Bloggermania

Críticas de Cine

Vie07102020

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Casa de arena y niebla

House of Sand and Fog

Varias películas estadounidenses recientes parecen querer hacer válido ese dicho pesimista que dice que «si algo puede salir mal, saldrá mal». A Mystic River y 21 gramos se suma Casa de arena y niebla, pequeña y trágica película. En ella los destinos de dos personas confluyen en la lucha que mantienen por la propiedad de una casa. Su legítima propietaria era Kathy Nicolo, a la que su reciente divorcio le ha sumido en una profunda depresión; hasta el punto de no abrir su correspondencia y descuidarse en el pago de unos impuestos que gravan su vivienda. El resultado es que le obligan a desalojar su hogar. Presentada la casa en pública subasta, la compra Massoud Amir Behrani, que ve la oportunidad de ver cumplido, al fin, su «sueño americano». Antiguo coronel del ejército del Sha de Persia, casado y con dos hijos, este hombre exiliado en Estados Unidos ha desempeñado trabajos muy por debajo de su categoría. Ahora, tras casar a su hija, alimenta una esperanza: transformar la casa, comprada por un precio irrisorio, para venderla por un buen puñado de dólares: así empezará a dar a su familia el estilo de vida que piensa que se merecen. Pero su sueño está a punto de convertirse en pesadilla.

Vadim Perelman, que hasta ahora sólo había dirigido spots publicitarios, acierta con su debut en el largo. No sólo ha acudido a probados profesionales en los apartados de fotografía (Roger Deakins) y banda sonora (James Horner), sino que ha escogido adaptar una novela de Andre Dubus de trama sencilla, y que engancha. Consigue plantear bien la situación y definir con precisión milimétrica a los antagonistas: ella, magnífica composición de Jennifer Connelly, no tiene adónde ir, es una náufraga existencial, cuya única meta en su vida, de pronto, consiste en recuperar su hogar; él, genial y contenido Ben Kingsley, es arrogante y seguro de sí mismo, convencido de su valía, hombre de familia.

Somos testigos de los esfuerzos de uno y otro por quedarse con la casa, abogados incluidos: ella se apoya en un oficial de la policía, divorciado como ella, y en el que encuentra, además de un refugio sentimental, armas heterodoxas para tratar de salirse con la suya; el coronel en cambio, trata de utilizar las armas que le ofrece el sistema, como ciudadano estadounidense que es, pero no deja de tropezarse con los casi inevitables prejuicios que despiertan las personas «diferentes».

La historia, dura, preludia la tragedia: errores fatales, detalles de humanidad no correspondidos… El modo de incluir las escenas de cama, parece hablarnos de un «descanso del guerrero», que tras ese desahogo, unión con el ser más o menos amado, va a enfrentarse de nuevo al mundo real, a menudo poco acogedor. De nuevo domina la desesperanza, con un Dios que no escucha (o al menos, no responde a lo que se le pide). El film se prestaba a los excesos tremendistas, y aunque el tramo final está algo desatado, hay que reconocer a Perelman su esfuerzo por ser equilibrado. J.M.A.

Director: Vadim Perelman. Intérpretes: Jennifer Connelly (Kathy), Ben Kingsley (Behrani), Ron Eldard (Lester), Frances Fisher (Connie Walsh). País: Estados Unidos. Año: 2003. Producida por: Michael London, para Cobalt Media Group y Dreamworks Pictures. Guión: Vadim Perelman y Shawn Lawrence Otto, basado en una obra de Andre Dubus III. Música: James Horner. Fotografía: Roger Deakins. Dirección artística: Maia Javan. Montaje: Lisa Zeno Churgin. Estreno en Madrid: 06-II-04. Distribuidora en cine: Filmax. Distribuidora en vídeo y DVD: Filmax. Duración: 126 minutos. Género: Drama. Premios principales: Nominaciones al Oscar al Mejor Actor (Ben Kingsley), Mejor Actriz de Reparto (Shohreh Aghdashloo), Mejor Musica Original (James Horner). Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: X- D

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información