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Críticas de Cine

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Héroes fuera de órbita

Galaxy Quest

Los fieles seguidores de una serie televisiva futurista de hace 20 años, Galaxy Quest, acosan todavía a los cinco mediocres actores que la protagonizaron. Estos están ya hartos de desempeñar sus papeles; pero, a falta de otros trabajos, deben seguir asistiendo a las decadentes convenciones de fans. Esta situación da un giro radical cuando se presenta ante ellos un grupo de thermians, procedentes de Klatu Nebula. Hace años, estos alienígenas reales interceptaron las emisiones televisivas de la serie, las tomaron como documentos históricos terrícolas y desarrollaron con pelos y señales la críptica tecnología que en ellas se citaba. Ahora, están sufriendo el acoso de un mortífero déspota espacial y, como último recurso, piden ayuda a la mítica tripulación de la nave NSEA Protector. En su alucinante periplo sideral, los cinco protagonistas y un secundario que se apunta a última hora —siempre temeroso de morir a la primera de cambio, como le sucedía en el episodio que interpretó— se enfrentan por vez primera a vuelos y peligros reales, para los que sólo cuentan con sus brumosos recuerdos de la serie.

A pesar de que el valor artístico del film es escaso y de que se trata de una película comercial sin pretensiones, hay que reconocer que ofrece diversos aspectos de interés. En primer lugar, se plantea como una parodia-homenaje a toda la ciencia-ficción de serie B de los años 50 y 60, con referencias explícitas a la cultura Star Trek y a otras series televisivas similares. También homenajea a Mars Attacks!, La Guerra de las Galaxias, Alien y, en general, a todo el cine galáctico reciente. Pero lo más interesante es que, sin dejar su tono decididamente divertido, afronta cuestiones de importancia, como la influencia de las series de televisión en la autoconciencia de la gente o la capacidad de la pequeña pantalla para moldear conductas y estilos de vida. Asimismo muestra la cruda realidad del actor vocacional que, a pesar de su talento, acaba haciendo trabajos vulgares en televisión para poder sobrevivir.

En todo caso, se trata de una película que provoca una inevitable simpatía por su frecura e ingenuidad. Su director, Dean Parisot, aunque tenía bastante experiencia en la televisión y en los cortometrajes, solo había dirigido para el cine el largo Home Fries. Sin embargo, ha sabido sacar partido a los brillantes efectos especiales de la Industrial Light & Magic —también paródicos— y al estupendo reparto con que ha contado. En él destacan los casi siempre eficaces Alan Rickman y Sigourney Weaver —que parodia su propio trabajo en la serie Alien—, y hasta Tim Allen, esta vez mucho más comedido que en sus anteriores películas. J.O.

Director: Dean Parisot. Intérpretes: Tim Allen (Jason Nesmith), Sigourney Weaver (Gwen De Marco), Alan Rickman (Alexander Dane), Tony Shalhoub (Fred Kwan), Sam Rockwell (Guy Fleegman), Daryl Mitchell (Tommy Webber). País: Estados Unidos. Año: 1999. Producción: Mark Johnson y Charles Newirth para DreamWorks. Argumento: David Howard. Guión: David Howard y Robert Gordon. Música: David Newman. Fotografía: Jerzy Zielinsky. Dirección artística: Linda de Scenna. Montaje: Don Zimmerman. Estreno en Madrid: 14-IV-00. Distribuidora cine: UIP. Distribuidora vídeo: DreamWorks. Duración: 103 minutos. Género: Comedia fantástica. Temas de cinefórum: Actores. Televisión. Envidia. Amistad. Realidad y ficción. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: V S.

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