer lugar, una reflexión ecológica y amable sobre la dignidad humana y sobre la lucha por forjar el propio destino frente a todo tipo de prejuicios sociales.

Decía Miguel de Unamuno en La vida de Don Quijote y Sancho: «Hay espíritus menguados que sostienen ser mejor cerdo satisfecho que no hombre desgraciado. Pero quien haya gustado la humanidad, aun en lo hondo de la desgracia, la prefiere a la hartura del cerdo. Hay, pues, que desasosegar a los prójimos los espíritus, hurgándolos en el meollo. (...) Hay que inquietar los espíritus y enfusar en ellos fuertes anhelos, aun a sabiendas de que no han de alcanzar nunca lo anhelado». Quizá parezca un triple salto mental, pero Babe responde plenamente a esta reflexión de Unamuno, aunque matiza su línea final, un tanto pesimista. En efecto, el simpático cerdito protagonista decide abandonar su condición de «cerdo satisfecho», pechar valientemente con las «desgracias» que esto le suponga, e intentar hacer realidad su «fuerte anhelo» de servir a su dueño del modo que él cree mejor: como perro ovejero.

Este inconformismo de Babe —vibrante apología del entusiasmo— es el primer gran atractivo de la película. Sobre todo porque se encauza, no por el callejón sin salida del escapismo cobarde, sino por la senda audaz de la asunción de responsabilidades. Además, sin bravatas, ni sufridas caras largas, ni malos modos, sino con un «por favor» por delante y una amplia sonrisa en los morros; una de esas sonrisas con las que «nos sentimos pagados», y que «nos llevan incluso a dar la vida», que diría Saint-Exupéry.

Plagada de guiños cinematográficos y planteada con inteligencia, profundidad y un sentido del humor eficacísimo, la fábula también afronta con valentía otros temas de gran calado, como el sentido de la muerte, y defiende valores morales muy elogiables como la solidaridad, la comprensión, la familia, la amistad y, por supuesto, el heroísmo. Todo este planteamiento, que mezcla a la perfección humor, drama, tragedia, lirismo, aventura, crítica social..., sin dejar de ser asequible para el público infantil, hace que la película resulte también deliciosa para los adultos.

La fluida y original puesta en escena del debutante Chris Noonan mima sobre todo los numerosos aciertos del guión y resalta la altísima calidad técnica del trabajo con animales reales —se emplearon más de 500— y con los alucinantes animatronics (muñecos animados), realizados por John Cox y la empresa del desaparecido Jim Henson, el creador de Los Teleñecos. Además, Noonan consigue imprimir a la película un original y bellísimo look, muy adecuado al tono mágico del relato. La sugestiva fotografía de Andrew Lesnie y la preciosa partitura de Nigel Westlake colaboran también en este sentido. De todos modos, Noonan demuestra su personalidad como cineasta sin necesidad de diálogos redondos ni de músicas evocadoras, en una última secuencia antológica dominada por ese silencio total que Nietzsche ansiaba cuando afirmó que «los más fuertes pensamientos nos llegan en los silenciosos pies de las palomas». Es tan arrebatadora la mezcla de hilarante humor visual y fuerza emotiva, que Noonan consigue en esa secuencia final que el espectador puede sumergirse en la fascinante experiencia de reír y llorar al mismo tiempo. Quizá desde las grandes películas mudas de Buster Keaton o Charles Chaplin no se había plasmado en pantalla con tanto vigor aquello que dijo Shakespeare en Mucho ruido y pocas nueces: «El silencio es el más perfecto heraldo de la alegría».

Por todo lo dicho, y sobre todo por su delicioso cóctel de entusiasmo, sonrisas y silencio, Babe resulta una película magnífica, todo un ejemplo de cine familiar de alta calidad. J.J.M.

Director: Chris Noonan. Intérpretes: James Cromwell (Sr. Hoggett), Magda Szubanski (Sra. Hoggett), Roscoe Lee Browne (Narrador), Zoe Burton (Hija), Paul Goddard (Yerno), Wade Hayward (Nieto), Britany Byrnes (Nieta), Mary Acres (Valda), David Webb (Veterinario). País: Estados Unidos / Australia. Año: 1995. Producción: George Miller, Doug Mitchell y Bill Miller, para Kennedy Miller y Universal Pictures. Argumento: La novela El cerdo ovejero, de Dick King-Smith. Guión: Chris Noonan y George Miller. Música: Nigel Westlake. Fotografía: Andrew Lesnie. Dirección artística: Roger Ford. Montaje: Marcus D’Arcy y Jay Friedkin. Estreno en Madrid: 22-XII-95 (Acteón, Excelsior, Liceo, Plaza Aluche, Proyecciones, Real Cinema). Distribuidora cine: UIP. Distribuidora vídeo: CIC. Duración: 93 minutos. Género: Comedia familiar. Premios principales: Premio de la Asociación de la Crítica de Los Ángeles a la mejor película de 1995. Globo de Oro 1995 a la mejor película (comedia). Siete nominaciones a los Oscars 1995: mejor película, director, actor secundario (James Cromwell), guión adaptado, dirección artística, montaje y efectos especiales. Público apropiado: Todos. Contenidos específicos: —.

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