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Críticas de Cine

Mié06192019

Last updateMié, 19 Jun 2019 2am

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Hannover, a finales de los años 80. Tras quedarse huérfano, Karl Koch, un inseguro e introvertido joven de 18 años, gasta toda la herencia en la compra de un apartamento y de un potente ordenador. A través de él, edita una serie de boletines en los que desarrolla una compleja teoría de conspiraciones políticas, inspirada en su novela favorita: Illuminatus, del norteamericano Robert Anton Wilson. En esta obra se describe una sociedad secreta, fundada por francmasones en el siglo XVIII y defensora de una singular teoría del caos según la cual el número 23 ha jugado siempre un papel premonitorio en diversos hechos decisivos en la historia de la Humanidad. Durante una visita de Wilson a Hannover, Karl se hace amigo de David, un joven parecido a él, que le introduce en la piratería informática y en las drogas. Los dos hackers comienzan a infiltrarse en las bases de datos militares y gubernativas de diversos países occidentales. Y, por influencia de un tercer hacker, Pepe, ponen en marcha un plan de "justa distribución del conocimiento" que les lleva a enviar a la KGB toda la información que han conseguido sobre la industria nuclear occidental. Mientras tanto, en Estocolmo, el político Olof Palme es asesinado a las 23 horas, 23 minutos.

Inspirada en la historia real del pirata informático Karl Koch, esta película alemana gozó de un gran éxito de taquilla en su país, y ganó el Premio al mejor guión en el Festival de Gijón 1999 y otros galardones internacionales. En ella, el joven realizador Hans-Christian Schmid —descubridor en It’s a Jungle Out There de la carismática actriz Franka Potente y director de la reciente Crazy— avanza por las nuevas sendas del cine de género abiertas en Alemania por películas como Rossini, Llamando a las puertas del cielo, Bandits, After the Truth o Corre, Lola, corre. A medio camino entre el realismo social y el cine policiaco de hace dos décadas, la película recrea con sobriedad y agilidad la recta final de los años 80, y sobre todo los submundos de la piratería informática, el consumo de drogas juvenil y el espionaje al final de la Guerra Fría. Ciertamente, la mirada de Schmid no tiene una gran hondura, ni ética ni dramática, cede puntualmente a una violencia algo descarnada y carga la mano en su afán didactista de subrayar las sombras de las nuevas tecnologías informáticas. En todo caso, logra un thriller entretenido, bien interpretado y muy actual en sus planteameintos argumentales. J.J.M.

Director: Hans-Christian Schmid. Intérpretes: August Diehl (Karl Koch), Fabian Busch (David), Dieter Landuris (Pepe), Jan Gregor Kremp (Lupo), Stephan Kampwirth (Maiwald), Zbigniew Zamachowski (Sergej), Peter Fitz (Brückner). País: Alemania. Año: 1998. Producción: Jakob Claussen y Thomas Wöbke para Claussen y Wöbke Filmproduktions. Presentada por: Bavarian Film International. Guión: Hans-Christian Schmid, Michael Gutmann y Miechael Dierking. Música: Norbert Jürgen Schneider y Peter Kellert (adicional). Fotografía: Klaus Eichhammer. Dirección artística: Ingrid Henn. Montaje: Hansjörg Weissbrich. Estreno en Madrid: 11-VIII-00. Distribuidora cine: Civite Films. Distribuidora vídeo: Paramount. Duración: 99 minutos. Género: Thriller. Temas de cinefórum: Piratas informáticos. Seguridad en la red. Sectas. Esoterismo. Drogas. Juventud. Premios principales: Premio al mejor guión en el Festival de Gijón 1999. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: V S D.

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