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Críticas de Cine

Mié04242019

Last updateMié, 24 Abr 2019 2am

Romeo y Julieta

William Shakespeare’s Romeo & Juliet

"Todo nuestro esfuerzo iba dirigido a desvelar el lenguaje de Shakespeare, a hacerlo menos distante y más poderoso". Estas palabras del director australiano Baz Luhrmann (El amor está en el aire), podrían parecer suficiencia vanidosa si no fuera verdad que Luhrmann y su equipo han conseguido un Romeo y Julieta menos distante y más poderoso; y eso gracias, cierto, al desvelamiento del lenguaje de Shakespeare. Desprendido de un aparente misterio que tantas veces —en manos de otros directores, de cine o de teatro— no ha sido sino timorata idolatría por el clásico, escaso estudio y un exceso de perezosa imitación de formas malamente tradicionales, aparecen el amor y drama de Romeo y de Julieta, el odio de los Montesco y los Capuleto, Verona y Mantua como personas, vicios y virtudes, lugares... de hoy, por ser de siempre, y no distantes y a veces aburridas recitaciones académicas.

El todo ha sido la traducción, que, como es buena, ha consistido sobre todo en transcribir, mejor, transliterar. Es decir, Luhrmann, el guionista Craig Pearce y todo el equipo han tomado conciencia de lo universal y permanente en Romeo y Julieta, y, así, han sabido traducir lo histórico y temporal de un Shakespeare que ni siquiera se ocupó de la veracidad de su renacimiento italiano, que no conocía. Luhrmann ha transliterado música, vestuario, decorado, entorno social, dicción... a los parámetros o variables de unas personas, de un lugar de hoy, donde pueda darse y se dé tanto odio y tanto amor, tanta violencia y tanta necesidad de ternura y de paz.

"Es como cuando se está aprendiendo un idioma extranjero, y una noche se sueña en ese idioma y se empieza a comprenderlo. Es como hacer saltar un resorte de la conciencia": tras de esa palabra, tras del gesto, tras la conversación se ve, ¡se ve!, la cosa, la realidad, y se sabe decirla dominando el lenguaje, haciéndolo propio. De eso se trataba: "Todo nuestro esfuerzo iba dirigido a desvelar el lenguaje".

Luhrmann ha visto de tal modo el odio y la violencia enraizadas en el hombre, el egoísmo de la riqueza, la cruel convención social, el anhelo de un amor que venza toda mentira y se perpetúe..., que no sólo ha sabido usar un lenguaje (el literario y el cinematográfico) más poderoso qu el de Shakespeare, sino que, ante esta evidencia, a medida que la película se iba fraguando, su mismo equipo en algún momento le indujo a desprenderse del texto de Shakespeare. Cosa que no hizo. Luhrmann ha sido fiel al texto, sobre todo a Shakespeare autor, a su espíritu. Ha tenido la inteligente humildad de no sustituir el texto clásico, pues lo ha desvelado. Y hecho suyo. Por eso —y con gran capacidad creativa de este director— su Romeo y Julieta es un clásico.

El entorno parece Los Ángeles o Miami, un ambiente hispano, muy hispano, de religiosidad católica enraizada, pero desorientadamente compatible con el odio, el asesinato, la ofensiva riqueza, la prostitución en la miseria, la piedad iconográfica hortera... La música como lenguaje, los vestidos, las poses, los colores... el humor, ¡mucho humor! Todo es lenguaje clarísimo y accesible al gran público. Porque para todo tipo de públicos es este drama de amor y de odio en su esencia.

Leonardo DiCaprio hace un Romeo memorable, y Claire Danes una Julieta, una Juliet, pura, apasionada, y magníficamente transliterada. (No sin razón unas palabras finales avisan a los padres de que su suicidio por amor puede afectar a sus hijos adolescentes). Todos los actores son verdad. Y ésta es una nueva y grande obra, de cine. P.A.U.

Director: Baz Luhrmann. Intérpretes: Leonardo DiCaprio (Romeo), Claire Danes (Julieta), John Leguizamo (Tebaldo), Paul Sorvino (Fulgencio Capuleto), Diane Venora (Gloria Capuleto), Pete Postletwaite (Fray Lorenzo), Harold Perrineau (Mercucio), Paul Rudd (Dave Paris) Brian Dennehy (Ted Montesco), Vondie Curtis Hall (Capitán Príncipe), Dash Mihok (Benvolio), Jesse Bradford (Baltasar), Jamie Kennedy (Sansón), Vincent Laresca (Abra), Zak Orth (Gregorio), Carlos Martín Manzo (Petrucio), Christian Pickles (Carolina Montesco), Miriam Margoyles (Nodriza de Julieta), M. Emmet Walsh (Boticario). Año: 1996. País: Estados Unidos-Canadá. Producción: Gabriella Martinelli y Baz Luhrmann, para Bazmark. Presentada por: Twentieth Century Fox. Argumento: La obra teatral homónima de William Shakespeare. Editorial: Ediciones B. Guión: Baz Luhrmann y Craig Pearce. Música: Nelle Hooper. Partitura adicional: Craig Amstrong y Marius de Vries. Canciones: Garbage, Everclear, Gavin Friday, One Inch Punch Des’ree, The Butthole Sufers, The Cardigans, Quindon Tarver, Mundy, Radiohead, Stina Nordenstam, The Wannadies. B.S.O.: Emi. Fotografía: Donald M. McAlpine. Dirección artística: Katherine Martin. Vestuario: Kym Barret. Montaje: Jill Bilcock. Estreno en Madrid: 7-III-97. Distribuidora cine: Fox. Distribuidora vídeo: Fox. Duración: 120 minutos. Género: Drama. Premios principales: Festival de Berlín 1997: Oso de Plata al mejor actor (Leonardo Di Caprio) y Premio Alfred Bauer. Nominación al Oscar 1996 a la mejor dirección artística. Nominación al Premio a la mejor película no europea en los Premios del Cine Europeo 1997. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: V+ X D.

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