Bloggermania

Críticas de Cine

Jue01182018

Last updateJue, 18 Ene 2018 1am

El verano de Kikujiro

Kikujiro no natsu

Al menos por Sonatine y Flores de fuego (Hana-Bi) es conocido por el gran público este director y actor Takeshi Kitano y Beat Takeshi, respectivamente. Tiene una personalidad tan marcada, que aunque haya pasado con esta película al "cuento con niño", desde la violencia y el crimen anteriores, su mundo es el mismo. Un mundo que va más allá del realismo o neorrealismo; con su mirada poética traspasa la descripción de la percepción inmediata para sugerir la mayor hondura de la realidad, con la sencillez de sus imágenes. Bien es cierto que, en una escena en la que el protagonista golpea a un conductor, resurge la violencia de manera extremada, como si quisiera recordar al espectador quien es, a pesar de todo, Takeshi Kitano.

Kikujiro (Beat Takeshi) parece un matón de barrio, que quizá se gane la vida explotando su propia agresividad. Su mujer "le puede" sin embargo; y casi le obliga a que se lleve unos días de vacaciones —es verano— al niño Masao, el nieto de una pobre vecina. El pequeño Masao ha descubierto un secreto: su padre murió en accidente, y su madre le abandonó, no la conoce; en casa de la abuela encontró su dirección y su fotografía, y pide a Kikujiro que le ayude a buscarla...

Los dos protagonistas siempre en camino, la historia lleva a una primera desilusión..., y luego a un hermoso juego de amistad paterno-filial, lleno de humor, fantasía... Las anécdotas se suceden. Y la capacidad de inventiva del matón Kikujiro para divertir al niño es grande; la broma, la risa... El mismo Kitano explica en una entrevista una de esas sorpresas: él tiene una escuela privada de interpretación, y, en ella, uno de los ejercicios consiste en que el actor —¿para vencer las inhibiciones, la timidez?— se desnude; y dice haber permitido que uno de ellos lo haga en esta película, bien que tomado desde lejos. El niño Masao se ríe; quizá a otros niños les sorprenda demasiado, no sé.

Una luminosa fotografía, muchas veces en lugares secos y áridos, de modo que cuando Takeshi Kitano señala la belleza de un objeto de cristal, de un insecto sobre una flor, de un boscaje verde..., el primer plano resalta con singularísima voz, como un mar de sugerencias.

Pasan como ráfagas de viento, caen como gruesas gotas, como nubes, el dolor, la soledad, el egoísmo, la dureza del trabajo, y la piedad, la solidaridad, el amor. Y se cierra la historia con una real naturalidad, en la que no cabe la lágrima inútil e ineficaz. A pesar de la música, juguetona y sentimental.

Una hora y tres cuartos es, ciertamente, una hora y tres cuartos. Pero esa medida permite a Takeshi Kitano que su estructura narrativa tenga montes y valles, y zonas sin agua: es la manera de hacer —lejos de la fácil blandura— un cuento con niño a la vez tierno y recio. P.A.U.

Director: Takeshi Kitano. Intérpretes: Beat Takeshi (Kikujiro), Yusuke Sekiguchi (Masao), Kayoko Kishimoto (Mujer de Kikujiro), Yuko Daike (Madre de Masao), Kazuko Yoshiyuiki (Abuela de Masao), Beat Kiyoshi (Hombre en la parada del autobús), Great Gidayu (Fatso, el motorista), Rakkyo Ide (Baldy, el motorista). País: Japón. Año: 1999. Producción: Masayuki Mori y Takio Yoshida para Bandail Visual, Tokio FM, Nippon Herald y Office Kitano. Guión: Takeshi Kitano. Música: Joe Hisaishi. Fotografía: Katsumi Yanagishima. Dirección artística: Norihiro Isoda. Montaje: Takeshi Kitano. Estreno en Madrid: 24-III-00. Distribuidora cine: Golem. Distribuidora vídeo: Manga Films. Duración: 106 minutos. Género: Comedia. Temas de cinefórum: Infancia. Paternidad y maternidad. Orfandad. Nuevo cine japonés. Apuestas. Violencia. Premios principales: Premio de la Crítica y al mejor actor (Beat Takeshi) en la Seminci de Valladolid 1999. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: V X– D.

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información