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Críticas de Cine

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Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Felices dieciséis

Sweet Sixteen

Liam va a cumplir dieciséis años. Vive en la calle, con amigos, trampeando. Nunca va a clase y huye de los asistentes sociales. Su madre está en la cárcel. Su padrastro, traficante de droga, le odia y le expulsa de su casa. Su mejor amigo, un joven medio loco apodado Pinball, es un fuente de problemas. Liam está acostumbrado a recibir palizas, y a desquitarse en cuanto puede. Liam adora a su madre y cuenta los días que faltan —apenas dos meses— para su salida de la cárcel. Sueña con un mundo feliz en el que estén ellos dos, y su hermana —madre soltera— que, aunque no quiere mucho a su madre, adora a su hermano menor. Para hacer feliz a su madre —y vengarse de su padrastro— Liam se introduce en el peligros mundo del tráfico de drogas del que difícilmente podrá salir.

Las últimas películas de Ken Loach han venido en rápida sucesión y con un detrimento de su interés: Pan y rosas y La cuadrilla han sido buenos exponentes del oficio de este autor, pero "decían poco". Felices dieciséis recupera al mejor Loach, más cerca de aquella impresionante Lloviendo piedras que de su filmografía más reciente.

Cabe destacar en esta cinta el acierto que supone el cambio de tema, centrado en el mundo adolescente en lugar de los conflictos laborales que había tratado últimamente. Los jóvenes —y más los jóvenes desarraigados— son una fuente inagotable de inspiración. La búsqueda de ternura, la denuncia de las injusticias, la indefensión ante la presión de la calle, y un largo etcétera de problemas reales desfilan, con dolorosa crudeza, ante los ojos del espectador.

La mirada de Loach es tierna pero justa. No hace concesiones a la galería ni suaviza las situaciones, pero tampoco se deleita —como hiciera años atrás— en abrumar al espectador y a los protagonistas, en callejones sin salida. Loach sigue siendo un gran pesimista pero está evolucionando hacia posiciones menos negras; además, en el caso presente se notan demasiado un par de excesos en el guión que lo rinden menos creíble —y por ende permiten al público tomar distancias— que sus obras anteriores. F.G.-D.

Director: Ken Loach. Intérpretes: Martín Compston (Liam), Annmarie Fulton (Chantelle), William Ruane (Pinball), Michelle Abercromby (Suzanne), Michelle Coulter (Jean), Gary McCormack (Stan). País: Reino Unido-Alemania-España. Año: 2002. Producción: Rebecca O’Brien, para Sixteen Films LTD, Road Movies Filmproduktion, Tornasol Films y Alta Producción. Presentada por: Scottish Screen y BBC Films. Guión: Paul Alberti. Música: George Fenton. Fotografía: Barry Ackroyd. Dirección artística: Martín Johnson. Montaje: Jonathan Morris. Estreno en Madrid: 10-I-03. Distribuidora cine: Alta Films. Duración: 106 minutos. Género: Tragedia urbana. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V D+.

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