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Críticas de Cine

Mié06232021

Last updateLun, 03 Ago 2020 12pm

Un mal día lo tiene cualquiera

Grégorie Moulin contre l’humanité

La comedia francesa sigue viva y lleva un par de años proporcinando títulos estimables. Ahí están La cena de los idiotas —memorable— a la más reciente Tanguy pasando por Salir del armario o Crimen en el paraíso. Con sus más y sus menos, todas esas películas miran con ironía los problemas del hombre moderno. El actor Artus de Penguern se ha dejado contagiar por esta tendencia, y en su primer largometraje como director expone su particular visión del ocio en una estresante ciudad occidental.

El título original —Grégoire Moulin contre l’humanité— refleja mejor el contenido de esta curiosa comedia: solo contra todos. Grégoire Moulin, nacido en la clínica Franz Kafka, parece destinado a ser perseguido por los fantasmas del genial escritor. El mundo de Grégoire está deformado, según confesión propia, por su peculiar stress. Tiene el don particular de complicar las situaciones más simples. Su mundo se puebla automáticamente de personajes kafkianos, con un único rasgo exagerado hasta el límite: el policía que lo convierte en culpable, el guardia jurado que lo convierte en un alborotador, el dueño del bar que le considera gorrón...

La historia tiene un discurso que recuerda de lejos a Amelie: un narrador que empieza a contar su vida y va ilustrando, de modo absurdo, la existencia de Grégoire. Rápidamente se centra en el día particular que nos interesa: el día de la final de la Copa francesa de fútbol, que coincide con la primera cita de Grégoire con la mujer de sus sueños. Enseguida todo y todos se van a unir en un único propósito: impedirle acudir a su cita.

Artus de Penguern ha logrado una comedia estimable, en la que encadena con bastante acierto una serie de gags y situaciones que van desde el disparate surrealista a la franca carcajada. Penguern carga demasiado las tintas, se repite y provoca caídas de ritmo. Además, en la segunda parte de la cinta, un pasaje soez —Gregoire perseguido tenazmente por un homosexual— lastra una comedia que tenía un tono agradablemente ingenuo. Con todo, resulta una comedia agradable que consigue su objetivo de entretener mientras hace chacota de la desmedida afición por el fútbol. J.J.M.

Director: Artus de Penguern. Intérpretes: Pascale Arbillot (Odile/Emma Bovary), Artus de Penguern (Gregoire Moulin), Elisabeth Vitali (Helene), Antoine Dulery (Emmanuel Lacarriere), Didier Benureau (Jean-François), Marie-Armelle Deguy (Solange). País: Francia. Año: 2001. Producción: Patrick Aumigny para Centre National de la Cinematographie, Gimages 4, LGM Productions, Litswa, M6 Films, M6 Metropole Television, Rhone Alpes Cinema, SFP, Sparkling y TPS Cinema. Guión: Jeroma L´hotsky y Artus de Penguern. Música: Benoit Pimont. Fotografía: Vincent Mathias. Montaje: Corrine Cahour, Claude-France Husson, Cristophe Marthoud. Estreno en Madrid: 31-V-02. Distribuidora cine: Festival Films. Duración: 93 minutos. Género: Comedia. Público adecuado: Jóvenes-adultos. Contenidos especiales: S–.

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