Bloggermania

Críticas de Cine

Dom09222019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

El último samurái

The Last Samurai

Un capitán del Séptimo de Caballería. Con un cuadernito de notas, donde hace apuntes sobre los indios. Bravo en el combate, pero desencantado y algo cínico. Por avatares mil, va a dar con sus huesos a una idílica aldea donde conviven valientes guerreros nativos y sus familias. Allí descubre una armonía, una espiritualidad estilo New Age, insospechadas. La palabra «honor» vuelve a cobrar sentido. Se enamora de una delicada mujer, que perdió a su esposo en el combate. Las barreras idiomáticas no resultan insuperables, y más bien dan paso al humor y al esfuerzo por hacerse entender. Un niño admira al recién llegado. Entre los próceres de la aldea no faltan el jefe sabio, el guerrero brusco y belicoso, o el afable y acogedor; y todos acabarán compartiendo la amistad y admiración por el «hombre blanco». Una voz en off nos pone al tanto, de vez en cuando, de todo…

¿Bailando con lobos? ¡No! La película que nos ocupa es El último samurái, y con certeza que ésta es la principal pega que se puede poner al film: ser un calco del título que dirigió y protagonizó Kevin Costner. Únicamente, donde dije «indios» hay que decir «japoneses». Porque en el film de Edward Zwick, coguionista y director, no basta confirmar que se ha tomado como base un argumento más o menos universal, lo que legitimaría las similitudes con títulos clásicos; hablamos de la referencia de una película relativamente reciente, que se erige en modelo innegable. Así las cosas, las novedades estriban en que el mundo exótico en que se ve inmerso el protagonista es el Japón feudal de los samuráis, especie casi en extinción ante los avances de la modernidad. La lealtad a machamartillo al emperador aunque sea inmaduro y pusilánime, el harakiri o la suicidio con honor antes que la supervivencia deshonrosa, la hospitalidad ordenada por el jefe del clan aunque sea al hombre que arrebató la vida a un ser querido… son reglas que primero aturden al capitán Nathan Algren para luego despertar el respeto, la admiración e incluso la emulación.

Zwick, aficionado a las historias grandes, de corte épico y heroico Tiempos de gloria, Leyendas de pasión, En honor a la verdad y compañía, se encuentra como pez en el agua con dos horas y media de metraje, que le permiten rodar impresionantes escenas de batallas con centenares de extras y, a lo que parece, sin recurrir a efectos digitales para multiplicar el número de combatientes, magníficamente coreografiadas y acompañadas por la música de Hans Zimmer, lo mejor del film sin duda. El resto está bien llevado, Zwick sabe atrapar al espectador; aunque no deja de cargar esa visión un tanto ingenua de Oriente y la vida sencilla, frente a una civilización occidental donde encontrar el equilibrio resultaría poco menos que imposible. Tom Cruise aguanta el tipo como protagonista absoluto, aunque a mi entender tiene demasiado presente el modelo Costner para su personaje, incluido el punteado humorístico. Está bien apoyado por los actores orientales (sobre todo Ken Watanabe) y el resto del reparto, que con su trabajo evitan los peligros de un maniqueísmo excesivo. J.M.A.

Director: Edward Zwick. Intérpretes: Tom Cruise (Nathan Algren), Ken Watanabe (Katsumoto), Billy Connolly (Zebulon), Tony Goldwyn (Coronel Bagley), Masato Harada (Omura), Timothy Spall (Simon). País: Estados Unidos. Año: 2003. Producción: Tom Cruise, Paula Wagner, para Cruise/Wagner y Radar Pictures. Presentada por: Warner Bros. Guión: John Logan, Edward Zwick y Marshall Herskovitz. Música: Hans Zimmer. Fotografía: John Toll. Dirección artística: Kim Sinclair. Montaje: Victor Dubois. Estreno en Madrid: 09-I-04. Distribuidora en cine: Warner. Distribuidora en vídeo y DVD: Warner. Duración: 156 minutos. Género: Drama histórico. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: V+ S D

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información