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Críticas de Cine

Jue06042020

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The Body (El cuerpo)

The Body

Una arqueóloga judía encuentra en Jerusalén una tumba del siglo I, que contiene el esqueleto de un hombre que murió crucificado tal y como fue crucificado Jesucristo según los Evangelios. Si realmente fuera él, el descubrimiento haría tambalear la verdad central del cristianismo: la resurrección de Jesús y su divinidad. Así que, antes de hacerlo público, el siniestro Ministro de Asuntos Religiosos israelí decide comunicarlo al Vaticano para ganarse su apoyo en el conflicto con los palestinos. Desde Roma envían al Padre Gutiérrez, un jesuíta, ex guerrillero salvadoreño y experto en historia romana. Ya en Jerusalén, el sacerdote y la arqueóloga deberán afrontar un peliagudo dilema entre ciencia y fe, y las violentas presiones de todos, también de los judíos ultraortodoxos y de un grupo armado palestino.

Aunque la fotografía de Vilmos Zsigmond es muy buena, la película ni está bien realizada ni bien interpretada —no se salvan ni Banderas ni Derek Jacobi—, y padece numerosos baches narrativos. Además, la verosimilitud que aporta el haber rodado en Jerusalén se viene abajo por la ridícula artificiosidad del guión, basado en la polémica novela del escritor judío Richard Ben Sapir. Y es que, aunque incluye alguna reflexión de interés —para dorar la píldora—, su batiburrillo político-religioso, descaradamente pro-israelí, acaba cayendo en todos los tópicos posibles: palestinos sanguinarios, cardenales y políticos maquiavélicos, dominicos o hippies o histéricos suicidas, un idílico jesuíta y una idílica arqueóloga... Todo, para acabar haciendo una burda crítica a la jerarquía católica —similar a la de Stigmata—, una apolillada apología de la Teología de la Liberación y una complaciente defensa de la religión a la carta. Hasta se desprecia frívolamente la Sábana Santa de Turín, que sí ha superado durante 100 años todas las cientos de pruebas científicas que ha sufrido, menos una, la del discutido Carbono 14. Las mismas pruebas, por cierto, que invoca la arqueóloga para afirmar que el cadáver que ha encontrado es el de Jesucristo. Lo cierto es que ese cadáver nunca ha aparecido y la Santa Síndone, sí.

¿Por qué los mandamases de Hollywood no dejan de revolver de una vez en las obsoletas herejías gnósticas del siglo II y no encauzan la actual moda esotérico-religiosa por esa línea realmente histórica, o no indagan en la sincera religiosidad del hombre de la calle, hoy, ahora? Desde luego, nos evitaríamos bastantes engendros como éste. J.J.M.

Director: Jonas McCord. Intérpretes: Antonio Banderas (Padre Matt), Olivia Williams (Sharon), Derek Jacobi (Padre Lavelle), John Sharpell (Moshe), John Wood (Cardenal Pesci). País: Estados Unidos-Israel. Año: 2001. Producción: Rudy Cohen para Diamant/Cohen. Presentado por: MDP Worldwide y Helkon Media AG en asociación con Green Moon Productions. Argumento: Basado en la novela homónima de Richard Ben Sapir. Guión: Johan McCord. Música: Serge Colbert. Fotografía: Vilmos Zsigmod. Dirección artística: Giora Porter y Nenad Pecur. Montaje: Alain Jakubowicz y Lasley Walker. Estreno en Madrid: 5-I-01. Distribuidora cine: Tri Pictures. Distribuidora vídeo: Tri Pictures. Duración: 109 minutos. Género: Intriga. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V S D.

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