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Críticas de Cine

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Fluke

Fluke 

El reconocimiento internacional que consiguió con su película La huida del inocente —que fue candidata en 1994 al Globo de Oro al mejor film en lengua no inglesa—, abrió al italiano Carlo Carlei las puertas de la industria norteamericana, para la que ha rodado Fluke, una película singular que mezcla en rara armonía cine familiar al uso, intriga, romance y melodrama.

El argumento, basado en la novela homónima de James Herbert, narra las aventuras de Fluke, un inteligente cachorro de perro que es acogido por una vagabunda. Cuando ésta muere, Fluke se hará amigo de Rumbo, un divertido chucho callejero que le iniciará en los secretos de la vida perruna. Obsesionado por unos enigmáticos recuerdos humanos, Fluke descubrirá con la ayuda de Rumbo que él es en realidad la reencarnación de Tom (Matthew Modine), un joven ejecutivo que murió en un misterioso accidente automovilístico tras discutir con su amigo Jeff (Eric Stoltz). Fluke decidirá entonces marchar en busca de los que fueron su mujer (Nancy Travis) y su hijo (Max Pomeranc), con la intención de protegerlos, hacerles ver quien es él y descubrir la oscura trama que se oculta tras su propia muerte.

Desde la primera secuencia, Carlo Carlei logra sin traumas un tono a la vez mágico y realista. Consciente de los riesgos de la historia, Carlei rompe continuamente la trama fantástica con los recuerdos realistas del perro, con el fin de que la intriga se convierta en el principal recurso narrativo. La sólida puesta en escena de Carlei, llena de encuadres subjetivos y de sugerentes movimientos de cámara, ayuda decididamente a la consecución de ese objetivo, al igual que la matizada fotografía de Raffaele Mertes y la cálida partitura de Carlo Siliotto. Mención aparte merecen el magnífico trabajo que realizan los perros protagonistas y las cortas pero convincentes interpretaciones de un reparto muy bien seleccionado, en el que destaca Max Pomeranc, el niño de En busca de Bobby Fischer. Con estos elementos, la acción se desarrolla con gran fluidez y creciente progresión dramática, hasta alcanzar el climax en el último tercio de la película, cuando la tragedia del perro se integra plenamente con la de su antigua familia. Es entonces cuando irrumpe con fuerza el melodrama, a través de una singular historia de amor, conyugal y paternal, más allá de la muerte que recuerda bastante a la descrita en la película Ghost, de Jerry Zucker. Ese romance conducirá a Fluke a la resolución de la intriga, cuando descubra por fin la dolorosa verdad de su antigua existencia como Tom.

Los mensajes de la película se enmarcan en el amable idealismo característico del cine familiar norteamericano de los últimos años. Una vez más, la unidad familiar, la dedicación a los hijos, la amistad, la solidaridad, la ecología y el sentido del trabajo delimitan el ataque frontal contra el materialismo consumista que ofrece el film. En cuanto a su tratamiento de la reencarnación, algunas secuencias y la resolución abierta de la trama aparentan asumir una mezcla de cristianismo y New Age un tanto superficial. Pero, en términos generales, parece más un simple recurso narrativo a la magia que una verdadera opción religiosa.

Quizá el único hándicap grave del film sea precisamente su principal virtud: haber dotado de una gran fuerza melodramática a una historia aparentemente infantil. Tal y como ha quedado, y a pesar de sus numerosos golpes de humor, la película quizá defraude a los más pequeños y exiga a los adultos aceptar demasiadas convenciones narrativas para valorarla en toda su amplitud. A mí, desde luego, me ha parecido una película muy estimable. J.J.M.

Director: Carlo Carlei. Intérpretes: Comet (Fluke), Barney (Rumbo), Matthew Modine (Tom), Nancy Travis (Carol), Eric Stoltz (Jeff), Max Pomeranc (Brian), Jon Polito, Ron Perlman, Bill Cobbs. País: Estados Unidos. Año: 1995. Producción: Paul Maslansky y Lata Ryan, para Rocket Pictures. Presentada por: Metro Goldwyn Mayer. Argumento: La novela homónima de James Herbert. Guión: Carlo Carlei y James Carrigton. Música: Carlo Siliotto. B.S.O.: Milan. Fotografía: Raffaele Mertes. Dirección artística: Hilda Stark. Montaje: Mark Conte. Estreno en Madrid: 16-VIII-96 (Ideal). Distribuidora cine: UIP. Distribuidora vídeo: CIC. Duración: 108 minutos. Género: Comedia fantástica familiar. Público apropiado: Jóvenes. Contenidos específicos: —.

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