Bloggermania

Críticas de Cine

Jue01182018

Last updateJue, 18 Ene 2018 1am

Green Dragon

Green Dragon

Aunque también ha generado interesantes películas de exaltación patriótica y militar como Boinas verdes, de John Wayne, o Cuando éramos soldados, de Randall Wallace, la Guerra de Vietnam provocó un flujo imparable de películas pacifistas y antimilitaristas, a veces enfocadas desde una perspectiva ideológicamente deformada y con una visión poco ponderada de aquel conflicto bélico. Basta recordar títulos como El cazador, de Michael Cimino; El regreso, de Hal Ashby; Apocalypse Now y Jardines de piedra, de Francis Ford Coppola; La chaqueta metálica, de Stanley Kubrick; Good Morning, Vietnam, de Barry Levinson; Corazones de hierro, de Brian de Palma; Indochina, de Régis Wagnier; Platoon, Nacido el 4 de julio y El cielo y la tierra, de Oliver Stone...

Con más o menos matices, casi todos esos títulos subrayan de un modo parcial la crueldad de la intervención francesa y estadounidense en la Guerra de Vietnam, y sus nefastas consecuencias, mientras tienden a obviar las atrocidades cometidas por el Vietcong y otras formaciones comunistas en todo el sudeste asiático, retratadas con claridad y brillantez en Los gritos del silencio, de Roland Joffé. Esa visión dominante de la Guerra de Vietnam es también cuestionada en Green Dragon, interesante drama coral producido por los hermanos americano-vietnamitas Tony Bui —director de la excelente Tres estaciones y Timothy Linh Bui, este último director y guionista del filme.

La acción se desarrolla en 1975, cuando la Guerra de Vietnam enfila su recta final y la derrota sudvietnamita ya parece inevitable, sobre todo por la presión social y periodística contra el ejército de Estados Unidos. En ese momento, el gobierno estadounidense y otros gobiernos occidentales organizaron en sus territorios campos de refugiados para acoger a los cientos de miles de sudvietnamitas que huían del cruelísimo acoso de las tropas del Vietcong y el Khmer Rojo. Más de 100.000 de esos refugiados fueron acogidos en varios campamentos diseminados por la costa Este de Estados Unidos. Con esta iniciativa humanitaria, muy elogiada en su momento, el ejército estadounidense intentó lavar la terrible imagen que había dado durante la guerra.

En el Campamento Pendleton, dirigido por el comprensivo sargento Lance, del Estado Mayor de los Marines, se entrecruzan un manojo de historias dramáticas. Mihn y Anh son un niño y una niña pequeños que esperan angustiados la llegada de su madre y descubren la cultura popular norteamericana a través de Addie, el cocinero negro del campamento, que pinta durante sus ratos libres. Ellos no sufren el trágico desarraigo de su tío Tai, un traductor católico, culto y honesto, al que el sargento Lance nombra jefe del campamento y que vive durante ese periodo una bella historia de amor. Otros refugiados llevan mucho peor que él las angustiosas novedades que llegan de la evolución de la guerra y la falta de noticias de sus familiares. En cualquier, todos soportan el peso de la culpabilidad por diversas decisiones moralmente difíciles que tomaron durante la guerra.

Rodada en el auténtico Campamento Pendleton con el apoyo del Pentágono, la película no profundiza demasiado en las causas de la Guerra de Vietnam, pero recuerda la terrible tragedia de la boat-people, subraya las crueldades del Vietcong y el Khmer Rojo, critica la retirada del ejército de Estados Unidos —que facilitó el desarrollo de duros regímenes comunistas en todo el sudeste asiático y elogia su labor de acogida de refugiados, que provocó el nacimiento de una nueva generación de norteamericanos. Todo esto se encarna en unos personajes muy matizados desde el punto de vista dramático y moral, que reflejan con veracidad las miserias del ser humano, pero también sus grandezas, su apertura a la trascendencia y su capacidad de superación de las adversidades.

En manos más expertas, este material dramático podría haber generado una obra maestra. Pero aquí se queda en una buena película dramática, dirigida por Timothy Linh Bui con solidez visual y vibración dramática, pero con un ritmo algo cansino y rutinario. Además, aunque todos los actores cumplen, al dúo Don Duong Patrick Swayze le falta a veces un punto de vigor, y sólo los dos niños siempre fascinantes y Forest Whitaker tocan fibra en todo momento. Queda en todo caso, una película interesante, especialmente por el drama humano que retrata. J.J.M.

Director: Timothy Linh Bui. Intérpretes: Don Duong (Tai Tran), Patrick Swayze (Sargento Lance), Forest Whitaker (Addie), Trung Nguyen (Minh), Jennifer Tran (Anh), Billinjer Tran (Duc), Kathleen Luong (Kim), Hiep Thi Le (Thuy Hoa). País: Estados Unidos. Año: 2001. Producción: Elie Samaha, Andrew Stevens, Tony Bui, Tajamika Paxton, para Spirit Dance Entertainment en asociación con Rickshaw Filmworks. Presentada por: Franchise Classics. Guión: Timothy Linh Bui. Música: Michael Danna, Jeff Danna. Fotografía: Kramer Morgenthau. Dirección artística: Jerry Fleming. Montaje: Leo Trombetta. Estreno en Madrid: 06-VIII-04. Distribuidora en cine: Manga Films. Distribuidora en vídeo y DVD: Manga Films. Duración: 115 minutos. Género: Drama. Público adecuado: Jóvenes-adultos. Contenidos especiales: V

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información