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Críticas de Cine

Mar04232019

Last updateMar, 23 Abr 2019 2am

Limpieza en seco

Nettoyage à sec

Belfort, una francesa ciudad provinciana cercana a la frontera suiza; en ella, una tintorería regentada por un matrimonio, al que ayudan unos cuantos trabajadores. Es un matrimonio rutinario y mediocre, sin mundo interior: parece buena gente, porque no ha sido puesto a prueba; y ésta llega cuando, después de una reunión profesional con otros comerciantes del barrio, entran con unos amigos de la reunión a un local nocturno en el que tiene lugar un espectáculo de travestismo, interpretado por Loïc y su hermana. El matrimonio queda fascinado por ese turbio mundo, al que vuelven; y a través de una serie de coincidencias, de encuentros deseados y buscados, hacen amistad con Loïc —hermoso y ambiguo— y su hermana. Cuando ésta deja el espectáculo por irse a vivir con un hombre, el matrimonio, Nicole y Jean-Marie, invita al joven Loïc, sin trabajo, a que trabaje en su tintorería y se quede con ellos en su casa, callando su inconfesado interés por él bajo la falsa apariencia de un comportamiento natural y generoso.

Ni la presencia en la casa del hijo de Nicole y Jean-Marie, ni las advertencias de la madre de éste, y hasta de algún amigo, ni las habladurías de los empleados de la tintorería y de la gente del barrio consiguen que Nicole y Jean-Marie entren en razón y salgan de su sensual y obsesivo engaño; en su total vacío de valores, nada les es motivo suficiente. Esta insostenible situación acaba con un fatal desenlace; que si es previsible por el sentido común, no del modo en que tiene lugar.

Anne Fontaine, coguionista también, ha contado una historia, si se quiere poco cotidiana, que señala una realidad muy cotidiana y común: la pérdida del control sobre sí mismo y sobre las propias acciones cuando el hombre dialoga y juega con el mal. Poco a poco, la corriente de la sensualidad, que parece llevar plácidamente, se convierte en un vertiginoso torbellino de pasión obsesiva y ciega. Ésa es la lectura de Limpieza en seco, y eso es exactamente lo que ha querido transmitir; y lo ha conseguido con una eficacia y brillantez sobresalientes.

Anne Fontainne, dentro de un marco pequeño-burgués, y una ciudad provinciana, provoca con su narración, sin forzar las situaciones y sin exacerbar el conflicto, un malestar progresivo. A medida que sus personajes se dejan arrastrar por su sensualidad, se entra en un mundo interior pernicioso, más violento en tanto que no hay manifestaciones exteriores de violencia; el matrimonio protagonista no habla entre sí de lo que le ocurre, están ambos prisioneros de sí mismos. Con el personaje de Jean-Marie, también atraído por Loïc, se va más allá de los límites de la heterosexualidad y se adentra en una mayor pérdida de identidad, en un angustioso desgarro interior, que aumenta ese clima insano y perverso, que parece unir al matrimonio con el tercero y no hace sino llevarles al borde de la locura y a la destrucción.

Dos grandes actores —Miou Miou y Charles Berling— han sabido secundar la finura, sutileza y hondura del guión, que avanza muy paso a paso, con gestos bien precisos, con mínimos actos concretos inteligentemente valorados, pues con pequeñas cosas se inicia y se agranda esta muda tragedia. Stanislas Merhar, como Loïc, impone su presencia física y su espléndida naturalidad en su primer papel de actor no profesional.

Mención muy especial merece Caroline Champetier, en su doble función de director de fotografía y artístico, transcripción visual perfecta de ese repulsivo mundo interior aparentemente limpio. P.A.U.

Director: Anne Fontaine. Intérpretes: Charles Berling (Jean-Marie Kunstler), Miou-Miou (Nicole Kunstler), Stanislas Merhar (Loïc), Mathilde Seigner (Marylin), Nanou Meister (Yvette), Noé Pflieger (Pierre), Michel Bompoil (Robert). País: Francia-España. Año: 1997. Producción: Philippe Carcassone, Alain Sarde y Antonio P. Pérez, para Cinea, Les Films Alain Sarde y Maestranza Films, con la colaboración de Canal + Francia, Centre National de la Cinématographie, Sofinergie 4, Sofigram y La Región de Franche-Compte. Guión: Anne Fontaine y Gilles Taurand. Música: Varios. Fotografía: Caroline Champetier. Dirección artística: Antoine Platteau. Montaje: Jean Claude Laureux. Estreno en Madrid: 13-II-98. Distribuidora cine: Vértigo. Distribuidora vídeo: Filmax. Duración: 97 minutos. Género: Drama. Premios principales: Osella de Oro en el Festival de Venecia 1997. Premio Lumière 1997 a la mejor actriz (Miou-Miou). Cinco candidaturas a los Premios Cesar 1998. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: X.

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