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Críticas de Cine

Jue03212019

Last updateJue, 21 Mar 2019 1am

Gato negro, gato blanco

Chat Noir, Chat Blanc

En las películas de Kusturica, llama la atención la fuerte presencia de animales. Aquí aparecen incluso en el título; efectivamente, el gato negro y el gato blanco salen una y otra vez a escena; pero ese nombre tiene también un sentido figurado: los pícaros Matko y Dadan –vestidos, en una fiesta, el uno de traje negro, el otro de traje blanco– están continuamente jugando al ratón y al gato.

Matko sueña con ganar una fortuna con unos vagones-cisterna llenos de petróleo de contrabando; pero Dadan le juega una mala pasada y se queda con ellos y con el dinero. Sin embargo, el problema de este es aún más grave: casar a su hermana, una enana a la que llaman Mariquita, para que no pese sobre él la maldición de sus padres muertos. Así, Dadan propone a Matko –en contrapartida a la condonación de sus deudas– la boda de Mariquita con el hijo de Matko, Zare. Pero esta idea no le hace ninguna gracia a Zare, pues él anda detrás de Ida, una divertida y agraciada gitanilla. De la trama en sí aún forman parte dos abuelos con mucha marcha: el padre de Matko (y abuelo de Zare) y su hermano, una especie de Padrino, que no se cansa de ver una y otra vez la escena final de Casablanca («Presiento que este es el comienzo de una hermosa amistad»), una frase que de alguna manera tiene un significado simbólico para toda la película. Cada uno de los hermanos creen que el otro está muerto. Y, efectivamente, por medio de un conjuro, los dos mueren, al menos de momento. Ahora hay que impedir la boda de Zare y Mariquita... para que pueda llegar el Happy End, que aparece en pantalla escrito así.

A veces no le resulta fácil al espectador orientarse en este barroco mundo de los gitanos, en una especie de tierra de nadie entre Yugoslavia, Hungría y Bulgaria –con su sol brillante y sus vivos colores, con una música ligerísima y melodiosa–. Con Gato negro, gato blanco, Kusturica entronca con su filme más conocido, El tiempo de los gitanos. Y, como en todo el universo kusturicano, aparecen continuas imágenes oníricas, surrealistas: el cerdo que devora un automóvil –un trabi– o la banda de música que toca colgada de un árbol, un guiño a Fellini. Se suceden, uno tras otro, los chistes visuales, aunque alguno resulte un tanto macabro. La quintaesencia es la levedad de la existencia. Gato negro, gato blanco estaba nominada al Goya como mejor película europea. J.G.

Director: Emir Kusturica. Intérpretes: Bajram Severdzan, Florijan Ajdini, Jasar Destani, Adnan Bekir y Zabit Memedov. Países: Francia-Alemania-Yugoslavia. Año: 1998. Producción: Ciby 2000, Pandora Film y Komuna. Distribución: Lauren. Guión: Emir Kusturica y Gordan Mihic. Fotografía: Thierry Abogast. Música: Dr. Nelle Karajic. Fecha de estreno en España: 22.I.99. Duración: 110 minutos. Género: Comedia. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: SDF.

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