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Críticas de Cine

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Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

La luna en directo

The Dish

Quizá impulsado por sus eclécticas raíces culturales, el cine australiano agita cada cierto tiempo las aguas más bien estancadas del séptimo arte con alguna obra nove-dosa y popular, que pronto se convierte en punto de refe-rencia. Esta es la condición de La luna en directo, segunda película como director de Rob Sitch (The Castle), al que secundan de nuevo como coguionistas los otros tres componentes del equipo creativo denominado Wor-king Dog: Santo Cilauro, Tom Gleisner y Jane Kennedy. La excelente labor de todos ellos les ha proporcionado un enorme éxito de público y crítica en los países anglosajones.

 

El guión se centra en la vida cotidiana —rutinas, celos, amores, errores, angustias, heroicidades...— de los tres científicos australianos y el astrofísico norteamericano que dirigieron en julio de 1969 el inmenso telescopio de Parkes, en Nueva Gales del Sur (Australia), desde donde se transmitió en directo al mundo entero las históricas imágenes televisivas del primer alunizaje de Neil Armstrong. Y, de paso, retrata las ilusiones que generó tal evento en ese pequeño pueblo ganadero, al que dignaron con su presencia el primer ministro australiano y el embajador de Estados Unidos.

Con un sentido del humor admirable y un desparpajo que nunca desvirtúa su asumida modestia, la película aúna el espíritu comunitarista y el entusiasmo ante la heroicidad cotidiana de Vive como quieras y ¡Qué bello es vivir!, de Frank Capra; el luminoso humanismo de El hombre tranquilo, de John Ford; y el elogio del afán de superación de Apolo 13, de Ron Howard. Todo ello, con unas cuantas gotas de la capacidad autoparódica de las viejas comedias británicas de la Ealing —como El quinteto de la muerte, de Alexander MacKendrick—, o de clásicos del cine español, como Historias de la radio, de José Luis Sáenz de Heredia, o Bienvenido, Mr. Marshall, de Luis García Berlanga.

Tal vez la película de Sitch no alcance la grandeza de los títulos citados, todos ellos grandes películas, cuando no obras maestras. Pero, gracias a su sólido fundamento antropológico, ofrece un guión chispeante, divertido y emotivo, unas interpretaciones sensacionales y una agilísima puesta en escena, muy eficaz en la integración en la trama de los pasajes documentales —algunos, magníficos—, y siempre equilibrada en su fuga constante del drama a la comedia, y de ésta a la vibrante exaltación épica. J.J.M.

Director: Rob Sitch. Intérpretes: Sam Neill (Cliff), Kevin Harrington (Mitch), Tom Long (Elena), Patrick Warburton (AL), Genevieve Mooy (May). País: Australia. Año: 2000. Producción: Santo Cilauro, Tom Gleisner, Jane Kennedy, Rob Sitch y Michael Hirsh para Dish Film Ltd, Distant Horizons, Village Roadshow Productions y Working Dog Productions. Presentada por: Planeta 2010. Guión: Santo Cilauro, Tom Gleisner, Jane Kennedy y Rob Sitch. Música: Edward Choi. B.S.O.: Rafael Segura Distribución. Fotografía: Graeme Good. Dirección artística: Ben Moriesen. Montaje: Jill Bilock. Estreno en Madrid: 15-VI-01. Distribuidora cine: UIP-Planeta 2010. Distribuidora vídeo: Paramount y Planeta 2010. Duración: 100 minutos. Género: Comedia costumbrista. Premios principales: Premios de la Critica Australiana 2001 a Mejor Banda Sonora y Guión Original. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: —.

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