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Críticas de Cine

Mar07162019

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Sleepy Hollow

Sleepy Hollow

Pee Wee, Eduardo Manostijeras, Batman y compañeros, Bitelchús, Ed Wood, Jack Skellington... Suma y sigue. Al universo burtoniano, de tipos estrambóticos y más o menos entrañables, se suma el jinete sin cabeza de La leyenda de Sleepy Hollow, el célebre cuento de Washington Irving. Y sin embargo... quizá este film, que de tantos elementos dispone para ser asumido por su director, es uno de los que en menos se advierte su arrolladora personalidad. ¿Se ha sentido Tim Burton envarado por un texto que forma parte del folclore estadounidense, algo así como las leyendas de Bécquer en versión norteamericana? Pues aunque la adaptación es bastante libre —más fiel a Irving resulta el mediometraje animado de Walt Disney—, se advierte algo de arritmia narrativa, sobre todo al comenzar la historia; lo que es más llamativo aún si se compara con el trepidante final, de suma brillantez. La presentación de Ichabod Crane como un inquieto investigador escandalizado con los primitivos métodos policiales de 1820; el encargo de resolver los crímenes cometidos en la perdida aldea de Sleepy Hollow; la presentación de los próceres de la villa; las primeras indagaciones de Crane: son pasajes que se toman demasiado tiempo; necesarios, pero no bien resueltos.

En todo caso, vale la pena esperar, pues al fin se plantea uno de los conflictos más interesantes del film: Ichabod se debate entre el racionalismo a ultranza al que se apuntó tras un trauma infantil, y la fe necesaria para encarar el caso que le ocupa. El guión de Andrew Kevin Walker, que trató un tema semejante en Seven, sabe preparar la cuestión, sin sacar desde el principio los ases que guarda en la manga. Johnny Depp, dando muestras de su buen hacer interpretativo, sabe encarnar el conflicto apuntado, y a la vez dota a su personaje de matices. Lo exagera cuando es necesario —véanse las autopsias con instrumentos de su invención—, muestra su determinación y, al tiempo, su fragilidad; su carácter frío en apariencia, y su ternura; su apego a la razón y su creciente espíritu romántico. Todo el reparto resulta muy ajustado, pero Depp es, sin duda, la estrella.

Donde no deja de advertirse la mano de Burton es en la fascinante imaginería del film. Rodeado de un equipo envidiable, consigue una atmósfera que impregna cada grano del celuloide. Burton usa una paleta de colores y unos elementos visuales y sonoros que retrotraen a las viejas películas de terror de la Hammer, y que conforman un ambiente de ensueño. Las nieblas perpetuas, los bosques amenazadores con árboles de ramas retorcidas, las lápidas mortuorias del cementerio, la subyugante imagen del jinete decapitado, son pieza clave del romanticismo de la historia. Y es que dentro de esa cabeza llena de patitos feos, que responde al nombre de Tim, se esconde un artista romántico, lleno de sensibilidad. Lo demuestra también al dar un pequeño papel a un actor clásico del cine fantástico —lo había hecho antes con Vincent Price, y su particular homenaje a Bela Lugosi en Ed Wood va por la misma senda—: Christopher Lee, rostro emblemático de los films de la Hammer. J.M.A.

Director: Tim Burton. Intérpretes: Johnny Depp (Ichabod Crane), Christina Ricci (Katrina Van Tassel), Miranda Richardson (Lady Van Tassel), Michael Gambon (Baltus Van Tassel), Casper Van Dien (Brom Van Brunt), Jeffrey Jones (Reverendo Steenwyck), Marc Pickering (Masbath), Christopher Lee (Juez). País: Estados Unidos. Año: 1999. Producción: Scott Rudin y Adam Schroeder, para Scott Rudin Productions y American Zoetrope en asociación con Dieter Geissler Films. Presentada por: Mandalay Pictures. Productores ejecutivos: Francis Ford Coppola y Larry Franco. Argumento: El cuento La leyenda de Sleepy Hollow, de Washington Irving. Guión: Andrew Kevin Walker. Música: Danny Elfman. B.S.O.: Hollywood Records. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Dirección artística: Rick Heinrichs. Montaje: Chris Lebenzon. Estreno en Madrid: 21-I-00. Distribuidora cine: TriPictures. Distribuidora vídeo: TriPictures. Duración: 101 minutos. Género: Fantástico. Temas de cinefórum: Estados Unidos a principios del XIX. Puritanismo. Brujería. Espiritismo. Superstición. Ciencia y fe. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: V X–.

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