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Críticas de Cine

Lun05202019

Last updateLun, 20 May 2019 2am

La ducha

Xizhao / Shower

Los muchos premios que ha recibido y la calurosa acogida por la crítica avalan la alta calidad de esta bella película, con la que se ha dado a conocer internacionalmente el joven cineasta Zhang Yang (Spicy Love Soup), procedente del teatro y de los vídeos musicales, y líder de la primera productora independiente autorizada en China.

El guión, planteado en forma de parábola, encara con hondura, emotividad y un chispeante sentido del humor el complejo debate entre tradición y modernidad en la China actual. Para ello, recurre al simbólico dilema entre ducha o baño. Si en American Beauty se presentaba la ducha como patético último refugio del infierno individualista, aquí se abunda en esa idea y se muestra la otra cara de la moneda: el valor de los ancestrales baños públicos chinos, idílicos paraísos de serenidad, asequibles a todas las fortunas —allí, la desnudez iguala radicalmente a todas las clases sociales—, en los que uno puede descansar, meditar, cultivar amistades, resolver conflictos familiares, sentimentales y laborales, y hasta curar las más dolorosas heridas del cuerpo y del alma.

La cultura de la ducha es encarnada por Daming, un joven ejecutivo que hace años marchó a vivir a la región industrial de Shenzen. Cierto día, un malentendido le hace pensar que su padre ha muerto, y regresa precipitadamente a Pekín. Sin embargo, su padre, el pacífico Sr. Liu, sigue vivo y bien activo. Como siempre, dirige los acogedores baños públicos para hombres de un popular barrio de Pekín, y cuida solícitamente a su encantador hijo menor, Erming, que es retrasado mental. La llegada de Daming coincide con la noticia de que las autoridades han decretado la demolición de todo el barrio, incluidos los viejos baños. Este hecho, y sobre todo el emotivo reencuentro con su familia, con sus viejos amigos y con las milenarias costumbres chinas, obligan a Daming a replantearse seriamente el sentido de su gris existencia.

La excelente dirección de actores que lleva a cabo Zhang Yang, y la sugestiva capacidad contemplativa de su detallista puesta en escena, lo emparentan con los grandes cineastas de la llamada Quinta Generación, como Zhang Yimou o Chen Kaige. Sin embargo, su mirada es más fresca y universal, aunque quizá también un poco más epidérmica, pues intenta hacer de la simplicidad su sello de autor. En este sentido, su película está más cerca de la sorprendente Keep Cool, de Yimou, o del Mifune, del dogmático danés Soren Kragh-Jacobsen, que de los últimos grandes melodramas chinos, como ¡Vivir! o Adiós a mi concubina.

En cualquier caso, desde la hilarante secuencia inicial —en una imaginaria cabina pública de duchado y secado rápido para ejecutivos estresados—, hasta el bello final abierto, pasando por la evocadora escapada a las áridas y agrestes tierras del norte, Zhang Yang maneja con sorprendente vigor la simbólica trama, desnuda —sobre todo por dentro— a sus personajes con una ternura exquisita, y acaba levantando una cálida y entrañable apología del cariño familiar, la amistad, la vencidad y la solidaridad frente al vacío frenesí del materialismo dominante. Vale la pena este sereno baño de humanidad, que confirma la declaración de principios del incansable Sr. Liu: "Ducharse solo no da ni la mitad de gusto que bañarse aquí". J.J.M.

Director: Zhang Yang. Intérpretes: Zhu Xu (Señor Liu), Pu Cunxin (Daming), Jiang Wu (Erming). País: China. Año: 1999. Producción: Peter Loehr para Imar Film en colaboración con Xian Film Studio. Guión: Zhang Yang, Liu Fendou, Huo Xin, Diao Yinan y Cai Shangjun. Música: Ye Xiaogang. Fotografía: Zhan Jian. Dirección artística: Zhang Yang. Montaje: Yang Honggyu. Estreno en Madrid: 19-V-00. Distribuidora cine: Alta Films. Distribuidora vídeo: Filmax. Duración: 92 minutos. Género: Drama. Temas de cinefórum: Tradición y modernidad. Relaciones familiares. Amistad. Solidaridad. Deficientes mentales. Paternidad. Serenidad. Reflexión. China actual. Premios principales: Concha de Plata ex-aequo al mejor director y Gran Premio de la OCIC (Oficina Católica Internacional del Cine) en el Festival de San Sebastián 1999. Premio de la Fipresci en el Festival de Toronto 1999. Premio del Público en el Festival de Rotterdam 2000. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: S+.

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