Bloggermania

Críticas de Cine

Mié12112019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

Regreso a Howards End

Howards End

Muchos han señalado que el novelista E.M. Foster, con sus novelas fin de siglo, está siendo entusiásticamente reescrito por el cine. Especialmente por el director James Ivory, que ya antes llevó a la pantalla, con éxito, las novelas Una habitación con vistas y Maurice. Ahora cuenta con su guionista habitual, la india Ruth Prawer Jhabvala, y con el recurso a muchos de los actores y actrices que ya trabajaron para él en las películas citadas.

La acción se desarrolla entre Londres y una casa de campo llamada Howards End. Allí se determinan las complejas relaciones entre las cultas y emancipadas hermanas Schlegel y los Wilcox, una familia acomodada y convencional, que encarna la hipocresía de cierta clase social británica.

Tiene Regreso a Howards End el personalísimo sello, la marca de fábrica Ivory. Es decir: el maravilloso cuidado en la ambientación, una perfecta dirección de un grupo de actores de primera categoría, un guión sin fisuras y una dirección elegante y sobria, con un ritmo que está en las antípodas del telefilm americano; pausa y compás, no precipitación escamoteadora.

Es más que posible que a cierta parte del público actual este modo de contar una historia (y la misma historia elegida, la de la novela de Foster) les resulte aburrida, y hasta irritante. Sin embargo, Ivory es un director para una gran y creciente... minoría, cercana a la mayoría. Pues si es minucioso y atento observador, cuidadoso en la descripción, en el toque psicológico atinado..., no es profundo, es de fácil alcance. Su mundo no es de ideas, ni propiamente espiritual, sino psicológico.

Su distinción, su diferencia, está en lo que llamé marca de fábrica, ese lujo de detalles que en lo material le llevan a una particular estética, y en lo anímico a un rico retrato psicológico, lleno de matices, de sus personajes. Esto permite el lucimiento de sus buenos actores. Sobre todos está magnífica en su papel Emma Thompson. Pero es también una gran satisfacción ver actuar, en sus breves papeles, a Vanessa Redgrave, a Anthony Hopkins... y a todos.

Realmente es eso –me parece–: ver actuar. Sí, como en el teatro, al viejo estilo; no por viejo sino por su gran estilo. ¿O pretende ser real lo que vemos y oímos? Diría que no lo pretende: es una historia familiar fin de siglo, intrincada, de gente muy rica y de gente muy pobre, bellísima en decoración, vestidos, flores, paisajes, rostros...

Pero tal vez deje un poso de realidad el alma humana en ese juego de odios y amores, disimulos y heroísmos, pasiones e hipocresía... Y quizá esa psicología tan bien medida transmita al espectador una lección perenne, intemporal, real. Es curioso el modo de hacer cine de James Ivory. Reescribe en imágenes el realismo romántico de E.M. Foster. ¿Es eso cine? Tal vez es el cine que no pudo hacerse entonces.— P.A.U.

Director: James Ivory. Intérpretes: Emma Thompson (Margaret Schlegel), Vanessa Redgrave (Ruth Wilcox), Anthony Hopkins (Henry Wilcox), Helena Bonham-Carter (Helen Schlegel), James Wilby (Charles Wilcox), Sam West (Leonard Bast). País: Gran Bretaña. Año: 1992. Producción: Ismail Merchant, para Merchant Ivory Productions. Guión: Ruth Prawer Jhabvala. Música: Richard Robbins. Fotografía: Tony Pierce-Roberts. Dirección artística: Luciano Arrighi. Montaje: Andrew Marcus. Estreno en Madrid: 12-II-93. Distribuidora cine: Warner. Distribuidora vídeo: Warner. Duración: 142 minutos. Género: Drama. Premios principales: Oscar 1992 al mejor guión adaptado, a la actriz principal (Emma Thompson) y a la dirección artística. Globo de Oro 1992 a la mejor actriz principal. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: S.

Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio, de acuerdo a tus hábitos de navegación.  Entendido   Más información