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Críticas de Cine

Lun08192019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Nunca jamás

Never Ever 

Un ejecutivo de la Bolsa londinense ve cómo se tambalea su vida tras enamorarse de una joven y atractiva francesa (Sandrine Bonnaire). La historia, escrita, dirigida e interpretada por Charles Finch, pudiera haber sido una seria reflexión sobre las consecuencias personales de la infidelidad. Las interpretaciones son buenas, en especial las de los personajes femeninos. Lástima que caiga enseguida en el tópico que, declarando al amor pasión incontrolable e irracional, muestra la infidelidad como algo que una vez que empieza deviene inevitable; y convierte al hombre, o a la mujer, en una especie de pelele sin voluntad, que sigue sus reacciones primarias en contra de su dignidad personal. Así el protagonista, sin voluntad, se convierte en un triste hombre, contrariamente a lo que la película muestra. P.A.U.

Director: Charles Finch. Intérpretes: Sandrine Bonnaire (Katherine Beaufort), Jane March (Amanda Murray), Charles Finch (Thomas Murray), Jean Rochefort (Gérard Penier), James Fox (Arthur Trevane), Julian Sands (Roderick). País: Estados Unidos-Gran Bretaña. Año: 1996. Producción: Karen Koch, para Walkabout Mates y Trimark. Presentada por: Trimark Pictures. Guión: Charles Finch. Música: Peter John Vettese. Supervisor musical: Johnathan Rowlands. Fotografía: Monty Rowan. Vestuario: Tanya Gill. Montaje: Chris Joyce. Estreno en Madrid: 19-IX-97. Distribuidora cine: UIP. Distribuidora vídeo: Duración: 90 minutos. Género: Drama. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: X.

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