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Críticas de Cine

Sáb12142019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Más allá de las nubes

Par delà les nuages

Cuatro historias tomadas del libro de relatos Quel bowling sul Tevere (1980) del mismo Antonioni, y entrelazadas con mágica suavidad por Wim Wenders hasta formar un qué de unitario. Todas ellas tienen como centro argumental una relación hombre-mujer, con especial atención a la mujer.

No es descubrir nada, sino una reiteración, decir que Antonioni tiene una magnífica escritura cinematográfica, personalísima, por creadora. Con la ayuda del director de fotografía Alfio Contini, y de la música, hace presentes los espacios, los ámbitos como fuerte prolongación necesaria del personaje; el color, la luz, el lento ritmo narrativo, las escasas y justas palabras, la contención dirigida de los actores... traen a la pantalla una realidad nueva; eso debe hacer el arte. Y eso hace Antonioni.

Pero es el suyo un arte que se va quedando en nada... más que discurso, magistral, pero casi vacío, o sólo lleno de una triste sexualidad sin amor, desesperada. Era cierta su autobiografía de soledad, incomunicación, angustia existencial, nihilismo...: Las amigas (1955), El grito (1957), La aventura (1960), La noche (1961), El eclipse (1962), quinteto fílmico de un clásico.

Ahora, en su vejez y enfermedad, no tiene más que decir, sino mostrarse —siempre minoritario— maestro en la técnica narrativa, parecidamente a esos conferenciantes y políticos de oficio que dicen muy bien nada, con lo que muestran —y éste es también Antonioni— o vacío o podredumbre. Bien que..., sin embargo, hay un apunte hermoso (salvada la inmoralidad inmediata) en la primera historia, una sugerencia de amor impalpable, mudo, real y misterioso como el aire: Crónica de un amor que nunca existió. Y otra más que hermosa afirmación en la cuarta historia: la pequeñez del amor humano ante la grandeza del divino: «como una cerilla en una habitación incendiada de sol», dice la protagonista de Este cuerpo de barro; hasta vale la pena superar la sordidez morbosa de la segunda y tercera historias —La muchacha, el delito y No me busques— para ver y oír a Iréne Jacob y su expresión de pureza y de entrega al amor de Dios. Y es también el viejo y cansado maestro Antonioni quien habla de esto, y así.

Una gran obra abierta, pues, con mucha sombras, pero con luz. O sea, humana. P.A.U.

Directores: Michelangelo Antonioni y Wim Wenders. Intérpretes: Crónica de un amor que nunca existió: Inés Sastre, Kim Rossi-Stuart. La muchacha, el delito: John Malkovich, Sophie Marceau. Este cuerpo de barro: Irène Jacob, Vincent Pérez. No me busques: Fanny Ardant, Jean Reno, Chiara Casselli, Peter Weller. Colaboración especial de Marcello Mastroianni y de Jean Moreau. País: Francia-Italia-Alemania. Año: 1995. Producción: Philipe Carcassonne y Stephane Tchalgadjieff, para Sunshine Cine B, France Cinéma, con la participación de Canal+ y Centre National de la Cinematographie. Argumento: Basado en el libro de relatos de Michelangelo Antonioni Quel bowling sul Tevere. Guión: Tonino Guerra, Michelangelo Antonioni y Wim Wenders. Música: Laurent Petitgang, Lucio Dalla, Van Morrison. Fotografía: Alfio Contini. Dirección artística: Loreta Bernabei, Arlette Dannis y Bernard Grenet. Montaje: Claudio Di Mauro y Michelangelo Antonioni. Estreno en Madrid: 5-VII-96 (Princesa, Renoir Cuatro Caminos). Distribuidora cine: Alta Films. Distribuidora vídeo: Luna Llena. Duración: 113 minutos. Género: Drama. Premios principales: Nasti d’Argento de la crítica italiana a la mejor música. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: X D.

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