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Críticas de Cine

Jue09192019

Last updateLun, 24 Jun 2019 2am

La flor del mal

Le fleur du mal

Claude Chabrol no se cansa de contar, a menudo con acierto, la misma historia: una trama de conflictos morales centrados en la idea de culpa y de la exploración del mal que anida en el corazón del hombre. En algunas ocasiones, como En el corazón de la mentira, forma y fondo se unen realizando una obra de notable interés. En el caso presente nos hallamos ante una película cuyos valores formales superan con mucho el interés del tema, y que recuerda demasiado al anterior film de Chabrol, Gracias por el chocolate, con unas tesis de fondo puramente retóricas.

Chabrol es un artista a la hora de crear ambientes, y además entra en materia con una facilidad pasmosa. En unos minutos sabemos que Anne y Gérard, primos, se casaron al enviudar a causa de un terrible accidente; que sus hijos respectivos, Michèle y Matthieu, se han querido desde niños; que la encantadora anciana tía Line guarda un terrible secreto que le pesa en el corazón; que pronto habrá elecciones municipales en las que Anne puede convertirse en alcaldesa; que Gérard es un mujeriego y que no le gusta que su esposa se dedique a la política. Cuando la historia comienza, Matthieu acaba de llegar de Estados Unidos donde ha cursado los estudios universitarios, faltan unos días para las elecciones y acaba de comenzar una calumniosa campaña de desprestigio contra Anne, en la que se dice que su tía Line fue juzgada por el asesinato de su padre.

Chabrol solo menciona de pasada quién gana las elecciones y quién es el responsable de la campaña de difamación contra Anne. En cambio, narra a fondo cómo late el corazón de cada miembro de la familia; cómo crecen las sospechas, los odios y los afectos de unos hacia otros; cómo una vieja culpa puede lastrar de por vida un corazón que sólo alcanzará la paz con la expiación... Todo ello con la absurda indagación sobre si las culpas pueden transmitirse a las generaciones siguientes.

El debate intelectual y moral, incluyendo las relaciones casi incestuosas entre Michèle y Matthieu, es demasiado artificioso para tomarlo en serio y por ello esta película deja de interesar en el momento en que se encienden las luces de la sala. Pero la puesta en escena, el dominio de la narración y la dirección de actores son de una factura impecable y mantienen la atención del espectador hasta el último momento.

El final desconcertará a un espectador no acostumbrado a los gestos de este director, pero es algo que Chabrol ya ha hecho en otras ocasiones: una vez terminado su discurso deja la historia allá donde esté. F.G.-D.

Director: Claude Chabrol. Intérpretes: Nathalie Baye, Benoît Magimel, Suzanne Flon, Bernard Le Coq, Mélanie Doutey, Thomas Chabrol. País: Francia. Año: 2003. Producción: Marin Karmitz, para MK2. Guión: Louise L. Lambrichs, Caroline Eliacheff y Claude Chabrol. Música: Matthieu Chabrol. Fotografía: Eduardo Serra. Dirección artística: Nadia Alexis. Montaje: Monique Fardoulis. Estreno en Madrid: 17-X-03. Distribuidora cine: Nirvana/Wanda. Distribuidora de vídeo y DVD: DeAPlaneta. Duración: 104 minutos. Género: Drama. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: X–.

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