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Críticas de Cine

Mié09232020

Last updateLun, 03 Ago 2020 12pm

Recursos humanos

Ressources humaines

Sin renunciar del todo a sus orígenes más o menos marxistas, y como manifestación de su proceso de autocrítica y readaptación, cineastas como Ken Loach, Mike Leigh, Mark Herman, Peter Cattaneo, Robert Guédiguian, Luc y Jean-Pierre Dardenne, Ettore Scola, Gianni Amelio, Nanni Moretti, Walter Salles, Sergio Cabrera o Fernando León de Aranoa han ido desarrollado en los últimos diez años, tras la caída del comunismo en Europa, un cine de contenido social que cabe calificar como nuevo por sus planteamientos de fondo, mucho más despolitizados y humanizados que los del cine social de las anteriores tres décadas. Esos y otros directores han ido soltando lastres y clichés ideológicos, para encauzar por nuevas vías su compartida indignación ante el insolidario materialismo de las sociedades capitalistas occidentales, marcado por el tiránico dominio del económicamente más fuerte. De este modo, en su discurso ético, muchos de ellos no oponen ya la lucha de clases pura y dura, sino un modelo de sociedad más abierto, en el que vuelven a tener cabida, como núcleos fuertes de solidaridad, ámbitos antes considerados reaccionarios, como las relaciones afectivas responsables, la familia e incluso la religión.

La creciente vitalidad y aceptación de este neorrealismo fin de siglo, rastreador incansable de las claves para una nueva ciudadanía solidaria, quedó de manifiesto en el Festival de San Sebastián de 1999. En él, cuatro películas francesas de este género merecieron los elogios de la crítica y acapararon el palmarés: ¿Qué es la vida?, de François Dupeyron —Concha de Oro a la mejor película, de Plata al mejor actor y Premio Especial de la OCIC)—, Las confesiones del Dr. Sachs, de Michel Deville —Concha de Plata al mejor director, Premio al mejor guión y Premio de la Solidaridad—, Hoy empieza todo, de Bertrand Tavernier —Premio del Público—, y Recursos humanos, de Laurent Cantet (Premio Nuevos Realizadores). Un año después, se estrenó por fin este último film, también premiado en los festivales de Seattle, Tesalónica, Turín y Buenos Aires. Con él, Cantet, nacido en 1961, debuta en el largometraje tras haberse fogueado en los cortos Tous à la manif, Jeux de plage y Les Sanguinaires.

Su guión, escrito con Gilles Marchand, asume los elogios de Robert Guédiguian —el abanderado del nuevo cine social francés— hacia el trabajo bien hecho, como medio para "apropiarse del mundo y tratar de mejorarlo"; pero se aleja de él en su exaltación de la familia y de la escuela como núcleos alternativos de educación en los valores cívicos frente a la ineficacia de los partidos políticos y de los sindicatos. De hecho, en Recursos humanos es precisamente una aguerrida líder sindical comunista la que saca al joven protagonista Franck, recién licenciado en estudios empresariales, del ingenuo conformismo que ha aprendido en la facultad, y en el que intenta mantenerle su propio padre. Este, un pobre obrero resignado con su situación, ansía ver triunfar a su hijo como ejecutivo de recursos humanos en la empresa metalúrgica de provincias donde él mismo lleva 30 años apretando las mismas tuercas durante ocho horas diarias. Y lo ansía aunque eso suponga que el joven deba aceptar el insolidario juego de injusticias del resto de los patrones. Un juego que se hará especialmente virulento durante las reivindicaciones sindicales a favor de la jornada semanal de 35 horas, que el ingenuo Franck cree resolver con una engañosa encuesta entre los trabajadores, alentada por los propios directivos.

Ciertamente, pesa un poco el cierto maniqueísmo, a veces casi caricaturesco, con que la película retrata a los directivos de la fábrica, así como su acrítica aceptación de la jornada semanal de 35 horas, sin considerar a fondo las dificultades prácticas que esa medida puede provocar. Sin embargo, Cantet supera con nota alta estos defectos —resquicios del apolillado dogma marxista del carácter esencialmente conflictual de las relaciones laborales— centrando el núcleo dramático de la película en el dilema moral de Franck. Un dilema que parece hacer realidad aquel consejo de André Malraux: "Hay que enseñar a los jóvenes la grandeza que ignoran de sí mismos". En este caso, Franck descubrirá esa grandeza ignorada al encarar la dura realidad de su primer trabajo como directivo y de la patética sumisión de su padre, un hombre bueno, pero incapaz de hacer nada por remediar las injusticias laborales que él mismo padece.

Todos estos conflictos adquieren entidad y autenticidad gracias a un guión riguroso, a una fluida puesta en escena realista, casi documental, y, sobre todo, a las excelentes interpretaciones de todo el reparto, en el que solo es actor profesional Jalil Lespert (Franck), y en el que solo sobreactúa un poco la estridente líder comunista. De este modo, el atractivo inconformismo que propugna la película, su esperanzada defensa de los recursos humanos como principal valor económico de una empresa, su dura crítica a tantas injustas jubilaciones anticipadas, se encarna en rostros verdaderamente humanos; esos rostros que, como decía Frank Capra, son los únicos capaces de operar "la gran ilusión" de implicar al espectador hasta la carcajada o la lágrima a través de unas simples sombras de la realidad. J.J.M.

Director: Laurent Cantet. Intérpretes: Jalil Lespert (Franck), Jean-Claude Vallod (El padre), Chantal Barré (La madre), Véronique de Pandelaère (Sylvie), Michel Begnez (Olivier), Lucien Longueville (El patrón), Danielle Mélador (Danielle Arnoux, la sindicalista), Pascal Sémard (El DRH), Didier Emile-Woldemard (Alain), Françoise Boutigny (Betty), Félix Cantet (Félix), Marie Cantet (Marie), Sébastien Tauvel (Christian). País: Francia. Año: 1999. Producción: Caroline Benjo y Carole Scotta para Haut et Court y La Sept-Arte y Pierre Chevalier, con la participación del Centre National de la Cinematographie, Procirep, Programa Media y BBC Films. Guión: Laurent Cantet y Gilles Marchand. Fotografía: Matthieu Poirot-Delpech. Diseño artístico: Romain Denis. Montaje: Robin Campillo. Estreno en Madrid: 15-IX-00. Distribuidora cine: Golem. Duración: 100 minutos. Género: Drama. Temas de cinefórum: Cine social. Capitalismo. Lucha de clases. Sindicalismo. Recursos humanos. Jubilaciones anticipadas. Trabajo. Familia. Premios principales: Premio Nuevos Realizadores en el Festival de San Sebastián 1999. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: D.

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