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Críticas de Cine

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Educando a J.

My First Mister

La joven actriz neoyorquina Leelee Sobienski llamó poderosamente la atención en La hija de un soldado nunca llora, de James Ivory, y sobre todo en la miniserie televisiva Juana de Arco, que le valió hace tres años la candidatura al Globo de Oro a la mejor actriz de televisión. Después rebajó esas expectativas con su sórdida aparición en Eyes Wide Shut y con sus posteriores intervenciones en películas mediocres, como Nunca juegues con extraños o La última sospecha. Ahora relanza otra vez su carrera en Educando a J., primer largometraje tras la cámara de la actriz Christine Lathi, que ya había dirigido el corto Liberman in Love, premiado con el Oscar.

Leelee Sobieski da vida a Jennifer, una rebelde adolescente californiana de 17 años, hija de padres divorciados, que vive con su cursi madre y su apático padrastro. Hastiada del mundo que le rodea, Jennifer se hace llamar J., viste de riguroso negro, llena su cuerpo de tatuajes y pearcings, y disimula su dolor y su soledad adoptando una infantil actitud antisocial y autodestructiva, que la lleva a tontear con el suicidio y a fascinarse con todo lo relacionado con la muerte. De hecho, solo se sincera con su abuela muerta, a la que se imagina y con la que habla frecuentemente. La vida de J. cambia radicalmente cuando conoce a Randall, aburrido y cincuentón dueño de una tienda de ropa que, sorprendentemente, confía en ella y le ofrece trabajo. La singular y creciente amistad que surge entre ambos les ayuda a afrontar sus respectivos traumas, pero les conduce también hacia una situación muy peligrosa.

Más de uno considerará demasiado idílico o melodramático el viaje que plantea la película desde los abismos de la desesperación hasta el redescubrimiento del perdón, el cariño familiar, la amistad, el amor, el trabajo y el valor purificador del sufrimiento. Pero, en sí, dicho viaje resulta muy animante. Y además, está desarrollado con gran hondura dramática por el sólido guión, por la puesta en escena —muy directa en sus pasajes realistas y muy sugestiva en sus salidas oníricas— y sobre todo por las excepcionales interpreta-ciones. En este sentido, Leelee Sobienski resuelve magistralmente el papel más complejo de su carrera, mientras Albert Brooks le da la réplica con riqueza de matices y sin restarle protagonismo.

Por todo lo dicho, hasta se disculpan las crudezas verbales de la película, pues dan verosimilitud y madurez a su apología de la capacidad de virtud del ser humano frente a los falsarios cantos de sirena del consumismo materialista, del escapismo hippie, del cinismo nihilista o del hedonismo pansexual. J.J.M.

Director: Christine Lahti. Intérpretes: Albert Brooks (Randall ‘R’), Leelee Sobieski (Jennifer ‘J’), Desmond Harrington (Randy), Carol Kane (Mrs. Benson), John Goodman (Benjamin), Gary Bullock (Mr. Smithman), Michael McKean (Bob), Lisa Jane Pesky (Sheila), Matthew St. Claire (Kevin). País: Estados Unidos y Alemania. Año: 2001. Producción: Gerald Green, Robert Kurtzman, Howard Rosenman y Jon Vein para Apollo Media, Carol Baum Productions, Film Roman Productions, Firelight Films, Goldenring Productions y Total Film Group. Guión: Jill Franklyn. Música: Steve Porcaro. Fotografía: Jeff Jur. Dirección artística: Gary Kosko. Montaje: Wendy Greene Bricmont. Estreno en Madrid: 31-V-02. Distribuidora cine: DeA Planeta S.L. Distribuidora de vídeo: Sav Video. Duración: 108 minutos. Género: Drama. Público adecuado: Jóvenes-adultos. Contenidos especiales: S+ D+.

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