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Críticas de Cine

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Vengo

Vengo

Caco (Antonio Canales) es un gitano andaluz, dueño de un burdel, que ahoga en alcohol y saraos la sangrante herida que le dejó en el alma la muerte violenta de su hija, magnífica cantante. Esa muerte forma parte de la deuda de sangre que el clan de Caco contrayó cuando su hermano Mario, huido en el extranjero, asesinó a Sandro, del clan de los Caravaca. Estos exigen ahora la vida de Diego, hijo de Mario, un joven parapléjico al que Caco cuida como si fuera su propio hijo. Con la ayuda de sus fieles primos, Caco evita que los Caravaca descubran el secreto escondite de Diego. Pero entonces, la vengativa familia gitana elige otra víctima para cumplir el ojo por ojo que exigen sus ancestrales tradiciones.

El cineasta franco-argelino Tony Gatlif ya había afrontado el complejo y abigarrado mundo de los gitanos en otras películas suyas, como Canta, gitano, Corre, gitano o El extranjero loco. Según él, Vengo "trata de héroes comunes del verdadero sur; es sobre todo un grito, un canto, un himno a la vida al precio de la sangre; un himno al Mediterráneo". Aunque bonitas, sus palabras suenan excesivas, pues la película es más bien una sucesión de vibrantes cantes y bailes flamencos hilvanados por un guión tópico y violento, cuya previsible evolución hacia la tragedia fatalista, de lejanas resonancias lorquianas, no da para llenar por sí sola tanto metraje.

De todos modos, los numerosos agujeros del guión se llenan en cierta medida con el citado despliegue musical y con las presencias de los actores, la mayoría no profesionales, de notable capacidad emotiva gracias a su apabullante naturalidad. En este punto hay que destacar la contenida y matizada interpretación de Antonio Canales, en su primer papel como protagonista tras debutar en 1989 en Montoyas y Tarantos, de Vicente Escrivá. El famoso coreógrafo y bailarín encarna muy bien la explosión de apasionados sentimientos irracionales que domina la trama, con el mérito añadido de que no baila en ningún momento.

Es otro punto de interés en esta película sugerente pero epidérmica, que funciona mucho mejor como "exposición visual" —que diría Carlos Saura— de la cultura musical gitana que como estricta narración cinematográfica. J.J.M.

Director: Tony Gatlif. Intérpretes: Antonio Canales (Caco), Orestes Villasán Rodríguez (Diego), Antonio Dechent (Primo Alejandro), Bobote (Primo Antonio), María Faraco (La Catalana), Juan Luis Corrientes (Tercer primo), Fernando Guerrero Rebollo (Fernando Caravaca), Francisco Chavero Ríos (Francisco Caravaca). País: España-Francia. Año: 2000. Producción: Luis Ángel Bellaba y Tony Gatlif para Astrolabio Producciones, Prince Films y Arte France Cinéma, con la participación de TVE, Vía Digital y el ICAA. Guión: Tony Gatlif con la colaboración de David Trueba. Música: Tomatito, Sheikh Al Tuni, Gritos de Guerra, La Paquera de Jerez, La Caíta y Tony Gatlif. Fotografía: Thierry Pouget. Dirección artística: Denis Mercier y Brigitte Brassart. Montaje: Pauline Dairou. Estreno en Madrid: 6-X-00. Distribuidora cine: Amanda/Nirvana. Duración: 95 minutos. Género: Drama. Temas de cinefórum: Gitanos. Cante y baile flamencos. Venganza. Familia. Alcohol. Drogas. Prostitución. Premios principales: Premio Cesar 2000 a la mejor música. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V X D.

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