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Críticas de Cine

Mar04232019

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El arpa de hierba

The Grass Harp

Cabe considerar a Truman Capote (1924-1984) como uno de los mejores narradores norteamericanos del siglo XX. Es conocido sobre todo como antecesor inmediato del Nuevo Periodismo, a través de sus poderosas crónicas en la revista The New Yorker y de sus duras novelas-reportaje, como A sangre fría. Pero Capote cultivó también la narración sofisticada de carácter urbano —como Desayuno en Tiffany’s— y la novela poética, de tono predominantemente romántico y ambientación rural. A este último género pertenece su primera novela, Otras voces, otros ámbitos —escrita en 1948, cuando sólo contaba veinticuatro años—, y El arpa de hierba (1951), una de sus obras más autobiográficas. Después de que otras novelas suyas sufrieran —así lo consideraba él, injustamente— adaptaciones cinematográficas, ahora le ha tocado el turno a El arpa de hierba. El resultado es más que notable.

La acción se desarrolla en un pequeño pueblo de Alabama durante los años treinta. Tras la muerte natural de su madre y el suicidio de su padre, a dicho pueblo llega Collin Fenwink (Edward Furlong), un joven tímido, trasunto del propio Truman Capote y narrador de la historia. Collin vivirá en casa de sus tías, las hermanas Talbo, dos solteronas muy distintas entre sí. Verena (Sissy Spacek), rica y amargada, es la auténtica matriarca de la familia Talbo y de todo el pueblo, a pesar de ser la menor. Por el contrario, Dolly (Piper Laurie), es una mujer encantadora, sensible y sencilla, que disfruta preparando dulces y fabricando un remedio casero contra la hidropesía; el joven Collin se enamora platónicamente de ella.

La situación da un giro inesperado cuando Verena intenta comercializar la exitosa medicina de Dolly con la ayuda de un falso ingeniero químico de Chicago, que dice llamarse Morris Ritz (Jack Lemmon). Dolly se rebela entonces contra la tiranía de su hermana y se va a vivir a una tosca cabaña en lo alto de un árbol, en compañía de Collin y de Catherine (Nell Carter), una divertida y oronda criada negra, que asegura ser india. Al poco, seguirán su ejemplo el juez Charlie Cool (Walter Matthau), viudo y jubilado, que se lía la manta a la cabeza para intentar conseguir el amor de Dolly, de la que se ha enamorado apasionadamente; Riley (Sean Patrick Flanery), un joven rebelde y juerguista, pero noble, que no acaba de encontrar el norte a pesar de sus sonados éxitos con las mujeres; e, incidentalmente, la hermana Ida (Mary Steenburgen), una peculiar predicadora protestante con quince hijos de padres diferentes. Ni Verena ni el resto del pueblo saben cómo deshacer esta creciente e incómoda tropa de divertidos vagabundos, que amenazan la aburrida tranquilidad del pueblo. El caso es que estos singulares episodios tragicómicos marcarán el paso de la adolescencia a la madurez de Collin, y decidirán definitivamente su incipiente vocación literaria.

Con un espléndido material literario —transformado brillantemente en guión por Stirling Silliphant y Kirk Ellis—, Charles Matthau (Doin’ Time On Planet Earth), el hijo de Walter Matthau, necesitaba sólo un mínimo de talento en la realización y un buen reparto para lograr una película de nivel. En cuanto al reparto, ha contado con un grupo de actores de lujo, todos ellos identificados a fondo con sus respectivos personajes. Tan es así que, de verdad, resulta muy difícil destacar una sola interpretación; todas, en sus diversas extensiones, dejan huella en el espectador. Afortunadamente, también el joven Charles Matthau —30 años— consigue sin alardes una serena y fluida puesta en escena, de gran belleza visual, que recrea con detallismo y elegancia los numerosos matices dramáticos de la obra de Capote. La música de Patrick Williams y la fotografía de John A. Alonzo redondean el conjunto, también sin hacerse notar demasiado.

Por la singularidad de su galería de tipos, por su estilo visual evocador y por su decidida confianza en la fascinación innata del buen relato oral, El arpa de hierba se parece bastante a Tomates verdes fritos, aunque esta última película, quizá de menor valor literario, tiene una mayor hondura desde el punto de vista moral y religioso. En El arpa de hierba, Truman Capote adopta numerosos elementos de Mark Twain, sobre todo a nivel formal: la espontaneidad narrativa, la frescura de la descripciones, una amplia galería de personajes, el enfrentamiento civilización-vida natural como tema... Sin embargo, en su tratamiento de fondo, El arpa de hierba más bien actualiza el naturalismo, nostálgico y bienintencionado, de los trascendentalistas norteamericanos del XIX, como Emerson o Thoreau. Esta inspiración es la que da sentido, entre otras cosas, al propio título de la obra, metáfora del sonido del viento al cortarse en la hierba: "Ese arpa de voces que cuentan historias y que algún día contarán también las nuestras".

Pero Capote se queda en el trascendentalismo y no llega a la trascendencia. De modo que su humanismo —fascinante sin duda por la sobresaliente calidad de su pluma—, alcanza el nivel de los buenos sentimientos pero carece de fundamento sólido. Esto debilita un poco sus certeras críticas al materialismo y su estimable elogio de la rebeldía, la solidaridad, el amor desinteresado y hasta la ecología ("Os equivocáis al comenzar por el final: primero hay que aprender a amar una hoja, luego la hierba y, más adelante, a la persona adecuada", señalará el juez Cool). En cualquier caso, es tal la amabilidad y la capacidad de instrospección de su mirada que la historia se lee —se ve— con creciente interés. J.J.M.

Director: Charles Matthau. Intérpretes: Piper Laurie (Dolly Talbo), Edward Furlong (Collin Fenwick), Walter Matthau (Juez Charlie Cool), Jack Lemmon (Morris Ritz), Sissy Spacek (Verena Talbo), Nell Carter (Catherine Creek), Mary Steenburgen (Hermana Ida), Sean Patrick Flanery (Riley Henderson), Roddy McDowall (Amos Legrand), Mia Kirschner (Maude Riordan), Joe Don Baker (Sheriff Junius Candle), Charles Durning (Reverendo Buster). País: Estados Unidos. Año: 1996. Producción: Jerry Tokofsky y John Davis, para New Line Cinema y Mayfair Entertainment, en asociación con Paribas Entertainment. Argumento: La novela The Grass Harp, de Truman Capote. Editorial: Anagrama. Guión: Stirling Silliphant y Kirk Ellis. Música: Patrick Williams. B.S.O.: Windham Hill. Fotografía: John A. Alonzo. Dirección artística: Paul Sylbert. Montaje: Sidney Levin y C. Timothy O’Meara. Estreno en Madrid: 13-VI-97. Distribuidora cine: UIP / Cine Mussy. Distribuidora vídeo: Columbia TriStar. Duración: 107 minutos. Género: Comedia dramática. Público apropiado: Jóvenes. Contenidos específicos: —.

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