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Críticas de Cine

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Historia de un pobre hombre

Romanzo di un giovane povero

Desde hace años, Ettore Scola (La familia, Che ora é?, El viaje del Capitán Fracassa, Mario, María y Mario) viene realizando films de géneros y entidades variables, pero siempre con el sello de calidad del veterano cineasta italiano. Ahora nos llega Historia de un pobre hombre, singular tragicomedia realista con la que Alberto Sordi ganó el Premio al mejor actor en el Festival de Venecia de 1995.

El "pobre hombre" del título es Vicenzo (Rolando Ravello), un joven y apático profesor de literatura en paro que malvive con su posesiva madre viuda. Su amargada existencia parece dar un giro cuando se hace amigo de uno de sus vecinos, el Sr. Bartoloni (Alberto Sordi), un anciano charlatán y mujeriego, casado con una gorda e inaguantable ex corista y perdidamente enamorado de la bella panadera del barrio. Cierta noche, el viejo propone a Vicenzo que mate a su mujer a cambio de una fuerte suma de dinero. Desde ese momento, todo se hace muy confuso y la renovada felicidad de Vicenzo —que ha encontrado un modesto trabajo y ha recuperado el amor de su novia de siempre— se transformará en una angustiosa pesadilla.

Desde el punto de vista formal, lo que más sorprende es la versatilidad de Ettore Scola para integrar en su puesta en escena los elementos dramáticos más variopintos. La película arranca en clave neorrealista; luego salta al esperpento casi surrealista y al cine negro clásico; y concluye con un cóctel de todo lo anterior, aderezado con fragmentarios e impactantes flash-backs, al estilo del moderno cine policiaco made in USA. A veces, estos cambios de registro resultan excesivos, de modo que tono del film pierde coherencia y su discurso dramático se ve interrumpido por el puro ejercicio de estilo. De todos modos, Scola nunca pierde del todo las riendas y, en esos momentos caóticos, mantiene el hilo narrativo apoyándose hábilmente en las magníficas interpretaciones de todo el reparto.

Como todas las películas de Scola —infatigable militante comunista—, también aquí plantea profundas cuestiones sociales y éticas. En un nivel superficial, Scola denuncia esta vez la marginación que sufren los jóvenes parados y los viejos abandonados, una de las causas principales —según él— de la criminalidad en el mundo actual. De paso, arremete contra el peligroso arrinconamiento de las humanidades en la pragmática y televisiva sociedad postmoderna. Pero, en el fondo, Scola indaga sobre todo en las raíces de la soledad y de la apatía vital, incluso frente a la injusticia manifiesta. Y, de paso, ofrece reflexiones interesantes sobre los efectos del paso del tiempo en el amor —el perdido, el recuperado y el nunca encontrado— y en la amistad. Sin embargo, y después de varios bandazos luminosos, Scola se instala finalmente en un perezoso pesimismo sobre la condición humana, cargado de cinismo, a pesar de que él manifieste que "el pesimismo es progresista, ya que mueve al cambio". No parece demostrar este axioma la triste resolución abierta del film, que muestra la falta de hondura y trascendencia de la antropología que ofrece Scola, y debilita los indudables valores visuales e interpretativos de la película. J.J.M.

Director: Ettore Scola. Intérpretes: Rolando Ravello (Vicenzo Persico), Alberto Sordi (Sr. Bartoloni), Isabella Ferrari (Andreina), André Dussollier (Sostituto Procuratiore Moscati), Renato de Carmine (Abogado Cantini), Barbara D’Urso (Sra. Bartoloni), Sara Franchetti (Madre de Vicenzo). País: Italia-Francia. Año: 1995. Producción: Franco Commiteri y Luciano Ricceri, para Mass Films, Studio El Matopigia, Instituto Luce y Les Films Alain Sarde. Guión: Ettore Scola, Silvia Scola y Giacomo Scarpelli. Música: Armando Trovaioli. B.S.O.: RCA. Fotografía: Franco Di Giacomo. Dirección artística: Luciano Riccieri. Montaje: Raimondo Crociani. Estreno en Madrid: 22-VIII-97. Distribuidora cine: Civite. Distribuidora vídeo: Civite. Duración: 103 minutos. Género: Tragicomedia social. Premios principales: Premio al mejor actor (Alberto Sordi) en el Festival de Venecia de 1995. Público apropiado: Jóvenes-adultos. Contenidos específicos: S D.

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