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Críticas de Cine

Lun07222019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Hércules

Hercules

En la películas de animación de la Disney se simultanean desde hace años dos tendencias. Por un lado están el productor Don Hahn y los directores Gary Trousdale y Kirk Wise —responsables de La bella y la bestia, El rey león y El Jorobado de Notre Dame—, que apuestan por una línea argumental de creciente contenido dramático. Por otro, está la opción decididamente satírica de John Musker y Ron Clements, directores de Basil, el ratón superdetective, La Sirenita y Aladdín, y ahora productores-directores de Hércules. Uno y otro equipo ofrecen una altísima calidad narrativa y visual, pero el dúo Musker-Clements está derivando hacia un tipo de comedia fácil y cada vez más vacía. Así se aprecia en Hércules, el largometraje número 34 de la factoría Disney.

En esta ocasión le ha tocado ser objeto de parodia a la mitología griega y, en concreto, a Hércules, presentado como un rubio cachas de gimnasio, ingenuo y dividido por su ambigua condición humano-divina. En su lucha contra el malvado Hades, Hércules descubrirá el amor y encontrará el sentido de la heroicidad más allá de la simple fuerza física.

Como era de esperar, la película ofrece una puesta en escena sobresaliente y de ritmo trepidante. En ella destacan las nuevas técnicas empleadas en varias secuencias muy espectaculares y, en general, una animación de personajes y un tratamiento de los fondos y del color de primerísima categoría. También son de alta calidad la partitura de Alan Menken y las canciones —con música de Menken y letras de David Zippel—, esta vez al estilo gospel. Sin embargo, los posibles contenidos dramáticos del argumento son poco aprovechados, a causa de la discutible opción humorística de los autores, que rebajan la mitología clásica al enfocarla desde la anacrónica perspectiva del American way of life más consumista y superficial.

Así, el agilísimo guión entretiene y arranca con frecuencia la carcajada, pero su absoluta ligereza debilita a los personajes y puede dejar en el espectador exigente una sensación de indiferencia, cuando no de irritación. Por ejemplo, si uno lo piensa bien, el Hércules de esta película no actúa por motivos altruistas o solidarios; él lucha contra el mal sobre todo en su propio beneficio, para autorrealizarse, convertirse en un héroe y así poder volver al Olimpo. Un Olimpo, por cierto, habitado por dioses ociosos, despreocupados de los hombres y un tanto frívolos. De hecho, lo único interesante que dice Zeus en toda la película es que "ser famoso no es lo mismo que ser un héroe verdadero".

Este análisis puede ser superfluo si la película no pretende ser otra cosa que un simple entretenimiento. Pero cuesta aceptar que sólo sea eso; al fin y al cabo, toda película, consciente o inconscientemente, ofrece una determinada visión de la vida y del ser humano. Y en la visión de Hércules, el único personaje con cierta talla es Megara, la atormentada secuaz de Hades; el proceso de redención de esta cínica y bella mujer fatal es lo que da entidad dramática a la bonita historia de amor y lo que ofrece a Hércules, por una vez, una motivación profunda para jugarse el tipo.

El antropólogo español Rafael Gómez Pérez decía en su ensayo Raíces de la cultura: "Sólo los clásicos saben invitar; la moda efímera fuerza, coacciona; por eso, andar entre clásicos es transitar por caminos de libertad. Esto, si se tienen en cuenta las numerosas dictaduras mentales que funcionan, es ya una ganancia. (...) Leyendo a un clásico, podía comprobar que muchos de sus pensamientos —expresados además bellamente, con clase— eran los pensamientos verdaderos para problemas que siguen siendo actuales porque son perennes, porque dan con lo hondo humano. De este modo, lo clásico salía de su Olimpo para entrometerse en las discusiones de hoy, para decir, con la categoría de la historia, lo que otros callan". Pues bien, la Disney ha sacado a los dioses griegos de su Olimpo tan sólo para decir, a ritmo de gospel, que "el arte de ser héroe es un don, / va con el corazón, / es más que la fuerza / es lo que te esfuerzas". Poca cosa para tan olímpico despliegue. J.J.M.

Directores: John Musker y Ron Clements. Dibujos animados. Intérpretes de las voces originales: Tate Donovan (Hércules), Susan Egan (Megara), James Woods (Hades), Danny De Vito (Filoctetes), Rip Horn (Zeus), Samantha Eggar (Hera), Bobcat Goldthwait (Pena), Matt Frewe (Pánico), Paul Shaffer (Hermes), Hal Holbrook (Anfitrión), Barbara Barrie (Alcmena), Lillias White (Musa Caliope), Roz Ryan (Musa Talia), Vanesse Thomas (Musa Clío), Cheryl Freeman (Musa Melpomene), Lacanze (Musa Terpsicore). País: Estados Unidos. Año: 1997. Producción: Alice Dewey, John Musker y Ron Clements, para Walt Disney Pictures. Argumento: El mito de Hércules. Guión: Ron Clements, John Musker, Bob Shaw, Donald McEnery e Irene Mecchi. Editorial: Ediciones B.: novelización de Cathy East Dubowski. Música: Alan Menken. Canciones: Alan Menken (música) y David Zippel (letras). B.S.O.: Walt Disney. Dirección artística: Gerald Scarfe, Andy Gaskill y Sue Nichols. Jefes de animación: Andreas Deja (Hércules), Nik Ranieri (Hades, Lumiere y Meeko), Ken Duncan (Meg), Eric Goldberg (Fil), Brian Ferguson y James López (Pena y Pánico), Ellen Woodburry (Pegaso), Randy Haycock (Bebé Hércules). Fondos: Tom Cardone (supervisor). Imágenes por ordenador (CGI): Roger Gould (supervisor). Estreno en Madrid: 21-XI-97. Distribuidora cine: Buena Vista. Distribuidora vídeo: Walt Disney. Duración: 92 minutos. Género: Comedia. Premios principales: Nominación al Globo de Oro y al Oscar 1997 a la mejor canción original (Go to the Distance). Público apropiado: Todos. Contenidos específicos: S–.

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