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Críticas de Cine

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Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Braveheart

Braveheart

Después de su magnífico debut tras la cámara en El hombre sin rostro, el actor Mel Gibson vuelve a demostrar en Braveheart —de la que es director, protagonista y productor— una poderosa personalidad visual, una gran hondura dramática y, sobre todo, su capacidad de asumir riesgos.

Inspirándose en la leyenda medieval en verso atribuida al poeta Blind Harry, la película recrea la agitada vida de William Wallace (Mel Gibson), carismático caudillo escocés del siglo XIII, que encabezó una violenta revuelta contra el corrupto y despiadado rey de Inglaterra Eduardo I. Al mando de sus desharrapadas huestes, Wallace reunió a los nobles escoceses y mantuvo en jaque durante años al poderoso y organizado ejército inglés, infligiéndole una humillante y mítica derrota en los campos de Stirling. Más tarde, la traición echaría por tierra sus heroicos esfuerzos.

Mel Gibson lleva a cabo una puesta en escena y una dirección de actores impecables, con las que logra que la película se pase en un suspiro, a pesar de sus tres horas de duración. Ciertamente, hay numerosas secuencias de gran agilidad narrativa y fácil asimilación, como cuatro o cinco espectaculares batallas con miles de extras. Pero también se atreve el actor-director australiano con pasajes románticos, líricos, dramáticos o humorísticos más difíciles, resueltos casi siempre con una fuerza y una convicción sorprendentes —más cercanas al estilo introspectivo europeo que al norteamericano—, que hacen que el film no se convierta en ningún momento en un superficial producto comercial de aventuras. Algún personaje está un poco desdibujado, como Robert Bruce, el indeciso aspirante al trono de Escocia y narrador de la historia. Pero, en general, la película mantiene una elevada calidad narrativa y visual, confirmada por la bellísima fotografía de John Toll y la vibrante partitura de James Horner.

El film aúna un tono decididamente idealista con una descripción muy realista de la historia, que incluso se esfuerza en distinguir entre la depurada pronunciación de los personajes ingleses y el rudo acento de los escoceses. Este realismo resulta a veces desagradable por la cruda violencia de algunas secuencias y por el tópico erotismo o la burda grosería de algunos breves pasajes. Pero estos defectos no empañan demasiado el atractivo retrato que Gibson hace de facetas más profundas de la naturaleza humana. A través de unos personajes magníficamente perfilados y de unos diálogos muy inteligentes, la película ofrece reflexiones de gran calado moral y dramático sobre el valor del matrimonio y de la religión, o sobre la razón de ser del poder político. E incluso se atreve a dar respuesta a temas tan complicados como el sentido del sacrificio y del sufrimiento como exigencias de la lucha por defender las propias creencias. Todo ello planteado desde una perspectiva católica, fácilmente reconocible en las referencias simbólicas a la Pasión de Jesucristo o al proceso contra Santa Juana de Arco, en unas secuencias cuya resolución visual se inspira en el cine de Carl Dreyer.

De este modo, el retrato que ofrece la película de la Edad Media resulta muy matizado, y se aleja decididamente de algunos tópicos bastante extendidos. Gibson no oculta la rudeza y crueldad de esas sociedades todavía en periodo de desarrollo. Pero destaca a la vez el sincero afán de formación que tenía la mayoría de la gente —de hecho, William Wallace hablaba cinco idiomas, entre ellos el latín— y el decisivo papel de la Iglesia en ese proceso, cuya máxima expresión sería la creación de las universidades. A la postre, no es la cruda violencia de las batallas lo que domina la película, sino esa idea que transmite a Wallace su tío al inicio de la historia: «Primero aprende a usar la cabeza y luego, la espada. No olvides que es la inteligencia la que nos convierte en hombres». J.J.M.

Director: Mel Gibson. Intérpretes: Mel Gibson (William Wallace), Sophie Marceau (Princesa Isabelle), Patrick McGoohan (Rey Eduardo I), Catherine McCormack (Murron), Brendan Gleeson (Hamish), James Cosmo (Campbell), David O’Hara (Stephen), Alun Armstrong (Mornay), Angus MacFayden (Robert the Bruce), Ian Bannen (El Leproso), Peter Hanly (Príncipe Eduardo), James Robison (William de joven). Año: 1995. País: Estados Unidos. Producción: Mel Gibson, Alan Ladd Jr. y Bruce Davey, para Icon Productions y Ladd Company. Presentada por: Twentieth Century Fox. Argumento: La novela homónima de Randall Wallace. Editorial: Planeta. Guión: Randall Wallace. Música: James Horner. B.S.O.: London. Fotografía: John Toll. Dirección artística: Tom Sanders. Montaje: Steven Rosenblum. Estreno en Madrid: 11-X-95 (Acteón, Albufera, Aluche, Canciller, Carlos III, Ciudad Lineal, Colombia, Cristal, Dúplex, Ideal, Liceo, Lope de Vega, Palafox, La Vaguada). Distribuidora cine: Fox. Distribuidora vídeo: Fox. Duración: 177 minutos. Género: Drama. Premios principales: Globo de Oro 1995 al mejor director. Diez nominaciones a los Oscars 1995, entre ellos a la mejor película, director, y guión adaptado. Público apropiado: Jóvenes-adultos. Contenidos específicos: V+ X D.

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