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Críticas de Cine

Vie04192019

Last updateVie, 19 Abr 2019 2am

El jardín de la alegría

Saving Grace

Grace es una afable y ociosa cincuentona que vive en un pueblo británico. Cuando enviuda, se encuentra con que su marido no sólo la engañaba con otra mujer, sino que también la había engañado en cuanto a su situación económica: sólo le ha dejado deudas. El banco se apresura a informarla de que en pocas semanas procederán a embargar y subastar sus bienes, incluida su casa. Con la complicidad de Matthew, su cortador del césped, un simpático e indolente escocés que fuma porros, decide cultivar marihuana en su jardín; una sóla cosecha bastará para sacarla de apuros. Dicho y hecho: ante los cómplices ojos de todo el pueblo, la singular pareja emprende el camino del delito.

Si alguien recuerda aquella deliciosa película Whisky a gogo (1949), producida por la Ealing, podrá pensar —con razón— que la mítica productora británica sigue viva. En efecto, El jardín de la alegría es una heredera directa de aquella casa y de aquella cinta. En ambos casos nos encontramos ante un pueblo costero y apacible, como era Innisfree, o más cerca de nosotros, Calabuch. La gente de estos pueblos es sencilla, bonachona, parlanchina y pícara, y no duda en transgredir la ley cuando les conviene. Todas esas cualidades están presentes, modernizadas, en El jardín de la alegría. Lo que tiene esta película de particular es una singular historia de amistad entre una cincuentona de clase alta y un joven de clase baja. El talento de Brenda Blethyn y Craig Ferguson hace posible ese milagro. Y la comedia transcurre maravillosamente bien durante una hora.

Es en el tramo final donde aparecen los peros. Por una parte, no es lo mismo que un pueblo de bebedores se aproveche de un cargamento de whisky y decida solidariamente burlar a la policía, que convertirse en productores y traficantes de droga; la ingenuidad y la inocencia tienen unos límites, y el espectador siente que en esa historia se han superado. Por otra parte, nos encontramos con un desenlace que suena —porque lo es— muy falso: un viaje a la capital para vender la droga, unos gangsters de pacotilla, una fiesta casi ridícula en su tono de astracanada... Son muchos elementos que estropean al final una obra que funciona a la perfección durante más de una hora. F.G.-D.

Director: Nigel Cole. Intérpretes: Brenda Blethyn (Grace), Craig Ferguson (Matthew), Martin Clunes, Tcheky Karyo, Valerie Edmond, Leslie Phillips, Phillida Law. País: Reino Unido. Año: 2000. Producción: Mark Crowdy, para Sixteen Films LTD, Road Movies Filmproduktion, Tornasol Films y Alta Producción. Presentada por: Scottish Screen y BBC Films. Guión: Craig Ferguson y Mark Crowdy. Música: Mark Russell. Fotografía: John de Borman. Dirección artística: Martín Johnson. Montaje: Jonathan Morris. Estreno en Madrid: 17-I-03. Distribuidora cine: Alta Films. Duración: 94 minutos. Género: Comedia. Público adecuado: Jóvenes-adultos. Contenidos especiales: S D.

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