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Críticas de Cine

Sáb02162019

Last updateSáb, 16 Feb 2019 1am

Náufrago

Cast Away

Soledad. Quizá no hay nada peor que estar solo; no tener a nadie con quien compartir alegrías y sinsabores. Éste es el tema central de Náufrago, que sigue el sino de Chuck Noland, un tipo en cuyo trabajo se hace realidad aquello de que "el tiempo es oro". Ejecutivo de una empresa de transporte urgente, siempre va deprisa de un lado para otro. Ni tiempo tiene de formalizar su compromiso matrimonial con Kelly. En uno de sus viajes relámpago para "apagar un fuego" en algún sitio, el avión que le traslada sufre un accidente y se hunde en el océano Pacífico. Él es el único superviviente, y va a parar a una isla desierta. Pasa el tiempo, y nadie llega al rescate. Seguramente le dan por muerto, y él debe ingeniárselas para seguir viviendo.

Después de equivocarse con Lo que la verdad esconde (insulsa y tramposa película de suspense), Robert Zemeckis acomete una película rigurosa en temática y desarrollo narrativo. Y, gracias al sólido guión de William Broyles, sortea el peligro de aburrir con más de hora y media de película en la que tenemos a un solo personaje, completamente aislado. La trama está salpicada por los modos que Chuck desarrolla para alimentarse, guarecerse de la climatología adversa... Lo que nos hace caer en la cuenta de las muchas cosas que empleamos en la vida corriente y que damos por supuestas, sin considerarlas como un verdadero regalo. Por otro lado, Zemeckis demuestra una gran fuerza visual en casi todo el metraje. Ya sea en el accidente, en los intentos de salir de la isla en una balsa, en la navegación en mar abierto o en la exploración de la isla, siempre los planos y encuadres son muy imaginativos.

Cobra gran fuerza en la película... ¡una pelota de vóleibol! Bautizada por Chuck como Wilson, con ella entabla el protagonista una imaginaria conversación, remedio a su soledad. Le cuenta sus penalidades, se enfada con ella, le muestra un cariño inaudito... La presencia de Wilson admite más de una lectura: puede ser la compañía que todos necesitamos ("No es bueno que el hombre esté solo"), pero también podría ser el mismo Dios, pues la actitud de Chuck, que compatibiliza amor y rebeldía, recuerda mucho al comportamiento de la criatura libre ante su creador.

La desesperación que acecha a Chuck en la isla es frenada en gran medida con el recuerdo del amor de Kelly, y con la presencia de un paquete no abierto de su empresa, uno de los restos del avión estrellado. Tener metas en la vida, que la existencia tenga un sentido, se revela como la clave para resistir. Por eso alcanza una altura dramática inusitada el último tramo del film, modélico en escritura, dirección e interpretación. Tom Hanks hace un increíble trabajo, no sólo por el esfuerzo físico (engordó y luego adelgazó para adecuarse a su personaje), sino por lo cercano que nos resulta. J.M.A.

Director: Robert Zemeckis. Intérpretes: Tom Hanks (Chuck Noland), Helen Hunt (Kelly Frears), Nick Searcy (Stan), Christopher Noth (Jerry Lovett), Lari White (Bettina Peterson), Geoffrey Blake (Maynard Graham), Jennifer Lewis (Becca Twig), David Allen Brooks (Dick Peterson). País: Estados Unidos. Año: 2000. Producción: Tom Hanks, Jack Rapke, Steve Starkey y Robert Zemeckis, para DreamWorks y Fox. Guión: William Broyles. Música: Alan Silvestri. Fotografía: Don Burgess. Dirección artística: Rick Carter. Montaje: Arthur Schmidt. Estreno en Madrid: 19-I-01. Distribuidora cine: UIP. Distribuidora vídeo: Universal. Duración: 143 minutos. Género: Drama. Premios principales: Nominación a los Oscar 2000 a Mejor Actor (Tom Hanks) y a Mejor Sonido. Globo de Oro 2001 a Mejor Actor (Tom Hanks). Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: S.

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