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Críticas de Cine

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K-PAX. Un universo aparte

K-PAX

Nunca ha sido fácil delimitar con criterios objetivos lo almibarado de lo legítimamente emotivo. Al fin y al cabo, los sentimientos varían un abismo de una persona a otra, y a menudo se activan mejor cuando se juega con ellos en la frontera con la cursilería empalagosa que cuando se hace en los límites con la frialdad cerebral. Esta cuestión se plantea de nuevo al analizar K-PAX, la última y discutida película del inglés Iain Softley, autor hasta ahora de dos productos mediocres —Backbeat y Hackers, piratas informáticos— y de una estimable adaptación de Las alas de la paloma, de Henry James. Para unos, K-PAX es un pastelón insustancial; para otros, una película conmovedora. Como tantas veces, quizá la verdad esté en el justo medio.

El cuidado guión de Charles Leavitt se basa en la popular novela homónima de Gene Brewer, que ha generado dos secuelas: On a Beam on Light (2001) y Prot (2002). K-PAX —así, todo con mayúsculas— es el nombre del lejano planeta del que dice venir Prot (Kevin Spacey), un hombre sin identidad y fotofóbico que aparece de la nada en la Grand Central Station de Nueva York. La policía le interna en Instituto Psiquiátrico de Manhattan, donde es atendido por el Dr. Powell, un prestigioso doctor cuya adicción al trabajo está poniendo en peligro su matrimonio. Tras demostrar sus extraordinarios conocimientos de astrofísica, el inquietante, pacífico y encantador Prot será sorprendentemente beneficioso para el Dr. Powell y para todos sus enfermos.

De argumento similar al de Hombre mirando al sudeste, de Eliseo Subiela, y con un tono idealista cercano al de Despertares, Patch Adams o Campos de sueños, la película cede a veces a un sentimentalismo vacío, marcado incluso por un ecléctico esoterismo New Age algo cargante. Sin embargo, su bien dosificada intriga y su decidido elogio de la caridad están encarnados con una convicción enorme por Kevin Spacey y Jeff Bridges. El espléndido mano a mano interpretativo que llevan a cabo hace verosímil el inverosímil argumento y eleva enormemente sus capacidades emotivas. De este modo, la trama resulta grata y hasta vibrante en varias secuencias sentimentales muy bien rodadas por Softley. Quizá es menos de lo que se esperaba de esta película; pero no es poco. J.J.M.

Director: Iain Softley. Intérpretes: Kevin Spacey (Prot), Jeff Bridges (Dr. Mark Powell), Mary McCormack (Rachel Powell), Alfre Woodard (Dr. Claudia Villars), David Patrick Kelly (Howie), Saul Williams (Ernie), Peter Gerety (Sal), Celia Weston (Sra. Archer), Ajay Naidu (Dr. Chakraborty), Tracy Vilar (Maria), Melanee Murray (Bess). País: Estados Unidos-Alemania. Año: 2001. Producción: Susan G. Pollock para IMF Internationale Medien und Film, InterMedia Film Equites, Lawrence Gordon Productions y Pathé Pictures. Argumento: Basado en la novela de Gene Brewer. Guión: Charles Leavitt. Música: Edward Shearmur. B.S.O.: Universal Music Spain. Fotografía: John Mathieson. Dirección artística: Alec Hammond. Montaje: Craig McKay. Estreno en Madrid: 18-I-02. Distribuidora cine y vídeo: Lauren. Duración: 120 minutos. Género: Drama. Público adecuado: Jóvenes-adultos. Contenidos especiales: —.

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