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Críticas de Cine

Jue08222019

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21 gramos

21 Grams

21 gramos. La diferencia entre la vida y la muerte, lo que media entre un cuerpo animado y un cadáver. Con este atractivo título, el mexicano Alejandro González Iñárritu nos habla de la fragilidad de la existencia, de los hilos tenues de nuestro devenir terreno, que pensamos controlar, pero que se parten o enredan con enorme facilidad. Al igual que hiciera en su notable debut, la muy dura Amores perros, nos cuenta tres historias. Pero su peculiar rompecabezas es esta vez más complicado. De un modo fragmentado, y al principio desconcertante, nos presenta a tres personajes, cuyos derroteros finalmente están muy relacionados, como en una carambola a tres bandas.

Jack Jordan, preso convicto, acaba de salir de la cárcel. Allí ha abrazado el cristianismo evangelista. Está convencido del «Jesús te ama», y desea sinceramente salir adelante, junto a su familia. Pero a las dificultades para conseguir trabajo, se suma un fatal atropello. Con su vehículo se lleva por delante al marido y dos hijitas de la hasta entonces felizmente casada Cristina Peck. Termina de completar el cuadro Paul Rivers, enfermo del corazón, necesitado de un trasplante. Y el órgano se lo va a proporcionar el difunto esposo de Cristina.

Hasta aquí el planteamiento básico. Pero el director cuenta su historia, coescrita con Guillermo Arriaga, valiéndose de una estructura compleja, donde las piezas están desperdigadas para acabar encajando milagrosamente. González Iñárritu habla con gravedad y sentido fatalista del destino, fuerzas incontrolables que dan al traste con nuestros más acariciados proyectos. Se esfuerza en describir las diversas situaciones familiares, no conformándose con un par de lugares comunes: así, nos habla del deteriorado matrimonio de Paul, mantenido artificialmente con mentiras y medias verdades, incluido un aborto de su esposa Mary, que él desconocía; de las dificultades del «volver a empezar» de Jack, la falta de confianza de la esposa en sus buenos deseos; y de lo que era una vida feliz en Cristina, que se transforma en desesperación pura y dura, adicción a las drogas y deseo de venganza. Cada fotograma transpira rabia y fatalidad, amargura y nihilismo. Hay pequeñas cosas que nos hacen felices, pero duran muy poco. No hay sentido en el dolor, si hubiera Dios no habría permitido esto, viene a pensar el pobre Jack. La catarsis que al final alcanzan los personajes es limitada.

El director mexicano rueda su película en inglés, con estilo realista algo desaseado, como si fuera la vida misma, sin esfuerzos por embellecer las imágenes y con brioso montaje. Se maneja además estupendamente con tres extraordinarios actores, Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro, que representan con convicción la frustración de los personajes. J.M.A.

Director: Alejandro González Iñárritu. Intérpretes: Sean Penn (Paul Rivers), Naomi Watts (Cristina Peck), Benicio del Toro (Jack Jordan), Charlotte Gainsbourg (Mery), Melissa Leo (Marianne), Danny Huston (Michael). País: Estados Unidos. Año: 2003. Producción: Alejandro Gonzalez, Robert Salerno, para This is That Productions. Guión: Guillermo Arriaga. Música: Gustavo Santaolalla. Fotografía: Rodrigo Prieto. Dirección artística: Deborah Riley. Montaje: Stephen Nirrione. Estreno en Madrid: 30-I-04. Distribuidora en cine: UIP. Distribuidora en vídeo y DVD: Universal. Duración: 124 minutos. Género: Drama. Premios principales: Nominación al Oscar al Mejor Actor Secundario (Benicio del Toro) y a la Mejor Actriz (Naomi Watts). Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V X

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