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Críticas de Cine

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Cabalga con el diablo

Ride with the Devil

Tras diseccionar la sociedad norteamericana de los 70 en La tormenta de hielo, y antes de triunfar en todo el mundo con Tigre y Dragón, el taiwanés Ang Lee (Comer, beber, amar; Sentido y sensibilidad) dirigió Cabalga con el diablo, un denso retrato de la Guerra de Secesión norteamericana, basado en la novela Woe To Live On, de Daniel Woodrell.

Narrado en primera persona, el guión describe las andanzas de Jake Roedel, un joven sudista de origen alemán. Cierto día de 1861, una partida de unionistas descontrolados asesinan al padre de Bull Chiles, un rico y caballeroso terrateniente amigo de Jake. Así que ambos jóvenes se unen a un grupo de bushwhackers, guerrilleros confederados que hacen la guerra contra la Unión al margen de las tropas regulares. Durante las sangrientas idas y venidas del grupo por la frontera entre Missouri y Kansas, Jake se enamora de una joven viuda, que espera un hijo, se hace amigo íntimo de Daniel Holt, el fiel esclavo negro de uno de los componentes de su cuadrilla, y se enfrenta al sanguinario Pitt Mackenson, un joven y sanguinario sudista que siembra el terror por donde pasa.

Ang Lee maneja con habilidad las convenciones melodramáticas de los westerns épicos; pero las despoja de cualquier atisbo de romanticismo o de maniqueísmo simplificador. Cumple así su objetivo de mostrar crudamente, de un modo realista, la deshumanización que siempre provoca la guerra, esté uno en el bando que esté, y le amparen las razones que le amparen. En este punto, Cabalga con el diablo es radicalmente distinta a Tigre y Dragón, y sus numerosas escenas espectaculares —galopadas, escaramuzas aisladas, enfrentamientos militares organizados...—, aunque están muy bien rodadas, carecen de ese halo mítico que tiene la película china. Y es que el interés de Lee por los dramas íntimos de los personajes le lleva hacia un tono sobrio, descarnado e introspectivo, alejado del de los grandes títulos del género, y mucho más cercano al de la novela El bandido adolescente, de Ramón J. Sender, o al de westerns crepusculares, como los de Sam Peckinpah.

En cualquier caso, esta opción delimita una sugestiva ambientación hiperrealista y una fotografía mortecina, con un tratamiento trágico de los paisajes. Además, potencia el trabajo del interesante reparto, en el que cabe destacar la economía gestual de Tobie Maguire y la poderosa presencia de la cantante Jewel, en un debut más que notable como actriz de cine, que se redondea con la preciosa balada que canta en los títulos de crédito. J.J.M.

Director: Ang Lee. Intérpretes: Skeet Ulrich (Jack Bull Chiler), Tobey Maguire (Jake Roedel), Jemel Kilcher (She Lee Shelley), Jeffrey Wright (Daniel Holt), Simon Baker (George Clyde), Jonathan Thys-Meyers (Pitt Makeson), James Caviezel (Black John). País: Estados Unidos. Año: 1999. Producción: Robert F. Colesberry, Ted Hope Bare, James Schamus para Good Machine. Argumento: basada en la novela Woe To Live On de Daniel Woodrell. Guión: James Schamus. Música: Michael Danna. Fotografía: Frederick Elmes. Dirección artística: Steve Arnold. Montaje: Tim Squyres. Estreno en Madrid: 11-V-01. Distribuidora cine: Lauren Films. Distribuidora vídeo: Lauren Video Hogar. Duración: 114 minutos. Género: Western. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: V+ S D.

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